estrasburgo / colpisa

El calor daba un respiro este martes a las calles de Estrasburgo después de varias jornadas superando los 35 grados, una temperatura que facilitó desde primera hora el tránsito de esteladas y personas luciendo lazos amarillos desde el centro de la ciudad hacia el edificio Louise Weiss, sede del Parlamento Europeo. El día anterior, el Tribunal de Justicia de Luxemburgo impidió a los dirigentes de JxCat fugados, Carles Puigdemont y Toni Comín, que fueran declarados eurodiputados electos y pudieran tomar posesión de su escaño en Eurocámara durante su constitución, como ellos tenían previsto. Entre los independentistas allí congregados aún había esperanza en ver a sus líderes, sin embargo, ni el expresidente ni el exconsejero de la Generalitat pisaron territorio francés por miedo a que España activara una euroorden contra ellos.

El actual presidente catalán, Quim Torra, ya había anunciado que él tampoco asistiría, pero pese a la orfandad de los independentistas en Estrasburgo estos mostraron músculo y reunieron a más de 5.000 personas frente a la Eurocámara.

A mantener viva la llama contribuyó el juego del despiste de Puigdemont en las redes sociales. De madrugada se había fotografiado al lado de un autobús fletado en Lérida ?uno de las decenas que acudieron a la cita-, pero sin dejar claro su localización. Su abogado, Gonzalo Boyé, también le había dado un cariz de misterio a la situación, mostrando fotos en las redes sociales tomadas en Estrasburgo.

Allí, los manifestantes independentistas coincidieron con otra manifestación del Movimento Federalista Europeo. Comparando ambas, era fácil comprender la diferencia de medios económicos con los que cuentan unos y otros. En el lado amarillo había un escenario con pantalla gigante, el perímetro se acotó con vallas y contaban hasta con una zona de acreditación y entrada para la prensa.

Sobre uno de los puentes de acceso a la Eurocámara llegaron a colgar pancartas en las que se aludía a Puigdemont, en inglés y catalán. En una de ellas sobre la cara del expresidente catalán se dice «No rendirse nunca» y en otra «Dejen a Puigdemont unirse al Parlamento Europeo». 

Turismo independentista

Esta suerte de turismo independentista en la que han derivado las acciones internacionales del secesionismo, se plasmó desde el pasado domingo en Estrasburgo, donde era habitual cruzarse con personas portando lazos amarillos al pasear por sus coquetas calles. Ocupaban las terrazas de la ciudad a la hora de la cena y visitaban los monumentos como un turista más. Todo ante la mirada de indiferencia de los franceses, acostumbrados a ver desfilar a todo tipo de manifestantes de distintos países por sus calles, cada uno con su propia reivindicación. Solo el extremo calor alteraba la rutina habitual de la ciudad.

Ya dentro del Parlamento Europeo, que celebraba su sesión constitutiva tras las elecciones del 26 de mayo se pudo ver también a algunos eurodiputados portar camisetas y carteles en apoyo a Puigdemont. Su escaño y el de Toni Comín quedaron vacíos mientras el anterior presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, daba su discurso de despedida.

Ante la duda de si estas bajas alterarían el funcionamiento del Parlamento, altos representantes de la UE confirmaron en rueda de prensa que «el Parlamento estará legalmente constituido sin tener a los 751 diputados». Además recordaron que «no sería la primera vez que pasa, solo hay que ajustar el porcentaje de la mayoría cualificada».

El expresidente Puigdemont ha agradecido en Twitter la presencia de sus seguidores para seguir aleccionándolos para que él no quede en el olvido.

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Puigdemont claudica y evita ir a Estrasburgo ante el temor a ser detenido y enviado a Madrid