Torra amenaza con la «desobediencia civil» si condenan a los presos del 1-O

Dice que no aceptará el fallo y elogia la vía hongkonesa de protestas para doblegar al Estado

«Delirios totalitarios». Así definió el PP las declaraciones de Torra de no acatar la sentencia del Supremo sobre los líderes independentistas; «la gesticulación debe terminarse», advirtieron los comunes al presidente catalán
«Delirios totalitarios». Así definió el PP las declaraciones de Torra de no acatar la sentencia del Supremo sobre los líderes independentistas; «la gesticulación debe terminarse», advirtieron los comunes al presidente catalán

barcelona / colpisa

Quim Torra cumplió este jueves con la tradición de los presidentes catalanes de pronunciar una conferencia en Madrid para lanzar un aviso a los poderes del Estado. Sacó toda su artillería y dejó claro que su objetivo es mantener viva la confrontación del proceso secesionista. Aseguró que va a por todas.

El presidente de la Generalitat sigue al dedillo el ideario de Puigdemont que aboga por el enfrentamiento con el Estado. Esta pugna tuvo su primera fase hace dos años, con los hechos de octubre, y tendrá su continuación, según Torra, en caso de que el Tribunal Supremo imponga penas severas a los líderes del desafío independentista. «No aceptaremos la sentencia», dijo en un desayuno organizado por Europa Press.

Torra advirtió de que un fallo condenatorio marcará un antes y un después en las relaciones entre Cataluña y el resto de España, como ocurrió con la sentencia sobre el Estatuto. Por ello, anticipó que la respuesta del independentismo será retomar la iniciativa «para trazar en firme el camino hasta culminar la independencia». No descartó un nuevo 1-O y apostó por la «resistencia», «la desobediencia civil» y por poner en el centro «el ejercicio de la autodeterminación». Torra buscó un altavoz con el que tratar de presionar al Supremo, y de paso lanzar un guiño a la parroquia independentista días antes de la Diada del 11-S, que no está logrando crear un ambiente de fuerte movilización.

La retórica republicana del presidente catalán, en cualquier caso, no es nueva. Pero en año y medio no ha dado ningún paso explícito. También avisó de que no aceptará la sentencia, pero la Generalitat tiene las competencias de las prisiones en las que están encarcelados los líderes secesionistas y no se plantea abrirlas. 

«Discursos simplistas»

La respuesta al fallo del Supremo enfrenta a los dos socios de Gobierno en la Generalitat. Mientras Torra decía que la no cooperación con la Justicia es una «obligación moral», amenazaba con no aceptar la sentencia, defendía un paro general y hasta elogió cómo las protestas en Hong Kong han conseguido doblegar al poderoso Estado chino, su titular de Empresa, del sector menos radical de JxCat, rechazó una parálisis del país y abogó por acabar con los «discursos simplistas».

Desde el constitucionalismo, el ministro Josep Borrell valoró: «Que una autoridad diga que solo acatará la sentencia que él quiere, no lo voy a calificar». El PP tildó las declaraciones de Torra de «delirios totalitarios», los comunes le replicaron que «la gesticulación debe terminarse» y sobre el comentario de Hong Kong Cs afirmó: «En una democracia las sentencias las dictan los jueces y no los políticos, como a usted le gustaría».

Por su parte, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, en prisión y a la espera de la sentencia por el desafío independentista, ha defendido en una entrevista en la Cadena Ser un adelanto electoral y afirmado que «sería bueno un Gobierno de concentración» en Cataluña, con todas las fuerzas partidarias del derecho de autodeterminación que incluya a los comunes y a la CUP con JxCat y ERC,para responder al Supremo.

Un desafiante Torra insinúa que plantará al tribunal de los lazos amarillos

 El presidente de la Generalitat, Quim Torra, no ha aclarado si acudirá al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para la vista oral por no retirar lazos amarillos de edificios oficiales en período electoral, ya que coincidirá con un debate en el Parlamento autonómico, y ha dicho desafiante que «quien tiene el problema aquí es el TSJC». Insinuó que no irá al recordar que su obligación es «atender y ser fiel al mandato democrático y a la soberanía del pueblo de Cataluña que reside en el Parlament». La Fiscalía ha pedido que se mantenga la vista para el 25 y 26 tras un recurso de Torra en el que critica «las prisas» para juzgarlo cuando para esos está previsto -no fijado- el debate de política general. Dice el fiscal que son muchos quienes «no se encuentran ociosos en el sofá de su casa esperando el llamamiento del tribunal, sino que suelen tener ‘funciones, obligaciones y agenda’».

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