Sánchez presiona a Rivera y afirma que el 28A romperá el cordón sanitario al PSOE

Abre la precampaña pidiendo el voto útil contra la «crispación» de las derechas

| EFE

Madrid / La Voz

«Da igual que nos pongan un cordón sanitario, que digan que no quieren hacer nada ni entenderse con el PSOE, porque el cordón sanitario quienes lo van a quitar con su voto son los españoles». Veinticuatro horas después de admitir su derrota parlamentaria y adelantar las elecciones generales para el próximo 28 de abril, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se refirió en estos términos a la promesa del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, de que no pactará con él en ningún caso después de los próximos comicios. Sánchez trata a toda costa de abrir el campo de acción de los socialistas tras el 28 de abril, evitando la imagen de que, incluso aunque gane las elecciones, no tendrá otro remedio que pactar de nuevo con el independentismo para ser investido presidente. Aunque en ningún caso renuncia a esa posibilidad, el jefe del Ejecutivo trata así de no cerrarse ninguna puerta y presionar a Ciudadanos, dando a entender que, si la única mayoría estable tras las generales es la que sume a socialistas y naranjas, Rivera no tendrá más remedio que apoyar su investidura.

Pese a ello, y al igual que ocurrió durante su anuncio del adelanto electoral en la Moncloa, convertido en su primer acto de campaña, Sánchez eludió cualquier tipo de crítica a los independentistas, que son los que acabaron tumbando sus Presupuestos y obligándole a disolver las Cortes por anticipado, dejando así claro que su primera opción es reeditar la mayoría que propició la moción de censura contra Mariano Rajoy, pero partiendo de una posición de mayor fortaleza tras la «mayoría sólida» del PSOE que espera obtener el 28 de abril gracias a su paso por el Gobierno.

Presupuestos, primera medida

Aunque el Ejecutivo pretende aprovechar los dos meses que restan hasta el inicio de la campaña para impulsar medidas sociales que refuercen su posición de cara a los comicios, como un subsidio de paro para mayores de 52 años o la cotización a la Seguridad Social de cuidadores de personas dependientes no profesionales, Sánchez abrió ayer la precampaña en Andalucía, con el objetivo de movilizar al máximo en un territorio clave para los socialistas al electorado, cuya desmotivación en las pasadas elecciones autonómicas fue una de las causas principales de que el PSOE perdiera el que hasta ahora había sido su principal feudo. «Tenemos que movilizarnos todos, apelamos a la movilización serena, firme, determinada de la izquierda», dijo Sánchez, que pidió el voto incluso a aquellos que no los han votado en otras ocasiones con el argumento de que los socialistas son ahora mismo los únicos que representan la moderación frente a la «la crispación», que a su juicio, representan «las derechas». «La ultraderecha va a radicalizar a todos los partidos que pacten con ella», señaló, dejando claro que el eje de la campaña electoral del PSOE será agitar el miedo a un Gobierno rehén de la extrema derecha de Vox.

El líder socialista se comprometió a que su primer medida en caso de volver a la presidencia del Gobierno será presentar de nuevo unos Presupuestos Generales el Estado sociales para cerrar la brecha salarial. «Tengo muchos defectos, pero algunas virtudes, y creo que ser algo testarudo en política es bueno», señaló Sánchez, dejando claro que su intención es aprobar las mismas cuentas que acaban de ser tumbadas en el Congreso.

