Madrid / Colpisa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intentará sacar adelante los Presupuestos para el 2019 con los mismos votos con los que consiguió desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa, pero no será con los objetivos de déficit y deuda que aprobó la semana pasada el Congreso. El PP hará valer hoy su capacidad de veto en el Senado y rechazará la senda de estabilidad con el respaldo de Ciudadanos, Foro Asturias, Coalición Canaria y Bildu. Esto implica que seguirán vigentes los actuales objetivos de déficit del 1,3 % y no el del 1,8 % que pretendía Sánchez, y que supondrían 6.000 millones de euros más para gasto público.

El déficit para el próximo año solo podría modificarse si se acelera la proposición de ley que actualmente está paralizada en el Congreso y que pide reformar la ley de estabilidad presupuestaria para impedir que la decisión de la Cámara Alta sobre este asunto sea determinante. El techo de gasto es el único texto legislativo en el que el Senado tiene esta capacidad, ya que en el resto de los casos, incluidos los propios Presupuestos del Estado, cualquier modificación o rechazo por los senadores puede ser levantado posteriormente por el Congreso de los Diputados, que tiene siempre la última palabra. Salvo en este caso. Un poder real de veto que le otorgó en una ley aprobada en la primera legislatura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.  

«Un sinsentido»

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recriminó hace unos días que el PP y Ciudadanos estén bloqueando la modificación en la Cámara Baja al prorrogar desde septiembre el plazo de presentación de enmiendas contra la modificación planteada por los socialistas, que ya intentaron, sin éxito, un trámite de urgencia que la mayoría de PP y C’s en el órgano de gobierno de la Cámara frustró. «Es un sinsentido y una sinrazón», remarcó este miércoles Montero, que hizo un llamamiento a los populares para que reflexionen y no estrenen su capacidad de veto en el Senado.

En el Ministerio de Hacienda insisten en afear al partido de Pablo Casado que se nieguen a dar a las cuentas autonómicas un respiro -de 2.500 millones- que cuenta con el plácet de Bruselas y que antepongan sus propios intereses electorales para echar por tierra el proyecto presupuestario del Gobierno de Pedro Sánchez.

Si las previsiones de Montero se mantienen, el Ejecutivo socialista estará obligado a aprobar las cuentas públicas a mediados de enero con la senda de estabilidad del Gobierno del PP (1,3 %) y luego llevarlos ante el Congreso en los tiempos que establezca la Mesa de esa cámara, donde necesitaría sumar los apoyos del bloque que aprobó la moción de censura.

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El Senado vetará hoy el techo de gasto aprobado por el Congreso