Madrid / La Voz

Pedro Sánchez continúa con su estrategia de intentar alejarse del secesionismo de cara a las elecciones del próximo 28 de abril. Tanto, que hasta ha hecho suyas unas recientes palabras de Pablo Casado en el Congreso en las que le recordaba al presidente del Gobierno que estaba intentando cabalgar a lomos de un tigre (el secesionismo) por el que acabaría siendo devorado. Sánchez empleó esta metáfora en la última sesión de control al Gobierno en el Senado en esta legislatura. «Están cabalgando sobre un tigre, que es el tigre del independentismo», le espetó el jefe del Ejecutivo al portavoz de ERC en la Cámara Alta tras haber sido acusado de falta de valentía para continuar dialogando con el Gobierno catalán. «Ustedes nunca quisieron dialogar. No quieren resolver la crisis en Cataluña, quieren vivir de ella. Los extremos se tocan y vivían mucho mejor con el PP en el Gobierno», manifestó Sánchez.

El fracaso en la tramitación de los Presupuestos del Ejecutivo por el voto contrario de los secesionistas, con los que hasta la semana pasada venía negociando de forma intensa, desencadenó en el adelanto electoral. Y con las urnas a la vista, la obsesión de Sánchez pasa por tratar de quitarse el sambenito de haber coqueteado en exceso con ERC y el PDECat traspasando muchos límites que motivaron la furibunda reacción de la oposición y hasta de varios pesos pesados de su partido que, temerosos de verse perjudicados en las municipales y autonómicas del 26 de mayo, censuraron en público sus últimas maniobras de aproximación a Cataluña. 

El colchón de Rajoy

El asunto no pasó inadvertido para el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, quien le refrescó su pasado más reciente. «Es difícil hacer más daño a España que el que usted ha hecho en ocho meses. Con su relator, con su utilización de la Abogacía del Estado, con sus mesas de partidos al margen del Parlamento, con su mercadeo presupuestario», afeó, poniendo el foco sobre las millonarias inversiones que dirigió hacia Cataluña en busca del voto favorable de los independentistas y a costa del maltrato a otras comunidades. «No solo ha indignado a muchos españoles, sino también a muchos socialistas», comentó el exdirector de la Policía.

Cosidó auguró que Sánchez regresará pronto a la oposición, en donde disfrutará de tiempo suficiente para «elegir el colchón de su alcoba y para escribir de verdad». El portavoz popular hacía referencia a dos de las últimas polémicas en las que se vio envuelto el presidente del Gobierno. En primer lugar, porque en el arranque de su libro Manual de resistencia comenta que lo primero que hizo al llegar a Moncloa fue jubilar el colchón en el que había dormido Rajoy durante los últimos años. En segundo término, porque su decisión de publicar un libro al frente del Ejecutivo ha sido muy criticada en muchos sectores, que consideran que estar al frente del Gobierno no debería dejar el tiempo libre suficiente como para escribir una obra que lleva su firma. 

Asfixia a Podemos

La hoja de ruta de Sánchez de cara al próximo 28A pasa por abarcar el espacio que media entre el independentismo catalán y los partidarios del 155. Ahí tratará de asfixiar a Podemos, que se encuentra en sus horas más bajas. El jefe del Ejecutivo apenas dedicó atención a la portavoz del grupo parlamentario de Podemos en el Senado, Pilar Garrido, quien sustituye a Ramón Espinar tras su reciente abandono a consecuencia de la crisis interna que sacude al partido. Sánchez respondió a la representante de la formación morada con cierta condescendencia. «Agradecer el apoyo de Podemos, entiendo que tengan que distanciarse», comentó, tratando de explicar el giro de Podemos con el inicio de la precampaña y centrando su réplica en atacar al PP.

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Sánchez se aleja del secesionismo: «Ustedes quieren vivir de la crisis»