El tigre ultraderechista de Casado frente al tigre independentista de Sánchez

El desafío secesionista vuelve a colarse en el Congreso en el último debate del presidente del Gobierno en el Congreso para esta legislatura

Pedro Sánchez, en la última sesión de control al Gobierno
Pedro Sánchez, en la última sesión de control al Gobierno

Madrid | La Voz

La planificación de la última comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso para esta legislatura se acordó en torno a tres ejes: Bréxit, Venezuela y las polémicas que rodean a algunos de los ministros del Gobierno. Sin embargo, no hay debate en España que no acabe salpicado por el tema catalán. Más, cuando a pocos metros de la Carrera de San Jerónimo el Supremo continúan las declaraciones sobre la declaración de independencia; hoy turno para Rajoy, Saénz de Santamaría, Joan Tardà o Artur Mas. Y como era previsible, el desafío secesionista acabó volviéndose a colar en el debate de este miércoles.

«Le advertí que el tigre independentista le iba a acabar devorando, le ha devorado, y por eso ha tenido que convocar elecciones», le recordó Pablo Casado al presidente del Gobierno desde la tribuna de oradores. En plena precampaña de las elecciones generales del 28 de abril, la táctica del PP pasa por recordar el pasado más reciente del jefe del Ejecutivo tratando de desactivar el intento de este último de tomar distancia respecto a los secesionistas. «Rechazó la mano de los constitucionalistas y prefirió entenderse con aquellos que prefieren romper España», le afeó Casado tras poner sobre la mesa los acercamientos de presos o sus coqueteos con un hipotético indulto, mientras el presidente del Gobierno negaba con la cabeza desde su escaño. 

Sánchez también acudió al recurso tigre para lanzar su advertencia. En este caso el de Vox. «Con el tigre de la ultraderecha no se puede ir ni a la vuelta de la esquina», comentó en su intervención respecto al Bréxit, pero aprovechando para incluir en el mismo saco al PP a Ciudadanos y a Vox.

El jefe del Ejecutivo defendió la labor de sus ministros. «Todos cumplen con los criterios de ejemplaridad que nos pusimos como listón innegociable», dijo. «Todos cumplen con sus obligaciones fiscales y todos utilizan figuras legales en su gestión de renta y patrimonio.

Estas figuras no tienen como objetivo enriquecerse», expuso un Sánchez que presumió de haber asumido «nuestra responsabilidad, sin excusas» cuando no se superó dicho listón.

Pero Casado no está de acuerdo. Donde dije digo digo Diego, piensa el líder del PP, que rescató unas palabras de Sánchez cuando todavía era jefe de la oposición para garantizar que expulsaría de manera inmediata a cualquier colaborador que se sirviese de una sociedad instrumental para pagar menos impuestos. «No solo no los ha echado, sino que pretende dar lecciones. Sea coherente», le recriminó al presidente. 

Como no podía ser de otra forma, Sánchez y Casado también chocaron en el capítulo venezolano. Sánchez se limitó a fijar la posición española, que no es otra la de reclamar la convocatoria de unas elecciones «libres, democráticas, transparentes y con todas las garantías», y rechazando por completo «cualquier intervención militar exterior». En el PP no les basta y lo acusan de mirar hacia otro lado. Casado le afeó no formar parte del grupo de Lima junto a Francia, Alemania, EEUU y la mayor parte de los países sudamericanos. «A lo mejor es porque no le dejan sus socios de Podemos».

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