Una «observadora» del 1-O admite que Diplocat le pagó a todo su equipo

La consultora neozelandesa Helena Catt percibió más de 170.000 euros de la consejería de Romeva, según la Fiscalía

El exparlamentario alemán Felix Von Grundbergm declaró en el juicio por el desafío independentista que  estuvo en Cataluña el 1-O, pero que no era observador electoral y se pagó sus gastos
El exparlamentario alemán Felix Von Grundbergm declaró en el juicio por el desafío independentista que estuvo en Cataluña el 1-O, pero que no era observador electoral y se pagó sus gastos

madrid / colpisa

Las acusaciones en el juicio por el desafío secesionista en Cataluña reforzaron ayer la carga probatoria del delito de malversación de caudales públicos. Lo hicieron con la declaración de la consultora neozelandesa Helena Catt, quien dirigió un grupo de 12 expertos en consultas electorales contratado por el Gobierno catalán para «legitimar» el referendo ilegal del 1-O, según la Fiscalía. La testigo admitió buena parte de los hechos recogidos en el escrito del Ministerio Fiscal.

En concreto, aparecen en cuatro páginas referidas a la «contratación y financiación de expertos y observadores internacionales» a cargo del Diplocat, el Departamento de Relaciones Institucionales y Exteriores que pertenecía a la consejería de Raül Romeva. El dirigente de ERC está procesado por rebelión y malversación. Pues bien, Catt declaró que permaneció en Cataluña del 4 de septiembre al 6 de octubre del 2017. Le encargaron que hiciese un informe «con perspectiva histórica» de la realidad político-social en Cataluña. Su equipo, según la Fiscalía, cobró 114.592,50 euros, a los que se sumaron 62.712 en gastos que fueron pagados hasta noviembre, antes de la aplicación del artículo 155 (pese al intento fallido de la defensora de la procesada Dolors Bassa, de que la testigo dijera lo contrario). 

«Proyecto de investigación»

Catt, consultora con residencia en Escocia, contestó asistida de intérprete que su cometido era coordinar el trabajo y asegurar su entrega a Diplocat. Reconoció que el 1-O visitó un colegio electoral, en el que observó cómo se abrían las urnas y se contabilizaban los votos. Trabajó con politólogos y expertos en derechos humanos, administración electoral y prensa y reconoció haber recibido por transferencia 8.775 euros en concepto de honorarios. «Lo abonó el Diplocat, como al resto del grupo», dijo. Además, señaló que Romeva estaba en algunas de las sesiones informativas a las que asistió junto al secretario general de Diplocat, Albert Royo. Este está siendo investigado por la organización del referendo, pero en el juicio declaró que desde su oficina no se pagó a «observadores internacionales», pero sí 40.000 euros con «tarjeta de crédito» para vuelos y alojamiento de los que él llamó «visitantes internacionales».

Catt descartó ayer que su trabajo pueda considerarse una misión de observación electoral. «Era un proyecto de investigación, en ningún momento se nos pidió una validación del resultado», explicó. Pero la presidencia del tribunal tomó nota de su relato, de los pagos y de que conocía que la consulta era ilegal. Este extremo también fue confirmado por el primer testigo, el exparlamentario alemán Bernhard von Grünberg, quien formó parte de una delegación que acudió para el 1-O, aunque no cobró. Ayer también declararon dos mossos y un guardia civil que asistieron a una detención el 20 de septiembre del 2017 en Sabadell, y que relataron la virulencia de los manifestantes.

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