La Mesa del Congreso confirma que la mayoría absoluta continúa en 176 votos

Sánchez necesitará contar con la abstención de Bildu, ERC o, como se ha sugerido en las últimas horas, de UPN mediante un acuerdo a dos bandas entre Madrid y Pamplona


Madrid | La Voz

Sánchez regresa a la casilla de salida y para lograr ser investido presidente necesitará la abstención de al menos un diputado independentista catalán, de EH Bildu o, como se ha deslizado en las últimas horas, de UPN. La Mesa del Congreso ha confirmado que el umbral de la mayoría absoluta de los plenos continúa en 176. Es decir, que la suspensión de los cuatro diputados secesionistas que están siendo juzgados en el Supremo no afectará al habitual equilibrio dentro del hemiciclo.

El órgano de la Cámara Baja ha adoptado esta decisión siguiendo el informe de los letrados del Congreso, que consideran que Junqueras, Turull, Rull y Jordi Sánchez no han perdido su condición parlamentaria, por lo que deben ser tenidos en cuenta dentro del cómputo global de los 350 diputados.

Esta decisión obliga a Sánchez a descartar un camino que se abriría en el caso de que las votaciones se fijasen en base a 346 parlamentarios, ya que en este caso podría servirle para una hipotética segunda votación de investidura, en la que se necesitan más síes que noes, los votos de PSOE (123), Podemos (42), Compromís (1), el PNV (6) y la abstención de Coalición Canarias.

Sin embargo, con la decisión adoptada esta mañana en la Junta de Portavoces de mantener la base en 350 escaños, Sánchez vuelve a verse obligado a buscar el apoyo de Podemos, Compromís y PNV, a los que necesitará sumar los dos diputados de Coalición Canaria y el representante del Partido Regionalista Cántabro. Todos ellos sumarían 175, lo que le dejaría a solo una abstención del poder. En teoría, esta abstención solo podría encontrarla en ERC, JxCat o Bildu, algo que no parece sencillo por el elevado precio político que puede conllevar al evidenciarse la dependencia de la jefatura del Gobierno en fuerzas secesionistas.

Este mismo miércoles a Sánchez se le ha abierto una nueva posibilidad. Javier Esparza, presidente de Unión del Pueblo Navarro (UPN), fuerza que se presentó en las pasadas elecciones en la Comunidad Foral en coalición junto al PP y a Ciudadanos bajo la fórmula de Navarra Suma, ha deslizado la posibilidad de favorecer la elección del secretario general del PSOE como jefe del Ejecutivo. Se trataría de un acuerdo a dos bandas. Por un lado, en el Congreso de los Diputados, por el que los dos representantes de UPN en la Cámara Baja estarían dispuestos a abstenerse en una votación de investidura de Sánchez, anulando el papel decisivo de los secesionistas catalanes y de Bildu. Por el otro, en Pamplona, en donde Esparza podría alcanzar el gobierno navarro junto a gracias a la abstención de los socialistas, dejando también fuera a los herederos de Batasuna.

«Estamos abiertos a analizar posibles acuerdos que consigan que los independentistas no tengan la llave y no decidan la política de España ni el futuro de los españoles», manifestó Esparza tras su visita de esta mañana a Zarzuela para entrevistarse con Felipe VI dentro de la ronda de consultas.

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