El repunte histórico de la inmigración abre un nuevo frente político

M. Sainz-Pardo / A. azpiroz MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Carlos Barba | EFE

España ha batido a lo largo del 2018 su récord de llegadas, tras convertirse en la principal ruta de entrada a Europa

06 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El debate migratorio en España, prácticamente adormecido desde la denominada crisis de los cayucos del 2006, ha vuelto con fuerza. La extranjería se ha convertido en un nuevo frente político por méritos propios a base de estadísticas. Las cifras hablan por sí solas. El año recién acabado ha sido récord en la inmigración clandestina con 57.498 simpapeles llegados a las costas españolas, cerca de 18.000 migrantes más que aquel 2006, cuando el arribo de subsaharianos a Canarias encendió todas las alarmas. Y la tendencia en el 2019 parece idéntica. Los primeros datos apuntan a que probablemente cada día pondrán pie en las playas 150 migrantes.

Pero no solo hay estadísticas. El 2018 ha sido también el año de imágenes icónicas que se han colado en la política. Los asaltos masivos al vallado de Ceuta, por primera vez muy violentos, con lanzamiento de ácido y excrementos a la Guardia Civil, han provocado un intenso debate, casi tanto como el del imparable reguero de cadáveres, desconocido hasta ahora, en las playas y los mares españoles: 769 muertos. Dos inmigrantes fallecidos cada día.

Esa realidad no ha podido ser obviada por ninguno de los cinco principales partidos. Menos aún cuando la inmigración irregular vuelve a escalar en el ránking de preocupaciones de los españoles. Según el último CIS, publicado el pasado viernes, supone un grave problema para el 12,5 % de los españoles, cuatro puntos más de los que reflejaba la encuesta del mes anterior. Desde la oposición que conforman Partido Popular y Ciudadanos no se ha dudado en atacar al Ejecutivo socialista, al que consideran demasiado blando en materia migratoria. Más aún con el auge de Vox, que con su marcado discurso antiinmigración consiguió ser primera fuerza política en el municipio almeriense de El Ejido, donde los inmigrantes suponen casi un 30 % de la población.