C's presidirá el Parlamento andaluz y el PP la Junta, para lo que necesitan a Vox

Los ultras entrarán en la Mesa del Parlamento por primera vez gracias a los populares

Moreno y Marín, en el centro, con los equipos negociadores de Ciudadanos y PP, presididos por Villegas y García Egea
Moreno y Marín, en el centro, con los equipos negociadores de Ciudadanos y PP, presididos por Villegas y García Egea

sevilla / colpisa

PP y Ciudadanos certificaron este miércoles el cambio político en Andalucía después de casi cuatro décadas de mandato ininterrumpido de los socialistas. La comunidad dejará de ser a mediados de enero, según sus cálculos, la única sin alternancia política desde la Transición después de que ambas formaciones cerraran el acuerdo programático para la legislatura y el reparto de la Mesa de la Cámara con el apoyo de Vox, que finalmente tendrá voz y voto en el organismo que preside la vida parlamentaria, al igual que Adelante Andalucía. El líder popular, Juan Manuel Moreno, se convertirá en el sexto presidente andaluz a mediados de enero.

La coincidencia en las reformas económicas y la despolitización de la Administración hicieron pensar que el acuerdo sería un camino de rosas, pero las discrepancias saltaron a la hora de mirar en busca del socio preferente. Y es que mientras el PP no dudaba en tender la mano a Vox, a los que consideran sus antiguos votantes, Ciudadanos dudaba del lastre de ese apoyo de cara al próximo ciclo electoral y tras las críticas a la ultraderecha de sus socios en el resto de Europa.

En este escenario, el escollo saltó a la hora de negociar la composición de la Mesa del Parlamento. Para evitar depender de Vox, la formación naranja se obcecó en lograr la abstención del PSOE para mantener la presidencia de la cámara, instándoles a asumir el cambio de tiempo y no bloquear el mandato mayoritario de las urnas (PP y Ciudadanos suman 47 escaños, justo los mismos que tenían los socialistas la pasada legislatura). Pero hasta ayer no arrojaron la toalla y reconocieron que era «completamente imposible», con un PSOE ejerciendo ya de oposición y negando cualquier apoyo que supusiera «blanquear» a la ultraderecha de Santiago Abascal.

Por eso, optaron por ampliar el campo de juego y, cumpliendo el reglamento de la Cámara, que obliga a que todas las fuerzas políticas estén representadas, quisieron meter en la jugada a Adelante Andalucía. Una fórmula sencilla que ni siquiera requiere del acuerdo de la alianza de Podemos e IU para obtener la presidencia. Les basta con no presentar candidato, de forma que las tres vicepresidencias, por número de apoyos, quedarán en manos de PSOE, PP y Adelante Andalucía al votarse todos a sí mismos. La coalición de izquierdas, que anoche debatía en asamblea su posición en la votación, rechazó haber participado en algún tipo de componendas y aseguró que les «correspondía por derecho», pero en la práctica lo obtienen al no presentar un candidato el partido naranja. De la misma forma, las secretarías recaerán finalmente en PSOE, PP y Vox, aunque en este caso sí necesitarán un préstamo de votos, casi asegurado por parte de los populares.  

A mediados de enero

Con la presidencia del legislativo casi garantizada, el líder de Ciudadanos, Juan Marín, anunció tras la reunión de este miércoles que la presidencia del Ejecutivo «ya no sería un obstáculo» en la negociación. Minutos después, el presidente del PP, Juan Manuel Moreno, concedía que, si todo sale como está previsto, «lo previsible es que yo sea el próximo presidente del Gobierno» andaluz. Su intención es que el debate de investidura se produzca a mediados de enero, una vez se realicen las consultas entre los partidos para sondear al candidato con más visos de prosperar como presidente de la Junta. Pocos días después, tras la votación, llegaría la toma de posesión del Gobierno, con reparto equitativo de carteras entre PP y Ciudadanos.

La sintonía en este sentido es prácticamente total. De hecho, ambos partidos ya han avanzado su hoja de ruta para la legislatura, con medidas de calado económico y fiscal y de despolitización de la Administración que llevarán a los primeros quince consejos de gobierno. En este sentido, fuentes populares ya avanzaron hace días su interés en que en estos primeros días de mandato salgan adelante medidas potentes, como la bajada de impuestos o la eliminación de algunos tributos, y que el Ejecutivo andaluz se muestre eficaz, de manera que sirva de carta de presentación de una alianza de derechas solvente para unas eventuales elecciones en el conjunto de España.

Pese a necesitar el apoyo de Vox, las 90 medidas consensuadas apenas incluyen guiños a este partido, más allá de una auditoría de la Junta y el estudio para la racionalización de la televisión pública. Así, se incluyen disposiciones para desarrollar una ley de igualdad y contra la violencia de género, que los de Abascal quieren derogar, e incluso políticas de apoyo a los colectivos LGTB.

Las medidas incluyen compromisos anunciados por el PSOE, como la gratuidad de la educación de 0 a 3 años, pero también propuestas para reducir «de forma efectiva» las listas de espera, equiparar el sueldo a profesores y médicos con la media nacional y la reducción de la Administración paralela. El texto del acuerdo incorpora una disposición final en la que ambos partidos se comprometen a crear una comisión de seguimiento del pacto de gobierno que se reunirá «con carácter trimestral o cuando lo solicite una de las partes».

Abascal advierte que no apoyarán a un Gobierno que no negocie sus demandas

Aunque tanto en el PP como en Ciudadanos dan por segura ya la elección de Juanma Moreno como nuevo presidente andaluz, desde Vox, cuyo apoyo es imprescindible, advirtieron este miércoles que este partido «no va a votar un Gobierno que no se siente a atender las demandas de 400.000 andaluces» que le dieron su voto en las elecciones del pasado día 2. «A ver, lo vamos a repetir porque algunos no se quieren enterar», escribió en Twitter el líder del partido, Santiago Abascal.

Este comentario tiene un valor especial porque fue realizado después de una reunión en la que el secretario general del PP, Teodoro García Egea, explicó a su homólogo en Vox, Javier Ortega Smith, el acuerdo programático alcanzado entre los populares y Ciudadanos, partido que trata de obviar a Vox.

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