madrid / colpisa

Los Comités de Defensa de la República (CDR) se han reinventado para la sentencia del procés. El ala más extremista del independentismo catalán, según fuentes policiales, llegó a la conclusión de que la imagen de sus comités (grupos de activistas locales) estaba demasiado radicalizada como para conseguir una movilización masiva en Cataluña en contra del fallo del Supremo.

La solución para tratar de sacar a la calle a los más moderados ha sido la creación de la plataforma Tsunami Democràtic, de apariencia más transversal y promovida por algunos de los más conocidos líderes de CDR de la provincia de Barcelona. Aunque aparecen desvinculadas de los comités, sus redes sociales se replican unas otras. De hecho, en cuestión de días los llamamientos a unirse a la plataforma han surtido efecto. Sus canales (como Telegram o Twitter) tienen ya cerca de 120.000 seguidores. Esta estructura, cuyo nacimiento tuvo lugar a finales del pasado agosto, aspira, además de atraer a sectores catalanistas no tan radicales, a acabar con los episodios de descoordinación de los comités con vista a una respuesta «unitaria y masiva» tras el fallo.

Según los servicios de Información de Interior, Tsunami Democràtic, que ya liderando la llamada a la desobediencia civil, no ocultó en los últimos días que su objetivo era «organizar la respuesta» a la esperada condena de cárcel para los líderes independentistas. Una respuesta que «genere una situación de crisis generalizada al Estado español que se prolongará en el tiempo», según las proclamas que se hicieron desde Tsunami. 

Acampadas y marchas

Los canales públicos y privados no revelan cuáles serán esas acciones, aunque responsables policiales apuntan a que sus planes puedan pasar por montar varias acampadas en vías clave de núcleos urbanos o vías de comunicación. También toma forma la idea de colapsar la comunidad a base de continuas marchas en el tiempo para bloquear autovías.

A diferencia de otras movilizaciones de los CDR, la plataforma está siendo cauta a la hora de anunciar sus acciones futuras.

«Es importante reaccionar con rapidez. Cuando salga la sentencia, tendrás que dejar lo que estés haciendo. La respuesta que se está organizando requiere una reacción inmediata», avisaban de forma cansina los mensajes. No será la acción de un día, avisan, por eso, recomiendan tener siempre ya a mano una batería externa para cargar el móvil, previendo largas estancias en la calle.

Hasta la sentencia del procés, las únicas acciones de Tsunami Democràtic habían sido, además de desplegar banderolas durante la Diada, las ocupaciones pacíficas entre el 25 y el 27 de septiembre de sedes de La Caixa e Iberdrola, a las que acusan de «financiar la represión». Y solo involucraron a un puñado de activistas, por lo que su capacidad de movilización sigue siendo una incógnita.

La plataforma está obteniendo apoyo de políticos como Carles Puigdemont, Quim Torra, Oriol Junqueras y Pere Aragonés, partidos independentistas y entidades como la ANC u Òmnium Cultural. Los servicios de Información del Ministerio del Interior aseguran no tener constancia por el momento de la preparación de actos violentos.

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Tsunami Democràtic, la nueva máscara de los CDR y los secesionistas