Podemos da marcha atrás y se abre a negociar una candidatura con Errejón

Pretende inicialmente que el ex número dos se incorpore a una lista unitaria

Montero (izquierda) fue la encargada de enmendar la ruptura con Errejón anunciada por Iglesias
Montero (izquierda) fue la encargada de enmendar la ruptura con Errejón anunciada por Iglesias

Madrid / Colpisa

La dirección de Unidos Podemos ha dado un giro de 180 grados en su pulso con Íñigo Errejón, y ha pasado de considerarlo un traidor a abrir la puerta a una negociación para presentar una lista conjunta en la Comunidad de Madrid de las elecciones del 26 de mayo. Irene Montero anunció este lunes que su partido va a hablar «con todo el mundo» de la izquierda, «y todo el mundo incluye a Errejón», para confeccionar una candidatura unitaria. La dirección de Podemos ha visto las orejas al lobo. El enfrentamiento con el que fuera número dos del partido, la dimisión del líder regional en Madrid, el amago de rebelión de diez secretarios territoriales y las pésimas perspectivas electorales que apuntan las encuestas han provocado un brusco viraje en la estrategia de dureza ante la disidencia. El primer paso para atajar la crisis ha sido abrir la puerta a la negociación con Errejón, con el que no había nada que hablar, para diseñar una lista unitaria «de la izquierda» para gobernar la Comunidad de Madrid.

Es la hora de «reconstruir puentes y cerrar heridas», señaló conciliadora Montero, líder del partido ante la ausencia por permiso de paternidad de Pablo Iglesias. La también portavoz en el Congreso explicó que están «trabajando en un proceso participativo que pueda incluir a todo el mundo» con la idea de que cristalice en una «candidatura de unidad». Ahí, añadió, se abrirá «la posibilidad de llegar a un acuerdo con el partido de Errejón». La fórmula para el acuerdo está aún lejos. El objetivo, en cambio, está claro, «máxima unidad», según Montero, para impedir que «los trillizos reaccionarios», en alusión a Vox, PP y Ciudadanos, gobiernen Madrid.

El ahora candidato autonómico de Más Madrid da por sentado que la candidatura autonómica deberá estar encabezada por él y que el resto de la lista debe negociarse. Montero apuntó otra visión: «Unidas Podemos se va a presentar a estas elecciones. Quien se quiera sumar al proceso, está invitado». Es decir, Errejón sería un invitado en esa candidatura, no el cabeza de cartel. «Son las posiciones iniciales que después se modularán», explicaba un dirigente que tiene su corazón dividido entre los dos líderes históricos del partido morado. Si no hay entendimiento, Unidos Podemos presentará su lista en la Comunidad de Madrid y competirá con la de Más Madrid, advirtieron fuentes de la dirección del partido. Esta postura, añadieron, será la que lleven Iglesias, si acude, y Montero a la reunión de este miércoles del consejo ciudadano estatal, el máximo órgano directivo de la organización.

Errejón irá al consejo

Una cita a la que Errejón tiene previsto asistir porque forma parte de ese organismo de 62 miembros elegidos en la asamblea de Vistalegre II que cimentó la división interna. La mayoría es pablista, y los errejonistas están, como los anticapitalistas, en minoría. Una correlación de fuerzas que ahora tiene un peso relativo, como se comprobó en la reunión de líderes territoriales del pasado viernes en Toledo. Entre la decena de dirigentes, había varios afines a Iglesias, pero ello no impidió que suscribieran un documento con una llamada a «la unidad y a la negociación».

Montero, de todas maneras, dijo que prefería que Errejón no acudiera a la reunión del consejo ciudadano estatal. «Se ha ido, ha fundado otro partido y nos debe dejar debatir. Íñigo debe dejar de hacer daño a Podemos y permitir un debate», apuntó la portavoz en el Congreso.

Una gestora controlada por Iglesias dirigirá el partido en Madrid y las negociaciones

La dirección nacional de Podemos designó ayer una gestora en Madrid para cubrir la salida de Ramón Espinar. Un paso que tiene dos lecturas. Hay quienes afirman que es para lanzar la candidatura alternativa a Errejón, pero está más extendida la tesis de que es para pactar. La composición de la gestora, con el general Julio Rodríguez y varios dirigentes afines a Espinar, inclina a pensar que su objetivo es tender la mano y reconstruir vínculos con Más Madrid. Además del exJemad, forman parte de la gestora, que comenzó a trabajar este lunes, la consejera estatal Ana Domínguez y los dirigentes madrileños Carolina Alonso, Dina Bousselham, Maby Cabrera, Javier Cañadas, María Espinosa, Jesús Santos y Elena Sevillano.

La gestora dependerá directamente de la dirección nacional, es decir de Pablo Iglesias, que controlará de esta manera las eventuales negociaciones con Errejón. De momento, las voces en Unidos Podemos que piden que se reconduzca la situación son un clamor. Ya casi nadie, con la habitual excepción de Juan Carlos Monedero, pide mano dura. Izquierda Unida, que siempre ha tenido una relación difícil con Errejón, apuesta por una candidatura de «máxima unidad» entre Más Madrid y Unidos Podemos. Sol Sánchez, la diputada que reemplazó a Errejón en el Congreso y es portavoz de IU en Madrid, pidió a todos «los actores» de la crisis que aparquen sus egos. La primera decisión, apuntó, debería ser abandonar la idea de presentar una candidatura, con la que amenazó Iglesias, para competir con Más Madrid.

División en Podemos: un giro forzado por la presión de las bases y el pánico a una dura derrota

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La mejor prueba de la desorientación que afecta a unos líderes de Podemos cada vez más alejados de la sensibilidad de quienes contribuyeron a su fulgurante auge tras apropiarse del espíritu del movimiento de los indignados del 15 M ha sido su reacción ante el audaz paso estratégico dado por Íñigo Errejón. Que el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Echenique, un hombre que comenzó aspirando a ser la conciencia crítica del partido frente al hiperliderazgo de Iglesias, se apresurara a descalificar en términos absolutamente despectivos a Errejón, diciendo que si no dimitía de sus cargos en Podemos era porque «de algo tiene que vivir hasta mayo», indica hasta qué punto los actuales máximos dirigentes del partido, Pablo Iglesias y su pareja, Irene Montero, de los que Echenique ha pasado a ser mera correa de transmisión, consideran que la formación es un órgano a su servicio en el que cualquiera que discrepe no tiene más destino que ser arrojado al ostracismo.

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