El líder socialista escenifica la paz con Susana Díaz

«Que sepa todo el mundo que estamos juntos, Susana». Pedro Sánchez es consciente de que Andalucía es clave para su proyecto de afianzarse en el poder ganando por primera vez unas elecciones generales. Y por eso escenificó ayer una paz política con la expresidenta Andaluza, Susana Díaz, a la que hace apenas dos meses, cuando no estaba en sus planes adelantar las generales, había enseñado la puerta de salida después de perder el Gobierno autonómico pese a ganar las elecciones. Aunque las heridas siguen abiertas, lo cierto es que Díaz ha visto también en este adelanto una oportunidad de frenar el acoso de Ferraz, que trataba de arrebatarle el control de la federación andaluza y confeccionar sus listas en las elecciones municipales, así como de afianzarse en su posición como líder de la oposición a la espera de un fracaso del Gobierno de PP y Ciudadanos apoyado por Vox. Díaz, que llegó a retar directamente a Sánchez recordándole que ella, al contario que él, había ganado los comicios, ofreció ayer todo su apoyo al líder socialista de cara al 28 de abril y animó a sumar esfuerzos para «parar a la derecha». Pese a todo, la líder de los socialistas andaluces no evitó una llamada a recuperar la que consideró como la «mejor» etapa de gobierno del PSOE, que identificó con la época de Felipe González, quien se ha mostrado muy crítico con el acercamiento de Sánchez a los independentistas catalanes, y muy especialmente con la aceptación por parte del Gobierno de la figura de un relator en las negociaciones sobre el futuro de Cataluña. «Nos vamos a batir el cobre, a pelear con ganas, unidos», señaló Díaz, dejando claro que el apoyo del socialismo andaluz es clave para Sánchez en las elecciones.

La proximidad de las generales y las municipales ha forzado así una tregua en las relaciones entre Sánchez y Díaz, que habían llegado a un punto de máxima tensión hace muy poco, cuando la expresidenta de la Junta se mantuvo en silencio durante toda la crisis originada en el partido por la figura del relator, en un movimiento que fue interpretado en Ferraz como un intento de mantenerse como opción de recambio en caso de que los pactos con el secesionismo volvieran a provocar un cisma en el PSOE.

Ciudadanos dice que el agujero fiscal que deja el Gobierno obligará a hacer recortes

Ciudadanos comenzó ayer su carrera a hacia las elecciones generales del 28 de abril con la arriesgada propuesta de prometer recortes económicos en caso de llegar al Gobierno. El responsable de Economía y Empleo de la formación naranja y cabeza de lista para las elecciones europeas, Luis Garicano, advirtió que el agujero presupuestario que deja el Gobierno del PSOE tras ocho meses de mandato obligará al siguiente Ejecutivo a comenzar la legislatura con «recortes». Aseguró que la situación que deja Pedro Sánchez es «mucho más complicada» que la que él se encontró y dijo sospechar que el déficit de 8.000 millones de euros que ha estimado «el propio Gobierno» se eleve finalmente a los 16.000 o 20.000 después de haber metido «gastos de todo tipo». Mostró su satisfacción por el adelanto de las elecciones y por el hecho de que los españoles tengan la oportunidad de votar «después de ocho meses perdidos» donde un Gobierno, a su juicio, ha hecho «como que gobernaba» sin sacar «nada adelante».

«Mejores perspectivas»

Aseguró sin embargo que su formación se encuentra «ilusionada» y con «mejores perspectivas» que en anteriores elecciones. «Ahora somos un partido consolidado que tiene muy buenos candidatos en todas partes, y eso nos va a servir para hacer unas generales excelentes», auguró. Aseguró que el objetivo es que Rivera sea presidente del Gobierno, porque es la «única garantía» de que no entren en el poder «separatistas y nacionalistas de todo tipo».

En la misma línea se expresó el Secretario de Organización de Ciudadanos, Fran Hervás, que insistió en que su partido concurre a las elecciones generales para «ganar y acabar con 40 años de bipartidismo» porque España «necesita un Gobierno fuerte, sin ataduras ni mochilas». Aseguró que Ciudadanos está «entusiasmado» con la convocatoria de elecciones, ya es algo que llevaba «mucho tiempo esperando» porque la legislatura «estaba acabada». Se trata, dijo, de «una buena noticia para España, porque es la oportunidad de un cambio político de verdad y de acabar con 40 años de pactos de PP y PSOE con los nacionalistas».

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