El separatismo empieza a asumir que la secesión no es posible

Hasta Quim Torra ha eludido hacer referencia a hacer efectiva la república para enfado de los readicales

Desde sectores independentistas radicales le habían pedido a Quim Torra que no acudiese a la Diada
Desde sectores independentistas radicales le habían pedido a Quim Torra que no acudiese a la Diada

c. r. barcelona / colpisa

La ANC afirmó en el 2015, en la previa a la Diada, que la manifestación de ese año sería la última de Cataluña como autonomía. Ya estaban convocadas las elecciones del 27S, que el independentismo presentó como plebiscitarias. Tras la victoria secesionista, Puigdemont prometió la independencia en 18 meses. Era cuando Gabriel Rufián decía que estaría año y medio como diputado en Madrid, y que luego regresaría al nuevo Estado catalán. Al año siguiente, la ANC insistió en la inmediatez de la secesión: «Estamos a punto».

Mucho ha llovido desde entonces: un referendo ilegal, una declaración unilateral de independencia, la destitución de un Gobierno, la aplicación del 155 y el encarcelamiento y juicio de los responsables del desafío. Cataluña sigue siendo una comunidad autónoma y el independentismo empieza a asumir sus límites. Ni la independencia está a punto, ni se toca con los dedos.

Quim Torra admitía fuera de foco, cuando aún no era presidente, que el 47 % era el gran talón de Aquiles del independentismo. Y ese es el porcentaje de votos que obtuvieron en las dos últimas elecciones catalanas. Es su tope histórico. ERC fue la primera fuerza que asumió que mientras el independentismo no supere, como mínimo, el 50 % del apoyo no podrá aspirar a volver a plantear un desafío al Estado. Marta Rovira, huida en Ginebra, y que fue quien más apretó a Puigdemont para que declarara la independencia argumentando que el 1-O les daba un mandato democrático, admite ahora que no tenía la suficiente legitimidad.

La propia ANC, que meses atrás apretaba a Torra para que hiciera efectiva la república declarada el 27-O, reconoce que ya no hay respuestas «automáticas ni mágicas». La presidenta, Elisenda Paluzie, admitió este miércoles que la vía unilateral solo tendrá legitimidad si el independentismo supera el 50 % de los votos. El lema de la marcha de este año ya supone un cierto repliegue de la ANC. Asumir que el «objetivo es la independencia» viene a ser regresar a la casilla de salida. Y Torra, que inició su mandato comprometiéndose a hacer efectiva la república, ya no se expresa en estos términos. Habla en clave de «desobediencia civil», «lo volveremos a hacer» y «hay que ejercer el derecho de autodeterminación». 

Incumplimientos

Pero ha evitado fijarse plazos y no ha dicho cómo piensa avanzar. «Hoy se cierra una etapa y se empieza a responder ya a las sentencias», dijo ayer. «Ponemos el ejercicio de la autodeterminación, no el derecho de autodeterminación, sino el ejercicio del derecho a la autodeterminación en el centro de nuestra acción política», afirmó. Sobre hacer efectiva la república, nada de nada. De ahí que los CDR le enviaran una carta señalando que no era bienvenido a la Diada. «No ha cumplido ninguna promesa electoral, no solo su partido, sino ninguno de los partidos que se proclaman independentistas y republicanos», remataban.

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