Sánchez engorda la inversión en Cataluña en busca de apoyos a los Presupuestos

Presume de que la comunidad recibirá por primera vez tanto como aporta al Estado

Pedro Sánchez, que estuvoel 21 de diciembre en Barcelona con Torra, visitará de nuevo la ciudad el sabado
Pedro Sánchez, que estuvoel 21 de diciembre en Barcelona con Torra, visitará de nuevo la ciudad el sabado

madrid / colpisa

Pedro Sánchez tiene en la manga un nuevo elemento de presión, en forma de inversiones, para tratar de convencer a Esquerra Republicana y PDECat de que apoyen sus Presupuestos. La intención del Gobierno es cumplir en las cuentas que aprobará este viernes el Consejo de Ministros, con la disposición adicional tercera del Estatuto, que prevé equiparar la inversión del Estado en Cataluña al peso de su PIB sobre la economía española. Aunque los independentistas catalanes han dado pocas muestras de sentirse conmovidos por la cuestión económica, el jefe del Ejecutivo mantiene viva la esperanza. El cumplimiento de esa previsión estatutaria supone un gesto político relevante. En primer lugar, porque la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto dejó claro que no podía considerarse en ningún caso un precepto «vinculante» para el Estado. Y, por otro lado, porque su vigencia era de siete años y ya han pasado doce y pico desde la aprobación del texto autonómico. Eso explica el entusiasmo con el que el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, trató de anticipar la sorpresa el miércoles a su grupo parlamentario. «Con una sonrisa y optimismo os digo que todavía tendremos otro gran argumento a favor de la aprobación de los Presupuestos», exclamó.

La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, defendió este miércoles en Antena 3 que, lejos de ser una cesión, el guiño es una medida destinada a «fortalecer nuestra democracia» porque supone «dar cumplimiento a una ley orgánica». Y además añadió que también se atenderán previsiones similares recogidas en estatutos como el andaluz o el valenciano. 

Sudoku imposible

Hasta el lunes será difícil ver cómo se concreta esa promesa porque, aunque el Consejo de Ministros apruebe el proyecto de Presupuestos, el cuadro territorializado solo se hará público pasado el fin de semana. En su día, el exministro de Economía, Pedro Solbes, ya se quejó de lo imposible que era cuadrar el sudoku si se atendía a esas exigencias de los estatutos de segunda generación en la que cada autonomía optó por servirse de los criterios más favorables a su situación. Esto es, mientras Cataluña apela al peso de su PIB sobre el PIB nacional, que es el mayor de España (a día de hoy ronda el 19,2 %), Andalucía utiliza como referencia su población (que se acerca al 18 % del total) y lo mismo hace la Comunidad Valenciana (cerca del 11 %). De cumplirse a las bravas lo estipulado en el Estatuto, la inversión en Cataluña tendría que crecer en torno a seis puntos, dado que en las cuentas del 2018, diseñadas aún por el PP, supuso el 13,3 % del total. En septiembre, el Gobierno ya se comprometió con la Generalitat, por otro lado, a abonar, a lo largo de cuatro años, 750 millones de euros que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el de José Montilla habían pactado invertir en Cataluña en el 2008, en cumplimiento de la citada adicional tercera, y que al final no se consignaron en los Presupuestos. En el 2017, una sentencia del Supremo dio la razón al Ejecutivo catalán y exigió su pago. La Comisión mixta Estado-Generalitat también llegó a un acuerdo por el que el Estado abonará, en el mismo plazo de cuatro años, 700 millones de euros para la financiación de los Mossos d’Esquadra.

Torra amenaza con dimitir si el PDECat y ERC no siguen su criterio de vetar las cuentas

La autoridad del presidente de la Generalitat, Quim Torra, quedó este miércoles muy debilitada y cuestionada públicamente por sus propios socios. Un día después de que amenazara al PDECat y a Esquerra con una «crisis de gobierno» si apoyan la tramitación de los Presupuestos de Pedro Sánchez en contra de su criterio, los republicanos le replicaron con que las decisiones sobre el proyecto de cuentas del Estado las toma el partido de manera autónoma. Además, recordaron, el Gobierno catalán no es «monocolor». El portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà, explicó que Torra «habló en nombre del Gobierno y sin mala intención, y es cierto que tenemos muchas afinidades y que compartimos un proyecto, pero el Gobierno de Cataluña no es monocolor. La decisión la tomará ERC». Un reflejo más de la división que hay en el Ejecutivo catalán, en el que los consejeros de JxCat van por un lado y los de Esquerra por otro.

Torra quiso fijar la posición de los independentistas, lo que algunos interpretan como un aviso del ala dura contra los posibilistas del PDECat y Esquerra que están a favor de aprobar las cuentas del PSOE. El presidente catalán mantuvo que a día de hoy, y mientras Sánchez no mueva ficha en materia de autodeterminación, el voto de los secesionistas es contrario a los Presupuestos y a su tramitación. Pero tanto ERC como buena parte del PDECat no admiten injerencias en el grupo parlamentario de Madrid y son favorables al menos a que el Congreso discuta los Presupuestos para dar un balón de oxígeno al Gobierno y ganar unos meses hasta las elecciones de mayo, aunque en público siguen pidiendo gestos al presidente. Sánchez viaja el sábado a Barcelona a publicitar el proyecto de Presupuestos.

Veinticuatro horas después de que Torra tratara de fijar sin éxito la posición uniforme del secesionismo, sectores pragmáticos del PDECat también se desmarcaron del no de Torra. El diputado David Font afirmó que dar el «no» a las cuentas «en primera vuelta, en una enmienda a la totalidad al lado de PP y Ciudadanos», es «una opción válida, pero no acertada». Una opinión que compartió la senadora Marta Pascal.

Desautorizado

El presidente del partido, David Bonvehí, como expresaron desde Esquerra, precisó que el debate está abierto y esperarán hasta febrero para decidir sobre las enmiendas a la totalidad. Torra, pues, se quedó solo, ya que JxCat y ERC le desautorizaron. No es descartable que esa crisis de gobierno si su autoridad se ve menoscabada pudiera suponer también su dimisión. Lo dijo él mismo, lo que provocaría todo un terremoto en el independentismo a las puertas del inicio del juicio del 1-O. 

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