La coalición España Suma habría logrado la mayoría absoluta el 28A

PSOE y Podemos perderían 25 diputados con la alianza de PP, Ciudadanos y Vox


Redacción / la voz

La coalición España Suma ideada por el PP sigue sin convencer a los destinatarios de la propuesta. Tanto Ciudadanos como Vox reivindicaron la semana pasada su «proyecto político propio» y rechazaron sumar fuerzas con Pablo Casado. Incluso dentro del propio PP, con los populares gallegos a la cabeza advirtiendo de que la coalición no es necesaria en la comunidad porque sus siglas ya agrupan a «la inmensa mayoría». En vano quedaría el movimiento del secretario general del partido, Teodoro García Egea, registrando el sello en la Oficina Española de Patentes y Marcas con todas sus variantes autonómicas y los colores de las respectivas banderas. La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, insistió de nuevo estos días en que Ciudadanos abandone «su inmovilismo, sus reticencias y su rechazo».

La invitación no solo apunta a la formación de Albert Rivera que, a través de Inés Arrimadas, se distanció del PP para defender un proyecto «sin mochilas del pasado» ni «casos de corrupción» pese a apoyarse en ellos para gobernar en comunidades como Murcia, Andalucía o Madrid. La España Suma ideada por García Egea también tiene espacio para Vox. «Incluiríamos a todos los partidos que tengan claro que la prioridad es la unidad de España, la bajada de impuestos y otras tantas medidas que el centroderecha comparte», señaló la vicesecretaria general de Organización, Ana Beltrán. «Todas las formaciones que tengan esa visión podrían participar», prosiguió. El propio Pablo Casado insistió este domingo en la misma línea durante el inicio del curso político del PP en Ávila. A los populares les salen las cuentas con la suma de votos de los tres partidos el 28 de abril.

Un electorado dividido en dos

España no se levantó más de izquierdas aquel domingo -ni lo había hecho escorada a la derecha en las últimas elecciones que ganó Rajoy-. La diferencia de votos para el bloque de PSOE y Podemos superó en un solo punto porcentual al de PP, Ciudadanos y Vox. De haber concurrido los tres partidos juntos, ese experimento de España Suma, solo creado entonces en su versión navarra, habría obtenido una ajustada mayoría absoluta al alcanzar los 176 diputados frente a los 149 que logró la suma de los tres.

La aplicación del sistema d’Hondt a todas las circunscripciones españolas alteraría los resultados del centroderecha en un total de 27 provincias, colocando a esa hipotética coalición con un escaño por encima de la barrera de la mayoría absoluta.

El escenario de este cálculo desestima el impacto que habría tenido esta coalición sobre el electorado, el voto de castigo que se observó contra el Partido Popular y el auge de Vox tras su sorprendente irrupción en las autonómicas de Andalucía. Sin embargo, sí refleja los efectos de la ruptura en tres del centro y la derecha que el PP logró aglutinar en 1989, cuando Alianza Popular refundó todo ese espectro político bajo las siglas actuales.

Efecto en el País Vasco

España Suma es un «proyecto Frankenstein» para Ciudadanos, pero el presidente del partido en el Parlamento de Cataluña, Carlos Carrizosa, abrió la posibilidad de contemplar esta fórmula en el País Vasco. «Hay que estudiarlo, es importantísimo defender el constitucionalismo y la democracia», apuntó. Ninguno de los tres partidos consiguió obtener representación en las tres provincias vascas el 28A. Tanto en Álava como en Vizcaya, la coalición de las tres formaciones hubiese servido para sumar un diputado en cada una. En ambos casos restarían los dos escaños de Bildu, dejando a los abertzales con la mitad de su grupo actual.

La mayor diferencia se daría en Baleares, donde la suma de escaños de PP, Ciudadanos y Vox pasaría de los tres actuales a cinco. En cuatro provincias andaluzas también incrementan su representación, lo mismo que en Murcia y Canarias. El PSOE perdería su diputado por Ceuta, que pasaría a contar con un cabeza de lista salido de la candidatura unitaria.

La fórmula de España Suma habría resultado también en Galicia. No solo se convertiría en la primera fuerza de las cuatro provincias, sino que en Ourense sumaría un diputado más, restándole uno al PSOE.

Quince menos para el PSOE

Los cerca de siete millones y medio de votos cosechados por Pedro Sánchez sirvieron el 28 de abril para reflotar un partido que, hasta entonces, ni siquiera contaba con una mayoría simple en el Congreso. La reunificación del centroderecha restaría quince escaños al PSOE, dejándolo en segundo lugar y a casi 70 diputados de la mayoría absoluta.

El siguiente derrotado en esta hipotética coalición es Unidas Podemos, cuyo grupo pasaría de 42 a 32 escaños. Un pacto entre ambos les deja con una suma de 140, lejos de los 165 actuales que les abren las puertas a formar un gobierno liderado por Pedro Sánchez. Compromís y el Partido Regionalista Cántabro de Miguel Ángel Revilla logran mantener sus diputados, al igual que JxCat. ERC y Coalición Canaria perderían uno cada uno y el PNV se beneficiaría de este pacto al sumar un nuevo diputado en la circunscripción de Vizcaya.

Semana clave para Sánchez en busca de un acuerdo programático con Podemos

Mientras Pablo Casado reitera su negativa a facilitar la investidura de Pedro Sánchez e insiste en su «responsabilidad de unir en torno al PP a todos aquellos que quieren mantener unida a España», el líder socialista encara una semana clave para resultar investido antes del 23 de septiembre, fecha límite para evitar unas nuevas elecciones. Hoy lunes informará a la Comisión Ejecutiva Federal de su partido sobre la oferta programática para un gobierno de progreso que, según recoge Efe, está «muy en sintonía» con las políticas planteadas por Unidas Podemos. La previsión es que Sánchez se reúna en los próximos días con el PNV y el Partido Regionalista de Cantabria. El encuentro crucial con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, tendría lugar en la segunda semana de septiembre.

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Pablo Casado cree que si hay una repetición de las elecciones generales sus posibilidades de instalarse en la Moncloa son elevadas. «Muy pronto seré el tercer abulense presidente del Gobierno de España», profetizó en el acto de apertura del curso político del PP en los jardines del parador de Ávila. Pero alcanzar ese objetivo, reconoció, exige reagrupar el disperso voto de centroderecha en su partido o bien en la alianza electoral España Suma.

Las bulliciosas aperturas del curso en el PP ya no son lo que eran. Las multitudinarias romerías en Galicia, primero en el Monte do Gozo, después el castillo de Soutomaior y, por último, en la Carballeira de San Xusto, con su aroma a pulpo y empanada y las gaitas de fondo, han dado paso a un acto más recoleto, más castellano, en las murallas de Ávila, que congregó hoy a medio millar de dirigentes y simpatizantes populares para escuchar al líder del partido. El anfitrión ya no era Alberto Núñez Feijoó, el barón de barones, pero allí estaban los novatos presidentes de Castilla y León y Madrid, Alfonso Fernández Mañueco e Isabel Díaz Ayuso. Una muestra del cambio de los tiempos en el PP.

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