Bruselas / Corresponsal

Coalición. Su sugerencia provoca escalofríos en Ferraz, pero en la UE es una palabra de lo más común. El fin del dominio de los partidos tradicionales y la fragmentación política no solo han arrastrado a la Eurocámara hacia un escenario de mayor inestabilidad, también a muchos parlamentos nacionales, que se las han visto moradas para poder formar Ejecutivos. Algunos llevan años de ventaja en el uso de fórmulas creativas que podrían aplicarse en el Parlamento Europeo, donde las fuerzas de la gran coalición (conservadores y socialdemócratas) ya no suman. Liberales y ecologistas serán claves para legislar. Sin sus apoyos, la Eurocámara se podría bloquear.

En España apenas se ha abierto ese debate. Sánchez insiste en gobernar en solitario, a la portuguesa, una vía que también está funcionando en Dinamarca, donde los socialdemócratas gobiernan con el apoyo desde fuera de la izquierda y los Verdes. Pero en el conjunto de la UE los gobiernos de coalición son la norma.

En Bélgica o los Países Bajos es impensable diseñar un Ejecutivo que tenga menos de tres partidos. Cuando acuden a las urnas, los belgas saben que lo que se les viene encima son unas negociaciones eternas. Su país batió el récord mundial de 541 días sin Gobierno. En la última legislatura, hasta cuatro partidos se integraron en el Ejecutivo: Liberales francófonos (MR), separatistas flamencos de la N-VA, conservadores flamencos (CD&V) y los liberales de Flandes (Open Vld). La coalición cuatripartita aguantó hasta diciembre del 2018, cuando las diferencias con la N-VA en torno a la política migratoria hicieron volar por los aires al Ejecutivo.

El panorama en los Países Bajos es similar. Con 13 partidos políticos presentes en la Tweede Kamer, Mark Rutte tardó 208 días en forjar una coalición cuatripartita donde conviven desde liberales de centroderecha a conservadores, calvinistas y socioliberales. La única línea roja que se han impuesto es la de pactar con la ultraderecha.

Pero si hay un país innovador en materia de coaliciones, ese es Finlandia. Sus ciudadanos salieron escaldados del tripartito de derechas, con los xenófobos Verdaderos Finlandeses dentro, así que los líderes de las formaciones más centristas acordaron diseñar un Ejecutivo con ministros de hasta cinco partidos políticos (socialdemócratas, liberales, ecologistas, la alianza de izquierdas y el partido de la minoría sueca). Todos son conscientes de que la única manera de salvaguardar los valores democráticos es compartiendo el poder y, en ocasiones, dejando el terreno libre a los rivales. Ese es el caso de los liberales suecos, quienes dejaron de obstaculizar la formación de un Ejecutivo con socialdemócratas y ecologistas para evitar una alianza con la extrema derecha al mando. También hay coaliciones donde se agrupan ultranacionalistas y populistas, como es el caso del Ejecutivo italiano, dirigido por la xenófoba Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas. La única gran coalición que sobrevive en la UE, y a duras penas, es la alemana.

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De la gran coalición alemana al pentapartito finés