La legislatura más inútil costó 111.000 euros al día en sueldos para los políticos

Las Cortes cierran sin haber aprobado una sola ley y sin ser capaces de formar Gobierno

Pedro Sánchez (de espaldas) replica a Pablo Casado en la última sesión de control al Gobierno de la legislatura
Pedro Sánchez (de espaldas) replica a Pablo Casado en la última sesión de control al Gobierno de la legislatura

Madrid / La Voz

La decimotercera legislatura pasará a la historia como la más inútil de la democracia. El balance de los 146 días transcurridos desde las elecciones del 28 de abril hasta que mañana el BOE eche el cierre a las Cortes se resume en unas cifras muy concretas. Cero leyes aprobadas, más de 110.000 euros al día en sueldos para diputados y senadores y 23,8 millones de euros gastados en total en las Cortes en este período. Pero, al margen de la nula productividad parlamentaria y el alto coste, esta breve legislatura será recordada también por la incapacidad de las fuerzas políticas para establecer un mínimo clima de diálogo que les permitiera cumplir con el mandato de los votantes de buscar acuerdos para formar un Gobierno estable. Más que a unas negociaciones, hemos asistido a un diálogo de sordos que parecía seguir un guion preestablecido que condujera a unos nuevos comicios. 

Elecciones

Una fecha incomprensible. La propia fecha elegida por Pedro Sánchez para celebrar las elecciones era ya una declaración de intenciones que alargaba su mandato sin someterse a la investidura. Celebrar las generales el 28 de abril implicaba aplazar cualquier negociación, e incluso la ronda de consultas del rey, dado que solo un mes después se celebraban las municipales, autonómicas y europeas. Un mes absolutamente improductivo por tanto para la negociación, al que luego se sumaría el de agosto, tirado también a la basura en términos de diálogo. 

Diálogo de sordos

La casa por el tejado. Pese a existir no una, sino varias combinaciones posibles para formar Gobierno, los partidos cerraron las puertas antes de comprobar siquiera si había agua en la piscina. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que apoyó en el 2015 la investidura de Sánchez estando en minoría, garantizó de salida que no negociaría nada con el PSOE pese a que ahora ambos partidos sumaban mayoría absoluta. Tampoco Sánchez hizo a Rivera ninguna oferta de pacto de Gobierno. Y entre socialistas y Unidas Podemos, a pesar de que no sumaban mayoría y necesitaban a otras fuerzas, la casa se empezó por el tejado, hablando de sillones y no de programas, con lo que la negociación se agotó antes siquiera de hablar de políticas. 

Sueldo de parlamentarios

Más de 111.506 euros al día. Pese a ser la legislatura más inútil de la democracia, su coste no ha sido barato. En estos 146 días, los diputados y senadores solo se han reunido en sesión plenaria un total de 14 días (11 en el Congreso y tres en el Senado). Es decir, una jornada de trabajo cada 14 días para los diputados y una cada 48 días para los senadores. Pese a ello, todos ellos han seguido cobrando sus sueldos y las ayudas públicas que lleva aparejadas el ejercicio de sus cargos. Solo los salarios de los diputados y senadores en estos cinco meses han supuesto un gasto de 16,28 millones de euros, contando con los complementos correspondientes por la pertenencia a comisiones, que se constituyeron en julio pese a no haber Gobierno y que aumentaron la factura diaria un 32 % hasta los 132.000 euros. Es decir, que cada uno de los 146 días de esta legislatura los españoles han gastado 111.506 euros en pagar un sueldo a unos parlamentarios que no han aprobado una sola ley ni han sido capaces de formar Gobierno. 

Ayudas a los grupos

iPads para todos. Al margen de los sueldos que recibe cada uno de los parlamentarios, tanto el Congreso como el Senado reparten subvenciones a los distintos grupos para que puedan ejercer su trabajo con más medios y mayor comodidad. Solo esas subvenciones a los grupos han costado en estos 146 días un total de 6,5 millones de euros, según datos de Newtral. Tampoco el hecho de que solo se hayan reunido 14 días en toda la legislatura impidió que cada parlamentario haya recibido un iPad de última generación como regalo de bienvenida a su escaño. Algo que ha tenido un coste de 504.000 euros. Y, aunque no ha sido posible formar Gobierno ni aprobar ninguna ley, los parlamentarios no han renunciado a hacer viajes a costa del erario público que desde abril a julio supusieron, solo en el Congreso, un desembolso público superior al medio millón de euros. El Senado no ha aportado aún esos datos sobre el segundo trimestre del año. 

