Bruselas confía en la formación de un gobierno estable en España

Recuerda que el país tiene que cumplir sus compromisos en materia de estabilidad presupuestaria

Ursula von der Leyen es la nueva presidenta de la Unión Europea, aunque aún no ha completado su desembarco en Bruselas
Ursula von der Leyen es la nueva presidenta de la Unión Europea, aunque aún no ha completado su desembarco en Bruselas

BRUSELAS CORRESPONSAL

Toda investidura fallida es motivo de preocupación en Bruselas. Todo tiempo invertido en discusiones políticas, en controversias por cargos y ministerios, son esfuerzos perdidos para encarrilar la economía, el mercado laboral o problemas sociales urgentes. Por eso esta mañana la Comisión Europea ha lanzado un mensaje a los líderes políticos españoles en clave asertiva: «Confiaremos en cualquier gobierno que garantice que España respetará las recomendaciones del Consejo bajo el Paquete de Estabilidad y Crecimiento», deslizó su portavoz, Natasha Bertaud. La institución no quiere mostrar sus preferencias ejecutivas, no puede intervenir ni opinar sobre la adecuación de un Gobierno en minoría, una coalición de izquierdas o una gran coalición. Pero no quiere desgobierno. Bruselas necesita garantías de que el país no descarrilará después de una década de reformas estructurales y de esfuerzos por sanear las cuentas públicas.

A pesar del revuelo que ha generado en España la segunda investidura fallida del líder socialista, Pedro Sánchez, y las dificultades para poder encajar el rompecabezas electoral, las autoridades europeas no quieren manifestar públicamente su intranquilidad: «No nos preocupamos fácilmente. Confiamos en que el sistema constitucional de España pueda brindar un resultado estable», aseguró Bertaud.

Hasta el momento, las turbulencias en la política española no se han traducido en incumplimientos. Este año Bruselas sacó al país del procedimiento de déficit excesivo e incluso ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de la economía hasta el 2,3 % (dos décimas más de lo previsto). La senda de reducción de la deuda pública y del desempleo sigue funcionando, aunque a un ritmo inferior al de años previos. Así que lo peor que le puede pasar en los planes de Bruselas es que los vientos favorables a España empiecen a soplar en contra y el país se encuentre con los presupuestos prorrogados del 2017, unas cuentas que podrían ser insuficientes para poder abordar nuevos retos y garantizar inversiones estratégicas.

En el plano político, la situación de España no es una excepción. Bélgica batió todos los récord al tardar 541 días en formar gobierno en el 2010-2011. Aunque nunca se llegó a esa cifra con posterioridad, las dificultades para llegar a un acuerdo son la tónica general en un país que cuenta con un parlamento federal especialmente fragmentando y donde flamencos y valones deben estar representados en el Ejecutivo. 

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