Sánchez eleva la presión sobre Unidas Podemos y se resigna a ser investido gracias a los independentistas

«España necesita un Gobierno en el mes de julio, no en agosto, en septiembre o en octubre», advierte el líder del PSOE, que culpa al resto de partidos de una posible repetición de las elecciones


Madrid / La Voz

Dos meses después de las elecciones generales del 28 de abril, y tras un largo período de sondeos, amagos y tanteos, las cartas de la investidura parecen definitivamente echadas. La rotundidad con la que Albert Rivera ha rechazado todas las presiones, incluso desde su propio partido, para que facilitara con su abstención un Gobierno de Pedro Sánchez que no dependa de los secesionistas, ha hecho que el líder del PSOE abandone esa vía, aunque la siga planteando en público para quitarse responsabilidad, y traslade toda la presión a Unidas Podemos. O le permite ser presidente en julio, o España irá a unas nuevas elecciones. Esa es la amenaza velada que Sánchez ha lanzado esta mañana al líder del partido morado, Pablo Iglesias. «España necesita un Gobierno en el mes de julio, no en agosto, en septiembre o en octubre», ha afirmado Sánchez en una rueda de prensa celebrada en Osaka (Japón), en donde asiste a la cumbre del G20, rechazando así la estrategia de desgaste que plantea Iglesias jugando con unos tiempos políticos largos para la investidura.

Descartada, al menos por ahora, la abstención de Ciudadanos o del PP, Sánchez está dispuesto a presentarse a la sesión de investidura, cuya fecha anunciará este martes la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, sin tener garantizados los apoyos para sacarla adelante. Su única opción de convertirse en presidente queda por tanto en manos de los independentistas. Algo que siempre quiso evitar. Cuenta con la abstención prácticamente garantizada de ERC y de EH-Bildu, por lo que el voto afirmativo de Unidas Podemos sería suficiente para ser investido, incluso sin el apoyo del PNV. Pero, al contrario, una abstención o un voto en contra de los de Iglesias le abocaría a una segura derrota y, en caso de que cumpliera su advertencia de que no lo intentará de nuevo tras el verano, llevaría a una repetición de las elecciones. La segunda en cuatro años.

«España no se puede parar. No se debe parar», ha señalado Sánchez, elevando la presión para ser investido antes de agosto. «Necesitamos tener presupuestos, desarrollar políticas de reconstrucción de derechos. No están bloqueando al PSOE, sino la voluntad mayoritaria de los españoles», advirtió, en un mensaje al que no puso destinatario, pero claramente dirigido a Unidas Podemos. Sánchez, sin embargo, no se mueve un milímetro de su oferta de formar un Ejecutivo de «cooperación» con «representantes en la Administración» del partido morado, lo que excluye un Gobierno de coalición con ministros de Unidas Podemos, que es lo que exige Pablo Iglesias. El líder del PSOE afirma que la suya es una propuesta «sensata y razonable» y no piensa moverse de ella.

Sánchez cree que puede mantener su órdago porque, al contrario que en 2015, ningún otro candidato tiene opción posible de gobernar. «No hay alternativa, los demás grupos tienen que facilitar un Gobierno que lidere el PSOE», ha insistido. Preguntado sobre si existe aún la posibilidad de ofrecer un acuerdo a Ciudadanos, Sánchez ha dejado claro que no. «Siempre he dicho que este es un Gobierno que intenta gobernar desde la izquierda. Con políticas progresistas para la sociedad española», ha señalado. Pero, en previsión de que sus cálculos acaben fallando, se ha adelantado a descargar en el resto de partidos la posibilidad de una repetición de las elecciones. «En aquellos que están planteando el no a mi investidura, está en su cabeza el planteamiento de un adelanto electoral, porque no hay alternativa», ha indicado, añadiendo que «eso es lo que plantea quien vote no, se llame PP, Ciudadanos o Podemos».

Frente a ese tono de advertencia final, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, está dispuesto a aguantar la presión y se muestra optimista respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo que lleve a un Ejecutivo de coalición. En el PP, sin embargo, creen que Sánchez mantendrá su pulso hasta el final y que será el partido morado quien cederá, porque una repetición de las elecciones beneficiaría al PSOE en detrimento de Unidas Podemos y también a los propios populares, que recuperarían buena parte del voto fugado a Vox y un segmento del emigrado a Ciudadanos.

Sánchez apremia a Iglesias a que elija gobierno de cooperación en julio o urnas

g. gorriarán/ a. azpiroz
 El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y la secretaria de Internacional del partido, Idoia Villanueva, con embajadores y diplomáticos europeos
El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y la secretaria de Internacional del partido, Idoia Villanueva, con embajadores y diplomáticos europeos

El líder de Unidas Podemos busca apoyos de la UE para forzar una coalición

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no ceden ni un milímetro. El presidente del Gobierno se la va a jugar a todo o nada en el debate de investidura en julio y apremia al líder de Unidas Podemos a que diga si acepta el gobierno de cooperación. Este vaticina que esa obstinación conduce al fracaso y desdeña la amenaza de elecciones. Sería «una irresponsabilidad», afirma.

El candidato socialista, explicó la portavoz gubernamental, no se va a echar atrás por falta de apoyos. «Vamos a poner el reloj en marcha en julio», dijo Isabel Celaá, quien también ratificó que la idea de Sánchez no es ir a una segunda vuelta. «Ningún buen alumno -explicó- lleva sus notas a septiembre». Además, acotó, si no hay acuerdo ahora es improbable que pueda cerrarse dos meses después.

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