Los tédax desactivaron más 6.000 bombas de la Guerra Civil desde 1975

Durante el pasado año se neutralizaron 172 artefactos militares en toda España, siendo Madrid y Zaragoza las ciudades con más actuaciones

Una granada de la Guerra Civil desactivada por los artificieros
Una granada de la Guerra Civil desactivada por los artificieros

Madrid / colpisa

La Guerra Civil terminó hace 80 años, pero los artefactos que se lanzaron siguen estallando en la actualidad y son un peligro para los ciudadanos. Enterrados o a la vista, granadas, obuses de mortero, bombas de aviación, cartuchería varia, cada año aparecen estos peligros recuerdos de la contienda que tienen que ser retirados por los especialistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado o el Ejército.

Los miembros de los tédax de la Policía Nacional han desactivado más de 6.000 artefactos procedentes de la Guerra Civil desde su creación en 1975, 1.540 de ellos en Madrid. Durante el pasado año se neutralizaron 172 artefactos militares en toda España, siendo Madrid (55) y Zaragoza (41) las ciudades con más actuaciones, mientras que en el primer trimestre del 2019 ya se han desactivado 42 -trece de ellos en Zaragoza, nueve en Madrid o cuatro en Murcia-.

Las dos últimas desactivaciones de artefactos militares se realizaron el pasado jueves en Talavera de la Reina (Toledo) y el viernes en Madrid. En la localidad toledana se halló una bomba de aviación en un campo de las afueras y en la capital madrileña fueron unos operarios quienes localizaron una granada de mano en las inmediaciones de la Plaza Elíptica. Hasta ambos lugares se desplazaron especialistas tédax y, tras establecer el correspondiente dispositivo específico, llevaron a cabo su desactivación in situ, debido a la peligrosidad que implica la manipulación y traslado de este tipo de artefactos de gran calibre. 

Huertas, tejados y obras

Este tipo de artefactos tienen un denominador común, según la Policía Nacional, que es el tiempo de permanencia, ya que llevan más de ochenta años en un ambiente intrusivo para su conservación. Los lugares donde generalmente se localizan son tierras de labranza, tejados de edificaciones antiguas, áreas de terreno despoblado que en algún momento se urbaniza y, en algunas ocasiones, almacenes o alacenas privadas donde han sido guardados como «recuerdo» y que actualmente se convierten en un problema a resolver.

El estado del artefacto es uno de los principales inconvenientes ante los que se encuentran los especialistas en desactivación de explosivos, explican desde la Policía Nacional. El deterioro de los sistemas de activación de la munición, causado por el paso del tiempo y las condiciones de conservación, contrasta con que la carga explosiva suele permanece intacta con lo que su manipulación es compleja.

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