El veto a Sánchez y el giro a la derecha fracturan la unidad de Ciudadanos

Toni Roldán se va, Javier Nart deja la dirección y el líder asturiano renuncia a su escaño

Toni Roldán anunció su renuncia en una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados
Toni Roldán anunció su renuncia en una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados

Madrid / La voz

La presión sobre Albert Rivera continúa creciendo de forma exponencial. A las críticas de mandatarios europeos, el expresidente Rajoy, su candidato a Barcelona, Manuel Valls, y de dirigentes del sector empresarial y bancario, en las últimas horas se han sumado las divisiones internas en un partido poco acostumbrado a conflictos de esta índole. El diputado Toni Roldán abrió la veda anunciando su marcha de Ciudadanos. Le siguió horas después el eurodiputado Javier Nart, que no deja el partido, pero sí su silla en la dirección. El broche lo puso Juan Vázquez, exrector de la Universidad de Oviedo y candidato de Cs al Principado de Asturias en las pasadas autonómicas. Anunció su renuncia al escaño por el «cambio de orientación política» del partido. Los tres argumentaron discrepancias con el rumbo y la derechización que ha tomado la nave naranja.

Roldán, portavoz del área económica en la Cámara Baja, se mostró muy crítico con dos de las líneas maestras dictadas por Rivera: su empecinamiento en mantener el bloqueo a Sánchez y la política de alianzas con Vox para constituir gobiernos municipales y autonómicos. «Los costes para España de la estrategia elegida por Cs son demasiado altos. ¿Cómo vamos a acabar con la dinámica de rojos y azules si nos convertimos en azules? ¿Cómo vamos a construir un proyecto liberal si no somos capaces de enfrentarnos a la extrema derecha?», lamentó en su despedida. «No me voy porque yo haya cambiado, sino porque Cs ha cambiado», denunció. Su marcha fue seguida horas después por el eurodiputado Javier Nart, quien aunque no romperá su carné ni entregará el acta, deja la dirección nacional tras comprobar que su exigencia de revisar la estrategia del partido en relación a los pactos poselectorales caía en saco roto en una votación que Rivera sacó adelante sin despeinarse (24 a favor de mantener el veto al PSOE, 4 en contra y 3 abstenciones).

Estas dos marchas de la dirección del partido abren una vía de agua que podría crecer. Roldán, quien será sustituido por Marcos de Quinto, y Nart son dos de los más cercanos al responsable del área económica y candidato a las europeas, Luis Garicano, quien recientemente ya aireó sus discrepancias con Rivera al hilo del pucherazo en Castilla y León y arropando a Valls por su apoyo a Colau. Edmundo Bal pasará a ser portavoz adjunto en el Congreso y Carina Mejías entra como diputada.

A diferencia de otros partidos, Cs apenas ha tenido que lidiar con crisis orgánicas. De momento, Rivera busca protegerse y guarda silencio. Tras la reunión de la ejecutiva nacional de este lunes, la encargada de dar la cara fue Inés Arrimadas, quien tras «desearle lo mejor», pidió a su número dos por Barcelona que explicara su voto en la junta directiva tras el 28A en la que la cúpula de Cs, por unanimidad, decidió vetar a Sánchez. «Tendrá que explicar por qué votó a favor de un criterio con el que no está de acuerdo», le reprochó. 

Una crisis que se alarga

La semana para la formación naranja no podía comenzar de peor manera, cuando todavía está muy reciente el tirón de orejas desde el Elíseo acusando a Rivera de presumir de un apoyo de Macron que jamás le ha llegado, y la ruptura con Valls tras la toma de posesión de Colau. Mientras, desde Ferraz continúan aumentando la presión sobre Cs exigiendo una abstención o un acuerdo que allane la investidura de Sánchez, ya que en caso contrario se verán obligados a recurrir a los secesionistas catalanes o a Bildu, o a forzar otra convocatoria electoral. El presidente de Cs está empeñado en fagocitar a los populares y tratar de desprender a su formación de la imagen de partido bisagra.

Otras manchas en un partido poco acostumbrado a líos

f. b.
Otros tiempos: Inés Arrimadas (centro) y el catedrático Francesc de Carreras (segundo por la derecha), en un mitin de Ciudadanos en L'Hospitalet en el 2016
Otros tiempos: Inés Arrimadas (centro) y el catedrático Francesc de Carreras (segundo por la derecha), en un mitin de Ciudadanos en L'Hospitalet en el 2016

Se trata de una de las leyes de hierro a la que están sometidas todas las formaciones políticas: a medida que crecen en su tamaño, aumenta la división interna; en especial si está en una encrucijada, como le sucede a Ciudadanos en esta época. 

Hasta la fecha, el partido naranja siempre había destacado por generar muy poca ropa sucia, y conseguir blanquear estas prendas contadas siempre dentro de casa. Eso no significa que no hubiera renuncias, pero ninguna de ellas tan sonadas como las dos que golpearon este lunes a la dirección del partido con la salida del diputado Toni Roldán y del eurodiputado Javier Nart, que además de ex integrantes de la ejecutiva nacional son dos de las personas más afines a Luis Garicano, el máximo responsable de la formación en el apartado económico, por lo que no se descarta una tercera renuncia en caso de que Rivera no logre sofocar el incendio.

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