La Guardia Civil cree que Bernardo Montoya agredió sexualmente a Laura Luelmo en el campo

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

Los investigadores descartan que la joven profesora zamorana pasase la noche que desapareció en casa de Montoya

27 dic 2018 . Actualizado a las 02:17 h.

La Guardia Civil tuvo claro desde el principio que Bernardo Montoya era el sospechoso con «mayúsculas» de la desaparición de Laura Luelmo, la profesora de 26 años asesinada en El Campillo (Huelva). Los investigadores han confirmado que la joven sufrió un golpe contra el suelo en casa de su presunto asesino, el mismo día que desapareció, el miércoles 12 de diciembre.

La hipótesis con la que trabajan los investigadores es que Laura Luelmo no estuvo mucho tiempo en la casa, donde sí aparecieron restos de sangre de ambos, también en una fregona. También sospechan que, dada la posición de las piernas y el cuerpo, Laura «no tuvo sufrimiento» en ese lugar y que, por tanto, podría estar inconsciente si es que fue agredida sexualmente allí. Al parecer, Montoya le quitó el pantalón, una de las prendas que se encontraron cerca del cuerpo. Las temperaturas nocturnas bastante bajas que se registran en esa zona de la sierra de Huelva pudieron contribuir a que el cadáver se mantuviera en buen estado, como se comprobó en su hallazgo, tal y como han dicho los mandos de la Guardia Civil.

Laura Luelmo realizó una compra en el supermercado a las 17.20 horas del día en el que desapareció y, al salir Bernardo Montoya la introdujo a la fuerza en su domicilio. Los investigadores han encontrado parte de esta compra en casa del presunto homicida, donde también se hallaron restos de sangre de la víctima y del presunto asesino en una fregona que éste habría utilizado para limpiarla. «Montoya nos manifiesta que cuando introduce a Laura en su casa le ata las manos por detrás, le pone una cinta en la boca para que no grite y la tira al suelo. En un momento, Montoya va a retirar un objeto de la entrada de su casa y cuando vuelve Laura se levanta y le da una patada en el costado y según él, nos dice que es cuando se cabrea y la golpea», ha explicado el coronel Ezequiel Romero, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva.

Los investigadores creen que la joven no estuvo toda la noche allí y que Montoya la llevó enseguida, probablemente en el maletero de su coche, hasta el lugar donde apareció el cadáver y donde la agredió sexualmente. También sospechan que, dada la posición de las piernas y el cuerpo, Laura Luelmo «no tuvo sufrimiento» en ese lugar y que, por tanto, podría estar inconsciente.  

Los investigadores descartan, por lo tanto, que Laura Luemo pasase la noche que -la noche del miércoles 12 al jueves 13 de diciembre- en casa de su asesino confeso.  De la misma manera, han asegurado que aún no tienen datos concluyentes de cuándo se produjo la muerte de la joven, pese a que la autopsia preliminar la situó entre dos y tres días de su desaparición. No obstante, el coronel Romero considera que la muerte de la joven se produjo el día de su desaparición y pudo conservarse en buen estado debido a la climatología de la zona en la que fue encontrado el cadáver.

También han afirmado, según recoge Europa Press, no tener aún datos concluyentes de cuándo se produjo la muerte de la joven, pese a que la autopsia preliminar la situó entre dos y tres días después de su desaparición. «No tenemos una autopsia totalmente finalizada, los datos que existen son previos y, con lo que nosotros manejamos, puede que no se correspondan con la realidad», ha dicho el coronel  Romero. Los investigadores consideran que la joven estaba inconsciente en el momento de su fallecimiento. «Lo tendrán que decir los forenses, pero tras ver el cadáver no me cabe ninguna duda de que no estaba consciente por la posición que tenía», ha destacado.

Registro voluntario

Según ha dicho el Teniente Coronel de la Guardia Civil de la Unidad Central Operativa, Jesús García, habría sido posible hacer un registro voluntario en el domicilio de Montoya, pero tenían que «valorar bien» lo que hacían. «Y si la tuviera en otro sitio, ¿el que pusiéramos el foco podría haberla puesto en peligro?», se ha preguntado.

Tal y como han relatado, la Guardia Civil hizo un seguimiento a Bernardo Montoya, hasta que el día posterior al levantamiento del cádaver, hizo un movimiento extraño y fue detenido. Ese mismo día, la Benémerita encontró restos de sangre de la joven y su presunto asesino en el domicilio de éste. El comandante Ezequiel Romero también ha aclarado que la joven no estaba corriendo en el momento de su desaparición, tal y como se apuntaba, al tenerlo prohibido por prescripción médica.