Galicia no pasa de anécdota en seis horas de debate

Sánchez eludió incluirla en las «conexiones demoradas» del AVE, y Yolanda Díaz se centró en el pacto y solo enumeró la «axenda galega» sin profundizar


Santiago

El discurso matinal para la defensa de la investidura de Pedro Sánchez fueron dos horas con una serie de líneas maestras estructuradas en varios bloques, y tuvo hasta nombres propios de españoles que le sirvieron de referencia para abordar algunos temas, pero el aspirante pareció hacer un esfuerzo por no citar comunidades autónomas y ciudades. En realidad sí citó una localidad gallega, Vilalba, pero fue para dar calor con sus palabras a la familia y seres queridos de la mujer asesinada este fin de semana, con la que inició sus referencias a la violencia machista, igual que hizo Iglesias por la tarde. 

En un momento, pasado el ecuador de su intervención, el presidente en funciones hizo una comparativa entre la España del franquismo y la actual, incidiendo en circunstancias históricas como haber vivido durante décadas de espalda a las lenguas oficiales, «sin respeto al gallego, al euskera o al catalán», mientras que ahora es «el segundo país más descentralizado del mundo».

Casi todos los temas sobre los que sobrevoló Sánchez durante dos horas -empleo, pensiones, desigualdad...- tuvieron un tono genérico sin distinciones territoriales, y cuando Pablo Casado le reprochó no haber hablado de Cataluña, fue el propio socialista el que aclaró que todos esos asuntos eran comunes a esa comunidad y a otras que se le vinieron a la cabeza en una enumeración donde Galicia volvió a quedarse fuera. Sí es cierto que el candidato a continuar en Moncloa tocó temas con especial incidencia gallega, como los incendios más agresivos, que enmarcó entre los retos medioambientales; el problema demográfico y la despoblación, que despachó prometiendo impulso al sector agroalimentario y más fuerzas de seguridad para lugares con pocos vecinos; y también habló de completar la red del AVE y de avanzar con las «conexiones demoradas», aunque solo hizo referencia a Cantabria o Extremadura. Además, comprometió de pasada su apoyo al corredor atlántico de mercancías ferroviarias -al mismo nivel que el mediterráneo- en el que han estado implicadas las comunidades de Asturias, Galicia y Castilla y León. 

Ya por la tarde, con el portavoz popular, solo se enredó territorialmente con Cataluña y, en menor, medida con el País Vasco, y algo parecido sucedió con Albert Rivera. Pablo Iglesias abrió la ronda del grupo confederal de Unidas Podemos, y como fue al grano, su discurso no pasó del pacto por falta de un tiempo que tuvo que compartir con otros diputados.   

Galicia, que había pasado desapercibida salvo las anecdóticas citas, tuvo su minuto de gloria con la intervención de Yolanda Díaz, de Galicia en Común e integrada dentro del grupo confederal de Unidas Podemos. La diputada ferrolana, que representa a la provincia de Pontevedra, centró su discurso al principio y al final con la idea del pacto de gobierno con los socialistas, y entre uno y otro razonamiento coló de forma un tanto forzada la «axenda galega, que usted conoce bien», le dijo a Sánchez. Díaz enumeró varios asuntos de interés, como una financiación más justa; la revisión de las infraestructuras y las conexiones ferroviarias y portuarias; la transferencia de la autopista AP-9, el saneamiento de las rías y la defensa de los sectores lácteo, naval y pesquero. «Son estratégicos», los definió, antes de acabar exigiendo la devolución del pazo de Meirás. En esa misma ronda de satélites de Podemos, Jaume Asens (En Comú) citó a Manuel Fraga para valorar su aportación al debate de la Constitución frente al de la actual derecha. El catalán sí fue mencionado por Sánchez en la réplica. Díaz, no.

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