El apoyo condicional de los secesionistas permite la aprobación del techo de gasto

El Gobierno sigue sin tener asegurado el voto de los catalanes para los Presupuestos

El Congreso rindió homenaje a las víctimas de los naufragios en Galicia y reconoció el «trabajo duro y sacrificado que realizan cada día las mujeres y hombres del mar»
El Congreso rindió homenaje a las víctimas de los naufragios en Galicia y reconoció el «trabajo duro y sacrificado que realizan cada día las mujeres y hombres del mar» EFE

madrid / la voz

Al fin Pedro Sánchez pudo saborear una victoria en el Parlamento con la aprobación de la nueva senda del déficit propuesta por el Gobierno para el período 2019-2021. Se trata de un triunfo efímero, fruto de una votación muy ajustada; a la segunda intentona, ya que en verano tropezó en este mismo examen; y que en realidad no sirve para nada, ya que tal y como admiten los socialistas, el próximo jueves será tumbado por la mayoría absoluta del PP en el Senado. Pero sí cuenta con un importante valor simbólico para Sánchez, al haber logrado aglutinar a su alrededor casi la misma mayoría que le catapultó en junio al Gobierno (se descolgó Bildu) y la suma que confía en repetir a principios del 2019, cuando se vote su proyecto para los Presupuestos Generales del Estado.

La continuidad del Gobierno socialista pasa principalmente por dos frentes: las cuentas del 2019 y la evolución del desafío secesionista, ambos íntimamente ligados, ya que para superar el primero necesita indispensablemente el visto bueno de las fuerzas independentistas en el Congreso, tal y como sucedió este jueves. 

No obstante, tanto el PDECat como ERC volvieron a dejar bien claro que su sí no significaba nada con los Presupuestos. «No tiene nada que ver», valoró el portavoz adjunto de los republicanos, Gabriel Rufián. El diputado del PDECat Carlos Campuzano se manifestó en la misma línea: «No ha cambiado nada, no se dan las condiciones políticas para apoyar los Presupuestos». Pero al menos dejaron abierta una pequeña posibilidad. «Ojalá estuviéramos en un escenario en que fuera posible negociar; todavía estamos a tiempo», expuso Joan Tardà, de ERC.  

Optimismo en el Gobierno

En el Gobierno continúan mostrando optimismo. La encargada de capitanear las negociaciones, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, comentó ayer en poder aprobar las cuentas: «Yo sí creo que el hecho de que la senda salga adelante le da una mayor claridad a la posibilidad de que el Presupuesto se abra paso».

La votación también hay que contextualizarla en clave autonómica, ya que para poder sacar adelante sus cuentas, el presidente de la Generalitat, Quim Torra requiere del apoyo de Podemos, grandes socios presupuestarios de Sánchez. La formación morada, en aras de evitar una convocatoria electoral inmediata, es una de las que más rema para que se puedan aprobar. Pablo Iglesias exigió ayer «madurez» y «responsabilidad» a los dirigentes de Madrid y Barcelona.

Los independentistas siguen reclamando «gestos» de la Moncloa, como un posicionamiento claro con los presos, o incluso la posibilidad de un indulto tras una sentencia desfavorable, algo de lo que desconfían en la oposición.

El romance de Sánchez con el independentismo atraviesa por un momento dulce. El voto de ayer en el Congreso coincidió con la visita del presidente a Barcelona, en donde mantuvo un encuentro con Torra, y en donde este viernes reúne a su Gabinete en una jornada que puede marcar el resto de la legislatura.

El rechazo a la independencia aumenta en el País Vasco, según el Euskobarómetro

El no a la independencia (con un 39 %) ganaría frente al sí (31 %) en un hipotético referendo sobre la independencia del País Vasco, con un 15 % de abstención y un 13 % que no se pronuncia. Este es uno de los datos del Euskobarómetro, el sondeo que realiza desde 1995 la Universidad del País Vasco y que presentado el jueves en Bilbao. Hace cuatro años había un empate técnico entre el sí y el no, de manera que desde entonces los contrarios han ido ganando posiciones. No obstante, el no ha bajado respecto a hace un año, con un retroceso interanual de ocho puntos hacia la abstención, un hecho que se interpreta en el hecho de que hace un año el desafío secesionista estaba en pleno auge y por eso había más sensibilidad y subió a máximos el no a la independencia. «La sociedad vasca considera que el proceso catalán está muy lejos, y cuanto más lejos mejor», afirmó el director del estudio demoscópico, el catedrático de Sociología Francisco Llera.

Salida de la UE

El rechazo a la independencia se reforzaría en caso de que esta supusiese una salida de la UE, una pérdida de posiciones en el mercado español o que Navarra o Álava se quedaran fuera. En estos los casos, el sí se reduciría al 26 %, 23 %, 18 % y 14 %, respectivamente. Pero no es un asunto que apasione a los vascos: su principal preocupación es el empleo, y el debate sobre la reforma del autogobierno que desde hace años se da en la ponencia del Parlamento Vasco no interesa al 74 % de los vascos, ni siquiera a los nacionalistas, según este estudio demoscópico.

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