Madrid / Santiago / la voz

Como el guerrero antes de una gran batalla o el futbolista en la previa de un partido crucial, los candidatos a la presidencia del Gobierno dedicaron las horas que anteceden al debate de hoy (22.00 en TVE) a preparar con mimo una cita que, consideran, puede ser determinante. Tan solo Casado reservó algo de tiempo para continuar con sus actos de campaña al liderar un acto de su partido en Toledo, tras el que regresó de inmediato a Madrid para empezar a preparar la cita rodeado de su núcleo duro: Javier Maroto, jefe de campaña del PP, Javier Fernández-Lasquetty, máximo responsable de su gabinete, y María Pelayo, su directora de comunicación.

Tras su habitual carrera matutina de diez kilómetros, Pedro Sánchez pasó el día acantonado en el complejo presidencial de La Moncloa junto a Iván Redondo, su asesor de cabecera, puliendo los detalles de un partido que le interesa jugar al contraataque.

Rivera también dedicó toda la jornada a preparar el programa de esta noche atendiendo a los consejos de sus principales colaboradores, entre los que destacan Daniel Bardavío, responsable de comunicación, y María Castiella, su jefa de Gabinete.

Por último, Pablo Iglesias permaneció atrincherado en su chalé de Galapagar rodeado de su familia, aunque en contacto permanente con el equipo de campaña. El secretario general de Podemos interrumpió su estudio unos minutos para atender a una entrevista radiofónica desde su casa.

Un examen con reválida

En realidad se trata de un examen con reválida, ya que mañana volverán a verse de nuevo las caras en el plató de Atresmedia, pero la materia de estudio es la misma para ambas citas: economía, política social, modelo territorial y pactos poselectorales. Con el permiso de Cataluña, los posibles acuerdos que puedan tejerse entre los distintos partidos promete ser el gran plato fuerte de las dos jornadas (tanto hoy como mañana ha sido reservado para el último bloque temático), y el gran arma con el que los cuatro líderes políticos buscarán convencer al todavía casi 40% del electorado que se declara indeciso en las encuestas.

Según el trabajo demoscópico de Sondaxe publicado ayer en La Voz, Sánchez parte con una gran ventaja para liderar esta estrategia de alianzas que le permita permanecer en Moncloa. Si fuese capaz de hacer cambiar de opinión a Rivera, la suma del PSOE y Ciudadanos sería suficiente para desbloquear la investidura. La otra posibilidad de Sánchez es mirar a su izquierda y reeditar la fórmula que le permitió triunfar con la moción de censura gracias a los apoyos de Podemos y los independentistas catalanes. La otra posibilidad es que las tres opciones de derecha sumen 176 escaños y que Casado consiga repetir el modelo de gobierno andaluz. A día de hoy, cualquier cosa distinta huele a repetición electoral.

Valoración de la encuesta

Los líderes políticos en Galicia valoraron ayer los resultados de Sondaxe. Miguel Tellado (PP) alertó de que «dividir o voto do centro dereita é un negocio para a Sánchez», Gonzalo Caballero celebró el triunfo de los socialistas, pero advirtió que «o que queremos é gañar as eleccións», Gómez-Reino cree que se refleja que Podemos «vai a ser determinate», y Marta Rivera que C’s ya es «una alternativa» en Galicia.

Casi cuatro horas para decidir quién gobierna España

Pedro Sánchez a la defensiva y Casado, Rivera e Iglesias al ataque. Salvo sorpresa, esas serán las estrategias a seguir en los debates programados para hoy (TVE, 22 horas) y mañana martes (Antena 3, 22 horas).

El presidente del Gobierno afronta la cita al calor de las encuestas, en las que destaca como el gran favorito para el triunfo, por lo que se centrará en plantear una buena defensa y esperar a que, desesperados, sus rivales cometan algún error que le permita jugar a la contra sin tomar demasiados riesgos. Todos son plenamente conscientes de que en este tipo de programas siempre hay más que perder que ganar, pero la necesidad obliga al resto de los candidatos, que ven en las casi cuatro horas que pasarán en plató a lo largo de estos dos días (el primer debate tiene una duración de una hora y cuarenta minutos, y el segundo se irá hasta las dos horas), como una de las pocas posibilidades para arañarle apoyos al jefe del Ejecutivo y tratar de convencer al gran número de indecisos.

Sánchez cuenta con el hándicap de que llega cuestionado tras su excesivo uso de la táctica a la hora de medir sus apariciones y que es el que peor se desenvuelve en televisión de los cuatro. De Iglesias y Rivera puede decirse que en buena medida convirtieron sus fuerzas políticas en realidades con diputados gracias a sus constantes y maratonianas intervenciones en las distintas tertulias de la televisión del país.

Pablo Casado también se encuentra cómodo delante de las cámaras, ya que antes de alcanzar la presidencia del partido tuvo tiempo de foguearse en su papel de vicesecretario de Comunicación del PP. Los tres atacarán a Sánchez. Todo vale: amenaza de una nueva crisis, sus amistades peligrosas en Cataluña, el Falcon, Villarejo o sus promesas incumplidas, pero siempre midiendo para no excederse con la agresividad.

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Llegan los debates: casi cuatro horas para decidir quién gobierna España