La Fiscalía mantiene la petición de prisión permanente para los presuntos autores del crimen de Sara

Los peritos confirmaron la presencia de ADN de Roberto H. H. entre las uñas de la pequeña, que intentó defenderse de las brutales agresiones

Imagen de archivo del desarrollo del juicio por el crimen de la pequeña Sara
Imagen de archivo del desarrollo del juicio por el crimen de la pequeña Sara

Redacción

Recta final en el juicio por el crimen de Sara, la niña de cuatro años que falleció el 3 de agosto del 2017 a causa de un fuerte golpe en la cabeza, después de soportar un intento de violación y múltiples malos tratos en su corta vida. La Fiscalía y casi todas las acusaciones no han variado ni un ápice sus peticiones iniciales. Prisión permanente revisable para Roberto H. H. el presunto autor de la brutal agresión que mató a la menor y para Davinia M. G., madre de la niña y pareja del supuesto asesino cuando ocurrieron los hechos, que no impidió el calvario de su hija.

Como estaba previsto, la jornada de este jueves ha estado centrada en las periciales por videoconferencia realizadas por técnicos del Instituto Nacional de Toxicología y agentes del Laboratorio de la Brigada de la Comisaría Científica de la Policía Nacional, con la particularidad de que los primeros han corroborado que hallaron restos celulares de Roberto bajo las uñas de la pequeña. Las peritos, en declaraciones recogidas por Europa Press, han explicado que el análisis de los restos extraídos de las uñas de Sara y su cotejo con una muestra de saliva de Roberto determinaron el hallazgo de «restos biológicos» compatibles con los del acusado, «con un índice o coeficiente de verosimilitud de 2.347 veces contra uno».

La prueba vendría a demostrar, según la tesis de los acusadores, que la niña se llegó a defender de su verdugo y pudo originar las lesiones que Roberto presentaba en sus manos y antebrazos, aunque este y su defensa hayan tratado de justificar durante todo el proceso que los pequeños cortes se los causó en su condición de mecánico durante los trabajos de reparación de varios coches y distintos artefactos.

Roberto H. H. y Davinia M. G. están acusados de seis delitos de maltrato, uno de maltrato habitual, uno de asesinato con la alternativa de homicidio, una violación de persona menor y abandono de familia, en este último caso aplicado a la progenitora de la fallecida. También han mantenido la reclamación de prisión permanente revisable para los dos procesados las dos organizaciones que ejercen la acción popular, la Asociación Clara Campoamor y la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos. Sin embargo, la acusación particular, que representa al progenitor de la niña -el acusado no es el padre biológico-, solo ha demandado, como desde el principio de la vista, prisión permanente revisable para Roberto H.H., sin que haya planteado cargos contra la madre de Sara.

Está previsto que el viernes las acusaciones y las defensas expongan ante el jurado popular sus informes finales. En concreto, la Fiscalía sigue considerando a Roberto H.H. autor material de seis delitos de maltrato con lesiones en el ámbito familiar, un delito de maltrato habitual, otro de violación a una menor de 16 años y asesinato. Mientras, respecto de la madre le imputa los mismos delitos por omisión, así como otro, este en calidad de autora material, de abandono de menores.

El presunto asesino de la niña Sara llamó a emergencias tras el crimen: «No respira, no le oigo el corazón»

M. C. C.
Roberto H.H. custodiado por un guardia civil en la sala de la Audiencia de Valladolid, donde se celebra el juicio
Roberto H.H. custodiado por un guardia civil en la sala de la Audiencia de Valladolid, donde se celebra el juicio

Los peritos hallaron ADN de Roberto H. H. bajo las uñas de la pequeña

El día 2 de agosto del 2017 el servicio de Emergencias 112 de Valladolid atendió una llamada de auxilio. Una niña de cuatro años se debatía entre la vida y la muerte. «No respira, no le oigo el corazón». Al otro lado del teléfono estaba Roberto H. H., presunto autor de la muerte de Sara, a la que todo apunta, acababa de propinar un golpe mortal con un objeto romo y a la que intentó penetrar con anterioridad. Escuchó como una médico le daba recomendaciones básicas para tratar de reanimar a la menor, mientras los equipos de emergencias se desplazaban hasta el domicilio. Roberto les dijo que había encontrado a la niña desmayada en una habitación. La facultativa le indicó cómo presionar una treintena de veces a Sara en el tórax y luego insuflarle aire por la «boquita».

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