«Me golpearon en la cabeza con una urna», relata un agente agredido el 1-O

La Fiscalía estalla contra las defensas: «¡Esto no es un juicio a la Policía!»

Los fiscales Madrigal y Moreno conversan en el juicio por el 1-0
Los fiscales Madrigal y Moreno conversan en el juicio por el 1-0

madrid / colpisa

Un grupo de ciudadanos utilizaron las urnas a modo de arma contra los policías nacionales que las habían incautado cuando se las arrebataron en medio del forcejeo en un instituto de Tarragona durante el referendo ilegal del 1 de octubre del 2017, según relataron cuatro agentes que resultaron lesionados en dicha actuación. Los cuatro testigos, el jefe de un operativo de policía judicial y tres subordinados, han narrado al tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña el episodio de violencia y hostigamiento que vivieron en el Instituto Torreforta, sobre todo cuando los votantes les vieron salir cargados con las urnas.

«Nos quedamos atrapados entre la masa. Y empezaron los golpes, los insultos, los pellizcos...». «Nos arrebataron las urnas a puñetazos», relató uno de los jefes del operativo que, como cuatro de sus subordinados, resultó herido allí. «Yo fui golpeado con una urna en la cabeza, cuando intentábamos salir», apuntó otro de los agentes de Torreforta, en un relato muy parecido al de las intervenciones en otros veinte colegios que este martes se escucharon en el Tribunal Supremo.

Los dramáticos testimonios policiales encendieron a las defensas y al ministerio público. Hasta ahora no había intervenido de forma extemporánea en las 42 sesiones del juicio a los cabecillas del desafío secesionista. Pero este martes, la ex fiscal general del Estado Consuelo Madrigal no se contuvo. «¡Esto no es un juicio a la Policía! Hay preguntas que parece que estamos en un juicio contra la actuación policial en el cumplimiento de órdenes judiciales», denunció la representante de la Fiscalía. Mariscal interrumpió así de forma abrupta el interrogatorio del sexto de los 22 policías llamados a contar las lesiones que sufrieron en su actuación para impedir el referendo del 1-O. Tras varias sesiones prácticamente destinadas a que los agentes de la Policía y de la Guardia Civil abonen la tesis del ministerio público de que existió la violencia necesaria para sostener la acusación de rebelión, las defensas han comenzado a tratar de desacreditar la versión de todos los que comparecen

Interviene Marchena

Marina Roig, una de las letradas del líder de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, es una de las que con más ahínco se ha entregado a intentar cuestionar cualquier detalle del testimonio de los funcionarios que actuaron el 1-O. «¿No es más cierto que no pudieron entrar porque trataron de entrar saltando encima de la gente, pisándola?», fue la pregunta-acusación de la letrada al quinto policía que explicaba su actuación en el Instituto Torreforta de Tarragona, donde varios miembros de la Policía Judicial resultaron lesionados al verse atrapados entre una multitud que aguardaba sentada su llegada, según explicaron ante el tribunal. La petición de amparo de Madrigal tras la pregunta-trampa tuvo respuesta del presidente del tribunal, Manuel Marchena, obligado a recordar a los defensores que no pueden «formular sus preguntas partiendo de versiones que los letrados consideran probadas o acreditadas».

El presidente, que insistió en que lleva varios días pidiendo «sin éxito» a los letrados que dejen de usar esta argucia para intentar atrapar a los testigos, está teniendo poco eco en sus exigencias de sacar del juicio el debate de la supuesta violencia policial el 1-O por mucho que recuerde de forma machacona que los supuestos abusos durante las intervenciones el día del referendo ilegal se sustancian en otros procedimientos y no en el Supremo.

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