REDACCIÓN

Albert Rivera y su núcleo duro no están dispuestos a ceder ni un milímetro en la pugna por el control de Ciudadanos. El líder de la formación naranja está decidido a evitar que se vuelva a cuestionar su autoridad, como ocurrió hace apenas un par de semanas cuando un grupo de fundadores del partido exigieron un viraje en la estrategia de la dirección y facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno «para evitar pactos que pueden ser perjudiciales para España».

Las primeras escaramuzas se produjeron entre el cerebro económico de Ciudadanos, Luis Garicano, y el entorno más próximo a Rivera. Las posiciones ya venían enfrentadas por la elección de candidatos regionales, sobre todo en Castilla y León, donde Paco Igea, patrocinado por Garicano, tuvo que amenazar con una denuncia en los tribunales para evitar ser desplazado de la candidatura por uno de los fichajes estelares de Rivera, la entonces vicepresidenta del Parlamento castellanoleonés por el PP Silvia Clemente, hoy desaparecida.

Fue otro de los protegidos de Garicano, Toni Roldán, el que puso contra las cuerdas la credibilidad de Rivera. Era uno de los colaboradores más cercanos del líder de Cs, pero no ahorró ni un reproche en su rueda de prensa de despedida. Acusó al referente de la formación naranja de mirar solo a la derecha y justificó su abandono por la deriva de su partido hacia el PP y Vox. La política de alianzas del partido no era de su agrado, a pesar de que apenas unas semanas antes la había respaldado con sus votos.

Aún sacudida por las réplicas del terremoto Roldán, la ejecutiva nacional permanente celebrada a finales de junio se convirtió en un nuevo desafío a la autoridad de Rivera. Los eurodiputados Javier Nart y Luis Garicano lograron forzar una votación en ese órgano para intentar reformular la política de alianzas. Perdieron y Nart dimitió de su responsabilidad orgánica. Con él se abrió la espita y figuras de relumbrón del partido fueron enfilando la puerta de salida o cuestionando el papel de la dirección como Francesc de Carreras o Xavier Pericay.

El último caso por ahora es el del portavoz de Hacienda en el Congreso y miembro de la ejecutiva nacional, Francisco de la Torre, quien, según fuentes de la formación, no ha presentado aún su dimisión ni ha puesto su cargo a disposición del partido sino que solo se encuentra en un «período de reflexión». Para frenar esa pérdida de autoridad, Rivera y sus afines han optado por una estrategia de choque que refuerce su poder interno. El consejo general de Ciudadanos, el máximo órgano entre asambleas, prevista para el próximo día 29, planteará una reforma de los estatutos del partido para ampliar de 40 a 50 el número máximo de integrantes de la ejecutiva nacional.

Actualmente, la ejecutiva cuenta con 34 integrantes, con la reciente incorporación del exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto, uno de los fichajes estelares del propio Rivera.

El líder de Cs podría nombrar así de una tacada a más de un tercio de los integrantes del máximo órgano ejecutivo. Aunque nadie se atreve a hacer públicos los aspirantes a esos puestos, en la formación naranja se da por hecho que en ese núcleo duro estarán el abogado del Estado Edmundo Bal y el exdirigente del PSOE Joan Mesquida, entre otros.

La solución viable de la que nadie habla

Gonzalo Bareño
Albert Rivera y Pedro Sánchez.
Albert Rivera y Pedro Sánchez.

Si el pacto entre PSOE y Unidas Podemos fracasa, sería una irresponsabilidad no explorar la alianza de los socialistas y Ciudadanos

 

La pasada encuesta poselectoral elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre los comicios generales del 28 de abril albergaba un dato que, en el fragor de una batalla que ya es solo por el relato, y no por una planteamiento político, pasó prácticamente desapercibida. Quizá, porque a nadie le interesaba que se difundiera demasiado. El CIS plantea a los encuestados la siguiente pregunta. «Como usted sabrá, ningún partido o fuerza política alcanzó la mayoría absoluta en las elecciones generales del pasado 28 de abril. De las siguientes alternativas para formar Gobierno, en estos momentos, ¿cuál es la que usted prefiere?». De entre los que declaran haber votado a Ciudadanos, un 66,5 % responde que «un Gobierno del PSOE y Ciudadanos». Y solo un 0,2 % que «un Gobierno del PSOE, Unidas Podemos y partidos nacionalistas independentistas».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
14 votos
Comentarios

Rivera consuma su golpe de mano en Cs para deshacerse de los críticos