p. de las heras
madrid / colpisa

«Nadie se va a quedar atrás». Esta fue la garantía que Pablo Casado trasladó a sus diputados el martes en la última reunión del grupo parlamentario en esta legislatura. Todos saben del pronóstico nefasto que arrojan las encuestas para los populares y asumen que, si el 28 de abril el PP pierde buena parte de sus 134 escaños y se hunde incluso hasta los 80, «habrá muchas menos plazas que repartir» en el Congreso. En resumen, que no todos podrán repetir. Y esa circunstancia ha disparado el valor de los puestos de salida en las listas electorales, los que te aseguran un sillón en la Cámara Baja. Muchos diputados tradujeron el mensaje de tranquilidad de Casado como la promesa de un hueco en las candidaturas para el 28A y el 26M o un cargo tras los comicios allí donde el PP gobierne. Pero también advirtieron que al estar concentradas las elecciones en menos de un mes no permiten rescatar, por ejemplo, para Europa, a quienes no hayan logrado un puesto en el Congreso. «Esta vez hay que elegir: o vas en las listas para las generales o vas en las autonómicas o en las europeas», subrayan fuentes populares.

El 25 de marzo concluirá el plazo para la presentación de las candidaturas para el 28 de abril. Y será en plena campaña de las generales -del 17 al 22 de abril- cuando los partidos tengan que registrar las listas para los comicios del 26 de mayo. En las filas del PP dan por sentado que Casado aprovechará para conformar sus propios equipos en el Congreso y el Senado. Entienden que habrá importantes cambios, pero confían en que no se desperdicie la «experiencia» de unos ni se «purgue» a los no afines.

Los populares se enfrentan a una doble competencia, la de Ciudadanos y Vox, y anhelan frenar la fuga de electores. Por eso aprovecharán su amplia estructura para advertir provincia a provincia, casi puerta a puerta, de los riesgos que acarrea la división del voto de la derecha. En las circunscripciones pequeñas, sobre todo en las que reparten menos de cinco diputados, argumentarán que votar a Rivera y a Abascal resta fuerza al PP sin que se traduzca necesariamente en escaños. Lo que acabará beneficiando a la izquierda. 

psoe

Apuesta por el diálogo. La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, volverá a ser la cabeza de lista del PSOE en Barcelona para el 28 de abril. Su elección es una apuesta clara por el diálogo con la que Pedro Sánchez aspira a recuperar el espacio perdido por su partido en una de las comunidades que más escaños aporta al Congreso y sobre la que los socialistas cimentaron durante años sus victorias. Batet es la opción capaz de atraer un voto transversal. Los socialistas jugarán la baza del miedo a la derecha y ya dijeron estar dispuestos a retomar el diálogo a partir de la declaración de Pedralbes. 

ciudadanos

Volver al centro. Albert Rivera, acusado de un día arrimarse a Vox y otro al PSOE y después vetar a este, intenta ahora recolocarse en el centro. «No me veréis hablar ni de Franco ni del aborto», soltó en alusión a la pretensión socialista de exhumar al dictador y al comentario de Casado de que lanzará tras el 8M una propuesta sobre el aborto. 

pdecat

Derrota de Puigdemont. El portavoz del PDECat en el Congreso, y una de las voces dialogantes y contrario a la vía unilateral de Puigdemont, Carles Campuzano, ha sido elegido para la lista del 28A. Podría ir de segundo por Barcelona, detrás de uno de los independentistas presos. También la excoordinadora general y senadora por Barcelona Marta Pascal, defenestrada por Puigdemont, ha sido elegida en las primarias, así como el diputado en el Congreso por Gerona, Jordi Xuclà.

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El retroceso del PP en todas las encuestas revaloriza los puestos de salida en las listas