Los sicarios que mataron al concejal de Llanes lo rociaron con gas pimienta

La UCO halló restos de la sustancia en el cuerpo de la víctima, en el lugar del crimen y en la casa de uno de los detenidos

Pedro Luis Nieva Abaigar, de 48 años, presunto inductor del asesinato del concejal de IU de Llanes, Javier Ardines, acompaña a varios agentes de la Guardia Civil a efectuar el registro de su domicilio en la parroquía de Pría (LLanes).
Pedro Luis Nieva Abaigar, de 48 años, presunto inductor del asesinato del concejal de IU de Llanes, Javier Ardines, acompaña a varios agentes de la Guardia Civil a efectuar el registro de su domicilio en la parroquía de Pría (LLanes).

oviedo / la voz

Los dos sicarios presuntamente contratados por Pedro Luis Nieva emplearon un aerosol de gas pimienta en la emboscada que acabó con la muerte su primo político y concejal de IU en la localidad asturiana de Llanes Javier Ardines. Restos hallados en el cuerpo de la víctima y en una de las vallas que se utilizaron para cerrarle el paso permitieron a los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detectar el uso de esta sustancia, que al ser rociada provoca ceguera, dificultades respiratorias, espasmos, irritación cutánea y tos. Su empleo sorpresivo sobre Ardines cuando este se disponía a mover una de las vallas bloqueó toda posibilidad de defensa del concejal, que recibió también al menos un fuerte golpe en la nuca y cuyo cuerpo fue hallado a 70 metros del punto donde se produjo ese primer ataque, con síntomas de muerte por asfixia. Además, la inspección del domicilio en Erandio (Vizcaya) de uno de los dos ciudadanos argelinos a los que se atribuye la autoría material del crimen reveló la presencia de un aerosol del tipo utilizado en la emboscada, aportando una prueba decisiva. Se buscan también restos en el Citroën C4 empleado por los agresores para llegar al lugar del ataque. 

Borrado de mensajes

El hallazgo de restos de gas pimienta en el cuerpo de Ardines sugiere una pronta detección de este método de agresión. En cualquier caso, la minuciosa labor del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) sobre el escenario del crimen determinó la presencia de una sustancia cuyos efectos pueden llegar a provocar la muerte en algunos casos. No es la hipótesis con la que se trabaja, ya que -a falta de lo que determinen los interrogatorios a punto de concluir en la Comandancia de la Guardia Civil de Llanes- el atestado considera a los dos sicarios autores materiales de la muerte de Ardines.

Por otra parte, ha trascendido que el análisis de los teléfonos móviles, una de las herramientas clave en la investigación, reveló que Katia, la esposa del principal encausado, Pedro Luis Nieva, había borrado mensajes enviados por Ardines. La convicción por parte de Nieva de que ambos mantenían una relación constituye, según la investigación, el móvil del crimen. El dato pone el foco sobre la esposa del presunto inductor y su complicada posición en el contexto de unos lazos que eran extremadamente cercanos entre ambas familias, pero que se distanciaron después del suceso. Los interrogatorios han buscado precisar tanto la relación que efectivamente mantenía cada uno de sus miembros y aspectos tan delicados como las posibles sospechas de la propia esposa de Nieva sobre la posible implicación de su marido en el crimen. Las de la viuda de la víctima y prima segunda de Katia jugaron, a su vez, un papel importante a la hora de orientar y reforzar las hipótesis de los investigadores en dirección a su familiar vasco, uno de los sospechosos que desde una fase temprana presentaba la posibilidad de un móvil para cometer o planear el crimen.

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