Investigan los contactos de Torra con uno de los detenidos por terrorismo

Ferrán Jolis involucra al presidente en el plan para tomar el Parlamento catalán

Torra, durante una intervención en el pleno del Parlamento de Cataluña
Torra, durante una intervención en el pleno del Parlamento de Cataluña
M. Balín
madrid / colpisa

Los servicios de Información de la Guardia Civil investigan los supuestos contactos del presidente de la Generalitat, Quim Torra, con algunos de los siete detenidos del Equip de Resposta Táctica (ERT). En particular si, tal y como sospechan los investigadores, uno de los arrestados de la operación Judas se entrevistó recientemente con el jefe del Gobierno autonómico.

Los servicios antiterroristas también indagan si Torra podría estar al corriente de los planes de los arrestados de intentar asaltar el Parlamento catalán. Y es que Ferrán Jolis, uno de los dos detenidos que se avinieron a declarar ante el juez y ante la Guardia Civil, aseguró al magistrado que sabía «por terceras personas» que el presidente de la Generalitat estaba al tanto de esta operación y que el propio Torra o Carles Puigdemont podrían acudir a la sede legislativa catalana para hacer la proclamación del nuevo Estado desde la Cámara.

Según Jolis, otro de los detenidos en la operación le dijo que Torra «nos iba a abrir la puerta del Parlamento» en cuanto se conociera la resolución del Supremo. 

El plan de Von Germinal

El fanático de las armas y de las vestimentas paramilitares Germinal Tomás (que se hacía llamar comandante o Von Germinal) era , según los investigadores, el que había promovido que el grupo realizara acciones de comando en los próximos días coincidiendo con el segundo aniversario del 1-O y la publicación de la sentencia del desafío secesionista.

Tomás, revelan los pinchazos, era uno de los más fervientes defensores de que el ERT diera un «golpe de efecto» tomando el Parlamento y declarando desde la Cámara la república. No obstante, el plan de toma de la institución no estaba «maduro» y no era un proyecto que tuviera el apoyo de todo el grupo, ya que había varios integrantes que dudaban poder tener el respaldo popular necesario para mantenerse atrincherados.

De acuerdo con el relato de Ferrán Jolis y Jordi Ros (el supuesto jefe del grupo y que también declaró ante el juez y la Guardia Civil), sí que estaban más avanzados los planes para llevar una campaña de atentados de «baja intensidad» con artefactos en antenas de telefonía y en autopistas como la AP7.

Esos ataques «podrían» completarse -la campaña era «bastante improvisada», según los investigadores- con artefactos contra edificios oficiales. En poder de los detenidos se ha encontrado un plano de la casa cuartel de Canovelles (Barcelona) y de comisarías de Mossos.

El juez Manuel García Castellón ordenó el jueves el ingreso en prisión provisional y sin fianza de los siete miembros de los ERT detenidos en la operación Judas al considerar que integraban una organización «jerarquizada» que pretendía instaurar la república catalana por «cualquier vía, incluidas las violentas».

Según los indicios recabados durante un año por la Guardia Civil, podían haber incurrido en los delitos de pertenencia a organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos, según fuentes jurídicas.  

Reacciones

La Generalitat se apresuró a desmentir estas informaciones. Desde presidencia no se dio ninguna credibilidad a la noticia.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez no hizo referencia directa a este hecho pero si reclamó a Torra que condene abiertamente la violencia para «evitar males mayores». La oposición salió en tromba contra Torra. El presidente de los populares catalanes, Alejandro Fernández, ve «imprescindible» que se aclare la vinculación del presidente de la Generalitat, Quim Torra, con los miembros de los ERT detenidos y acusados de terrorismo cuanto antes, mientras que el líder del PP reclamó a Sánchez que «rompa cualquier acuerdo con los separatistas». Desde Cs se calificó a Torra como «la gasolina de los comandos separatistas», en palabras de su líder en Cataluña, Lorena Roldán.

Desde el ámbito independentista se acusó a la prensa y a la justicia de intentar criminalizar al independentismo. «Todos sabemos que el pueblo catalán no es violento. Por eso, calma y tranquilidad», comentó la portavoz en el Congreso de JxCat, Laura Borràs. En las misma línea, desde ERC su numero tres y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, instó a «contestar con una sonrisa los intentos de criminalización».

El Equip de Resposta Tàctica nació como respuesta a la inacción de los CDR

os servicios de Información de la Guardia Civil y el juez Manuel García Castellón le han denominado pomposamente Equip de Resposta Tàctica (ERT), pero lo cierto es que los siete encarcelados por la operación Judas nunca decidieron llamarse así oficialmente. No obstante, sí que utilizaron en varias ocasiones en sus conversaciones intervenidas esa expresión para definir la célula que habían creado. Aunque la mayoría de los detenidos y encarcelados pertenecían o estaba vinculados a varios de los Comités de Defensa de la República (CDR), lo cierto es que los atestados de la Guardia Civil remitidos a la Audiencia Nacional insisten en que no tenían ninguna relación orgánica ni dependencia de los diferentes CDR con los que estaban relacionados ni con el comité central de Cataluña.

El ERT nació en primavera de 2018 del enfado de varios de los detenidos con los CDR (y también con los partidos independentistas) por supuesta «inacción» a la hora de proclamar la prometida república y la «pasividad» ante los «ataques del Estado». Aunque los pinchazos telefónicos de los investigadores son posteriores a esos días, la Guardia Civil sitúa aproximadamente el alumbramiento de este «grupo táctico» en marzo del pasado año.

Los tres puntales del grupo son Jordi Ros Sola, de 45 años, al que los atestados sitúan como jefe del ERT. Ingeniero de profesión, ocultaba parte de los precursores encontrados por la Guardia Civil en su propia casa de Sabadell. Los servicios antiterroristas apuntan a que él iba a ser el encargado de fabricar las bombas. Su lugarteniente era Guillem Xabier Duch Palau, de 50 años, un profesional de las artes gráficas en paro. El tercer activista es Germinal Tomás Aubeso, de 39 años, un técnico de mantenimiento de Santa Coloma, fanático de las armas, de los juegos de guerra y de las ropas paramilitares.

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