La búsqueda del niño Gabriel costó 200.000 euros, en una valoración de «mínimos»

Alicia Amate ALMERÍA / COLPISA

ESPAÑA

Imagen de archivo de Ana Julia Quezada con el padre de Gabriel durante la búsqueda del menor
Imagen de archivo de Ana Julia Quezada con el padre de Gabriel durante la búsqueda del menor Carlos Barba

Ana Julia permaneció unas tres horas en la finca en la que mató al pequeño

13 sep 2019 . Actualizado a las 21:57 h.

Una docena de agentes de Guardia Civil, además del coronel jefe de la Comandancia de Almería, Arturo Prieto, se sentó este viernes ante el tribunal de jurado presidido por la magistrada Alejandra Dodero para responder al interrogatorio centrado, sobre todo, en la recogida de evidencias tras la detención de Ana Julia Quezada como autora de la muerte del menor, su análisis así como el coste que supuso el operativo de búsqueda puesto en marcha para dar con el niño. Entre las principales evidencias expuestas en la sala, se encuentra el análisis del hacha hallada en la finca de Rodalquilar donde Quezada acabó con la vida del pequeño y, posteriormente, lo enterró.

De acuerdo al testimonio de agentes del departamento de Biología de la Unidad de Criminalística de la Guardia Civil, se confirmó la presencia de ADN de Gabriel Cruz en la parte lateral superior del mango y en la zona trasera de la cabeza del hacha localizada, oculta tras un muro durante el registro de la finca, si bien, no había restos de sangre.

Sobre esta herramienta, defensa y acusación mantienen distintas hipótesis. Quezada sostiene la «muerte accidental» del pequeño se produjo tras iniciarse un enfrentamiento entre ambos porque estaba «jugando» con el hacha. Por su parte, como mostró en su interrogatorio a los peritos, la acusación particular, representada por el letrado Francisco Torres, defiende que la acusada usó el hacha contra el menor fallecido.