La lucha antiterrorista prima neutralizar a yihadistas retornados o autorradicalizados

Interior plantea usar en los casos judiciales evidencias obtenidas en zonas de conflicto

Uno de los detenidos en una operación en Mataró contra una célula yihadista que se dedicaba a captar personas en Barcelona y Tarragona es trasladado por unos agentes policiales
Uno de los detenidos en una operación en Mataró contra una célula yihadista que se dedicaba a captar personas en Barcelona y Tarragona es trasladado por unos agentes policiales

madrid / colpisa

Sin la lucha contra ETA entre las prioridades de la seguridad nacional, el Ministerio del Interior ha diseñado recientemente por primera vez una Estrategia Nacional contra el Terrorismo (ENT) casi exclusivamente centrada en la batalla contra la yihad. El nuevo documento de 78 páginas rezuma la preocupación de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia por la amenaza de que los rescoldos del Estado Islámico, vencido en el campo de batalla y sin califato, todavía puedan golpear España como hicieron en agosto del 2017 en Barcelona y Cambrils (Tarragona). 

retornados, gran riesgo

Más de 230 españoles del Estado Islámico. La nueva ENT, que sustituye a la anterior Estrategia Integral contra el Terrorismo Internacional y la Radicalización del 2012, fija como prioridad la neutralización de los llamados foreign fighters, los yihadistas españoles que en los últimos años han pasado por las filas del Estado Islámico y que ahora podrían retornar. El documento no oculta la magnitud del problema. «Más de 230 personas de nacionalidad española o residentes en España se han desplazado a zonas en conflicto, especialmente a Siria e Irak para unirse a las organizaciones terroristas que allí operan», destaca el informe, que revela que solo un 25 % de los combatientes terroristas extranjeros (CTE) españoles habrían muerto y que casi un 20 % habrían retornado. «Los retornados constituyen uno de los perfiles de mayor riesgo» por su entrenamiento y adoctrinamiento y «la posibilidad de que lleven a cabo ataques en nuestro país», además de su «potencial como captadores de nuevos terroristas». Uno de los retos importantes de la seguridad nacional «es evitar que estos se conviertan en figura de referencia para los jóvenes» y es ahí donde Interior lanza una propuesta que necesitará de un desarrollo legislativo y de acuerdos políticos. 

Proceso judicial con pruebas recabadas en el extranjero. El departamento de Fernando Grande-Marlaska ha fijado como línea estratégica «establecer mecanismos que permitan incorporar al procedimiento judicial las evidencias obtenidas en zonas de conflicto, con las correspondientes garantías procesales y salvaguardando la reserva de las investigaciones en curso». Es decir, poder acorralar judicialmente a esos retornados o a futuros yihadistas con pruebas (de los servicios secretos, por ejemplo) para imputarles delitos en el extranjero más allá de pertenencia a organización terrorista, como hasta ahora. Una herramienta que, según mandos de la seguridad del Estado, sería «muy eficiente», al margen de directamente poder «impedir», también a través de otra reforma legal, «la entrada en España de individuos radicales violentos o que inciten a la violencia». 

Captación en prisiones

Radicalización de vulnerables. Otro de los epicentros de la preocupación de Interior en la lucha antiterrorista son sin duda las cárceles. El documento recalca que los «centros penitenciarios constituyen ámbitos de atención y seguimiento prioritario», sobre todo porque «el medio penitenciario es un ambiente propicio para la captación de personas vulnerables a los extremismos violentos y a la radicalización que conduce al terrorismo». De hecho, en los últimos meses las fuerzas de seguridad han desmantelado en las prisiones varias redes de captación. «En España, en los últimos años la población reclusa vinculada al terrorismo yihadista ha experimentado un crecimiento exponencial. Las personas condenadas o en prisión preventiva por delitos relacionados con el terrorismo yihadista superan las 130 y se hallan distribuidas en unos 30 centros penitenciarios», explica el informe. 

autorradicalización

Entorno social y colaboración ciudadana. En la nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo figura también, de forma recurrente, una tercera amenaza: los yihadistas autorradicalizados. Interior recuerda que la mayoría de los atentados cometidos en los últimos años en Europa, también los del verano del 2017 en Cataluña, fueron protagonizados «por personas radicalizadas en su entorno social más cercano, sin necesidad de desplazarse a zonas en conflicto». 

Interior apuesta por la inteligencia y la potenciación de los canales de comunicación, sobre todo a través Centro de Coordinación de Información sobre Radicalización y de la recepción de información de colaboración ciudadana. Según los datos del documento, en los últimos tres años, se han recibido cerca de 7.000 comunicaciones ciudadanas, de las cuales un 34 % han sido catalogadas como de interés policial y fruto de ello se han abierto más de 150 investigaciones. Según Interior, 14 «terroristas combatientes extranjeros» fueron detectados gracias al soplo de ciudadanos anónimos.

Más de la mitad de los movilizados detenidos en el 2018 en España son marroquíes 

El terrorismo yihadista dejó al menos 10.598 víctimas mortales en todo el mundo en el 2018, según los datos del Anuario del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET). Por lo que respecta a España, el año pasado se practicaron 58 detenciones, la cuarta cifra más elevada de toda la década, encabezada por los 102 arrestados en el 2015. Bien por la estrecha relación con Marruecos, bien por la proximidad geográfica y la numerosa presencia de inmigrantes de ese país, de los encarcelados en España, un 64 % tienen nacionalidad marroquí.

En el mundo, los grupos de talibanes fueron los más letales. Provocaron 2.493 muertes, y aunque Europa fue escenario de seis atentados de inspiración yihadista, su actividad descendió respecto al 2017, cuando hubo 15. 

Afganistán, líder en ataques

En total, se han contabilizado 1.571 ataques terroristas yihadistas en 37 países, siendo Afganistán, con diferencia, el país que ha soportado mayor número de atentados y víctimas como consecuencia principalmente del incremento de poder de los grupos de talibanes.

El Estado Islámico (Siria e Irak) ha causado en el 2018 1.745 muertes, y Boko Haram, 1.225 víctimas mortales. De acuerdo con el análisis realizado en el anuario, se ha reducido en más de un 83 % las víctimas del terrorismo yihadista y en un 46 % los atentados terroristas yihadistas.

Esta disminución ha podido deberse, apuntan los expertos, a la reducción de la actividad propagandística del Estado Islámico, cuya actividad y presencia se reduce ya a un pequeño reducto de pocos kilómetros cuadrados en Siria, lo que en cualquier caso no impide que sus combatientes se desplacen de territorio.

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