Santamaría ficha por un bufete nueve meses después de dejar el Gobierno

El abogado Emilio Cuatrecasas fletó un avión para tratar de mediar con Puigdemont


MAdrid / La Voz

Desde que en el año 2000, siendo una abogada del Estado de 29 años, el entonces vicepresidente del Gobierno Mariano Rajoy la fichara como asesora jurídica por recomendación de su entonces mano derecha, Francisco Villar, la carrera de Soraya Sáenz de Santamaría siguió siempre los pasos de la del expresidente del Gobierno. Su abandono de la política, sin embargo, no ha podido ser más distinto. Mientras Rajoy se retiró de inmediato tras perder la moción de censura y lo dejó todo para regresar a su plaza de registrador de la propiedad, la exvicepresidenta trató de aferrarse al poder pugnando por liderar el partido. Y, consumado su fracaso en las primarias del PP, en lugar de retomar su plaza de abogada del Estado ha decidido incorporarse, solo nueve meses después de su salida del Gobierno, a uno de los bufetes de abogados más importantes e influyentes de España.

Sáenz de Santamaría será socia del despacho y miembro del consejo de administración, cargos que podrá compatibilizar con su pertenencia al Consejo de Estado, pero deberá abstenerse en caso de conflicto de intereses. Aunque cumple todas las normas sobre incompatibilidades, el fichaje no escapa a la polémica. Fue la propia Sáenz de Santamaría la que impulsó la Ley del Alto Cargo que establece que estos no podrán «prestar servicios en entidades privadas que hayan resultado afectadas por decisiones en las que hayan participado» durante «los dos años siguientes a la fecha de su cese».

Acuerdo para evitar la cárcel

Aunque no participó oficialmente en nada que afectara al bufete Cuatrecasas, este despacho estuvo vinculado a la operación diálogo con la que Sáenz de Santamaría trató de impedir el referendo independentista del 1 de octubre. El 25 de octubre, dos días antes de que Carles Puigdemont hiciera una declaración unilateral de independencia, Emilio Cuatrecasas, presidente de honor del bufete, fletó un avión privado junto a otros tres empresarios para persuadir al lendakari Iñigo Urkullu de que convenciera a Puigdemont de que convocara elecciones, según declaró Joaquim Coello, uno de los empresarios que viajó en ese avión.

Y el propio Emilio Cuatrecasas se libró de la cárcel por una querella presentada un día antes de que Rajoy y Sáenz de Santamaría llegaran a la Moncloa, que pedía 20 años de prisión por ocho delitos fiscales. Llegó a un acuerdo con la acusación, ejercida por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, dependientes jerárquicamente del Gobierno en el que estaba Sáenz de Santamaría, por el que, según la sentencia, la pena se reducía a 24 meses, lo que evitaba su entrada en la cárcel, y se saldaba con la devolución a Hacienda de 4,13 millones de euros y una multa de otros 1,5 millones de euros.

El empresario pactó con la Abogacía del Estado y la Fiscalía eludir la cárcel cuando era vicepresidenta

El nuevo cargo de Sáenz de Santamaría es compatible con seguir en el Consejo de Estado

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