Vox exige entrar en la negociación del PP y C's en Andalucía para apoyar a Moreno

Santiago Abascal: «¿Qué partido va a votar el programa de los que le desprecian?»

Santiago Abascal, en una imagen de archivo
Santiago Abascal, en una imagen de archivo

Redacción

El pacto de Gobierno en Andalucía acordado entre el PP y Ciudadanos tambalea por segundo día consecutivo. Vox, que con sus doce diputados tiene la llave para facilitar el cambio en la Junta, vuelve a amenazar con dar la espalda a la investidura del candidato de los populares, Juanma Moreno Bonilla.

Ayer fue el propio presidente de la formación de ultraderecha, Santiago Abascal, el que exigió sentarse en la mesa de negociación en la que azules y naranjas se reparten el gobierno autonómico, advirtiendo que si bien «no serán obstáculo para el cambio en Andalucía», tampoco están dispuestos a desplegar la «alfombra para la continuidad de las mismas políticas con otras siglas, sean las de PSOE-Podemos o las de PP-Ciudadanos». Un mensaje de sí, pero no a cualquier precio, que invita a pensar que el partido extremista esté buscando optimizar la visibilidad de sus siglas, imprescindibles para poner fin a 36 años consecutivos de socialismo.

«La veleta naranja»

Abascal realizó estas declaraciones el día después de que su partido exigiese suprimir la dotación de fondos públicos para combatir la violencia machista, acordada recientemente por las dos formaciones que planean repartirse el Gobierno andaluz. Ayer volvió a insistir con este asunto, pero también aprovechó para cargar con dureza contra Ciudadanos, el socio de gobierno que se encuentra más incómodo en la ecuación de la derecha andaluza, recordando que hace tan solo dos años el partido naranja exigía una reforma de la ley contra la violencia de género muy similar a la que demandan ahora los ultraderechistas. «Cuando la veleta vuelva a girar, nos encontrará en el mismo sitio, dispuestos a apoyar un cambio real», expuso en su cuenta de Twitter. Abascal denunció que hasta el momento su formación «solo ha recibido insultos, menosprecios y la amenaza permanente de cordones sanitarios», en clara referencia a la llamada realizada por el candidato apoyado por Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls. «¿Qué partido va a votar el programa de otros partidos que le desprecian? Vox, desde luego, no», garantizó su presidente.

Y si de momento Vox no se mueve ni un solo centímetro, tampoco lo hacen el PP y Ciudadanos, que aseguran que el apartado de su acuerdo en el que se comprometen a nutrir de fondos la lucha contra la violencia machista es intocable. Los de Albert Rivera fueron incluso un paso más allá. «Eso no es negociable, pero es que ningún punto del pacto es negociable», zanjó ayer el secretario general del partido naranja, José Manuel Villegas, quien mostró su confianza en que el PP se niegue a renegociar cualquiera de los 90 apartados firmados entre ambos. En caso contrario, se convertiría en papel mojado.

Por su parte, Pablo Casado, líder del PP, pidió a Vox que «no se politice» un tema de Estado como el de la violencia machista, una cuestión en la que hay que estar «juntos» y combatir codo a codo «esta lacra social».

Y en Opinión

Echenique: «Negocian con los cómplices de violadores y asesinos»

A río revuelto, ganancia de pescadores, piensan en el PSOE y en Podemos, que parecen destinados a ejercer las labores de oposición en Andalucía. Ambos buscaron ayer incrementar la presión sobre los tres partidos de la derecha a raíz de las desavenencias que se han destapado en las últimas horas entre ellos. Los socialistas andaluces reiteraron ayer que Susana Díaz se someterá a la votación de investidura antes que Moreno Bonilla. Son conscientes de que no tiene opciones, pero el objetivo es darle visibilidad como líder más votada y hacerse con la voz cantante en el debate. Por su parte, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, aprovechó un auto sobre La Manada de San Fermín: «PP y C’s negocian con los cómplices de los violadores y los asesinos», dijo.

Una norma del 2018 sin ningún voto en contra en el Parlamento

m. lodeiro

Todas, absolutamente todas, las 17 comunidades autónomas han redactado y aprobado normas con rango de ley para la promoción de la igualdad de género o contra la violencia hacia la mujer, desde el 2001 que lo hizo Castilla-La Mancha y al año siguiente le siguiese Navarra. Andalucía lo hizo en el 2007, pero volvió a redactar una nueva ley de violencia machista el año pasado. El éxito de la propuesta fue tal que ningún diputado -47 PSOE, 33 PP, 15 Podemos, 9 Ciudadanos y 5 IULV- votó en contra en el Parlamento regional. Por lo que la propuesta de Vox de exigir su derogación para pactar con PP y Ciudadanos la formación de un futuro gobierno parece más una baza estratégica para lograr alguna dádiva que cualquier otra cosa.

La ley andaluza vigente desde el pasado 1 de agosto contó con una partida de 50 millones para su ejecución. En su articulado prevé medidas de acompañamiento a las víctimas, formación del personal de la Administración y una ventanilla única para la atención a las mujeres. La norma amplió el concepto de víctima e incorporó a los hijos, a personas con discapacidad, dependientes y a mayores a su cargo. Y englobó en las formas de violencia más supuestos, como la ciberdelincuencia y el acoso sexual. Las excusas de Vox para despreciar la ley es el apartado que hace referencia a dotarla de recursos y el que «atenta contra la Constitución». De ser así, cabría presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional como se ha hecho con otras leyes para que se pronunciase. Vox olvida que en su programa proclama el «fuera autonomías», ente territorial que sí figura, todo el Título VIII.

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