La posverdad embarra el segundo aniversario de los ataques yihadistas en Cataluña

melchor Sáiz-Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Cientos de ciudadanos se concentraron en Las Ramblas para dejar flores y velas encendidas el día después de los atentados del 17A
Cientos de ciudadanos se concentraron en Las Ramblas para dejar flores y velas encendidas el día después de los atentados del 17A Quique García | Efe

El independentismo alienta la conspiración para implicar al Estado en la masacre

11 ago 2019 . Actualizado a las 15:38 h.

El 10 de octubre del 2018, el juez Fernando Andreu firmaba un auto de 43 páginas con el que ponía punto final a la instrucción sobre los atentados de Cataluña de agosto del 2017 con el procesamiento de los dos únicos miembros de la célula que sobrevivieron, Mohamed Houli Chmelal y Driss Oukabir, y un colaborador del grupo, Said Ben Iazza. Tras 419 días de investigación, la justicia consideraba agotadas las pesquisas.

Es cierto que la instrucción, como ocurre en casi todos los grandes atentados, no ha aclarado por completo todas las lagunas, particularmente cuáles eran los objetivos contra los que los terroristas querían atentar antes de que la explosión de la casa de Alcanar les obligara a improvisar los atropellos masivos de Las Ramblas y Cambrils, que provocaron 16 muertos.

La muerte de siete de los miembros de la célula ha sido determinante para que algunos interrogantes persistan. Durante casi dos años parecía que los atentados del 17A se iban a librar de entrar en esa posverdad, pese a las oleadas de fake news que desde el principio los tuvieron como objetivo, coincidiendo con los convulsos días previos al referendo ilegal del 1-O.