Decaen todas las iniciativas

La eutanasia y Spanair tendrán que esperar. Con la disolución de las Cortes que se consumará mañana decaen todas las iniciativas parlamentarias en marcha y las comisiones de investigación que se hayan creado. La proposición de ley para la despenalización de la eutanasia impulsada por el PSOE, casi la única tomada en consideración por el Parlamento, vuelve así al cajón. Lo mismo sucede con la comisión para investigar el accidente del avión de Spanair en el 2008, que tras ser reabierta con las elecciones vuelve a cerrarse. 

Decisiones aplazadas

Poder Judicial, CNI y RTVE. La fracasada legislatura, la falta de Gobierno y el cierre de las Cortes aplaza también la renovación de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, que lleva en funciones desde el mes de diciembre, o el CNI, cuyo director, Félix Sanz Roldán, concluyó su mandato el pasado mes de julio. En RTVE, Rosa María Mateo prolongará su mandato provisional como administradora única, pese a su polémica gestión, ante la imposibilidad de poner en marcha el mecanismo de concurso público aprobado.

Sánchez esgrime el cartel de la moderación para cosechar el voto útil de la izquierda

El secretario general del PSOE remite una carta a la militancia en la que pide una movilización progresista que deje atrás la «política de bloqueo y destrucción»

Luís Pousa

Con las primeras encuestas sobre la mesa tras la constatación de que el 10N toca volver a las urnas, Ferraz ha definido su estrategia con claridad: calcinar a Unidas Podemos en la larga precampaña ya en marcha y, simultáneamente, rebañar todos los escaños posibles de la sangría de Ciudadanos que auguran todos los sondeos.

Con el centro abandonado por Albert Rivera como destino y con la idea de hacerse con las papeletas de los desencantados con la actitud de Pablo Iglesias durante las negociaciones, Pedro Sánchez hizo este domingo un llamamiento a los militantes socialistas para que colaboren, puerta a puerta, en el regreso al PSOE de los hijos pródigos de la izquierda que en anteriores convocatorias habían optado por Unidas Podemos, siglas nacionalistas varias o incluso por Ciudadanos.

Reparto de culpas

En una carta a la militancia difundida a través de la cuenta de Twitter del partido, Sánchez -sin un atisbo de autocrítica- reparte a diestro y siniestro las culpas de la repetición de los comicios. Los responsables, enumera en su escrito, son «las derechas que optaron por el bloqueo y se desentendieron por completo de la gobernabilidad de España» y Unidas Podemos, que pretendía crear «dos gobiernos en uno» y que finalmente «impidió por cuarta vez» la formación de un Ejecutivo socialista.

El presidente del Gobierno en funciones confiesa que comparte con «los progresistas» el sentimiento de «frustración, decepción y contrariedad» por tener que volver a las urnas el 10N, por lo que pide a sus huestes que arrimen el hombro para convencer a los posibles abstencionistas de que acudan a votar para «dejar atrás una política inútil que solo sabe de bloqueo y de destrucción».

Para marcar distancias con Unidas Podemos y cosechar los restos que se dejará por el camino un Albert Rivera de viaje hacia la derecha, el secretario general socialista invoca el espíritu centrista del PSOE, un cartel moderado que ya esgrimió en la entrevista de La Sexta al asegurar que «no dormiría tranquilo» si dejase las pensiones en manos de Iglesias. «Somos el gran partido de una izquierda que se comporta con moderación porque se dirige a grandes mayorías», arguye.

Hacia un inevitable acuerdo PSOE-PP

Gonzalo Bareño

La abstención no será tan alta como algunos pronostican, pero la presión para formar Gobierno rápido será inmensa tras el 10N

Es muy posible que la realidad no acompañe finalmente a los apocalípticos pronósticos a los que estamos asistiendo sobre la posibilidad de una abstención masiva en las próximas elecciones. Es cierto que el cabreo del personal con la clase política se palpa a pie de calle. Pero los españoles llevan años demostrando que su responsabilidad y su compromiso con la democracia están muy por encima de los de los partidos. Augurios semejantes a los que se están haciendo ahora, de caídas de hasta un 10 % en la participación, se hicieron ya ante los comicios del 2016, que fueron los primeros que hubieron de repetirse por la incapacidad del Parlamento a la hora de darle a España un Gobierno. Pero lo cierto es que, con los lógicos altibajos, desde las elecciones del 2011, tras las cuales se inició la crisis política que padecemos -acaso más grave que la económica-, hasta las del 2016 la participación en los comicios generales se mantuvo relativamente estable. Fue del 68,9 % en el 2011, del 69,7 % en el 2015 y del 66,5 % en el 2016. Es en el 2019 cuando se produce un salto cualitativo, llegándose hasta el 75,75 %, cifra no alcanzada desde el 2004, en plena conmoción por los atentados del 11-M, por lo que ni siquiera una vuelta a índices de participación por debajo del 70 % supondría que se está produciendo una crisis de legitimidad democrática.

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