El Gobierno logra sacar adelante la senda del déficit con el apoyo de los independentistas

Los grupos que apoyaron la moción de censura salvan a la segunda la senda del Ejecutivo, que será rechazada en el Senado por la mayoría absoluta del PP


El Gobierno ha conseguido sacar adelante al segundo intento la senda presupuestaria para el periodo 2019-2021 con los votos a favor de PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDeCAT, PNV y Compromis, frente a los votos en contra de PP, Ciudadanos, Eh-Bildu, Foro Asturias y Coalición Canaria. No obstante, la mayoría del PP en el Senado volverá a rechazarla el próximo jueves.

En concreto, el Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado el acuerdo sobre los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública para 2019-2021 propuesto por el Gobierno, con los votos a favor de 176 diputados frente a los 168 votos en contra.

Esta misma senda, rechazada por la Cámara Alta en julio, eleva al 1,8 % el déficit del próximo año, por lo que ofrece un margen presupuestario de 6.000 millones de euros, tras haber conseguido el Gobierno recuperar el bloque de los socios de la moción de censura.

La aprobación de los objetivos es la antesala de la aprobación del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2019, que el Gobierno prevé aprobar en Consejo de Ministros y remitir al Congreso el próximo mes de enero.

La senda del Gobierno contempla un déficit del 1,8% para 2019, cinco décimas más que el objetivo actual de Mariano Rajoy, con un margen de casi 6.000 millones que flexibiliza una décima la meta para el Estado (0,4 %), en dos para la Seguridad Social (1,1 %) y en otras dos a las comunidades autónomas (0,3 %). Para 2019, establece un déficit del 1,1 % y cuatro décimas en 2021 -todo para la Seguridad Social-, frente a los objetivos actuales del Gobierno del PP de tres décimas y superávit, respectivamente.

A pesar de la aprobación de la senda en el Congreso, el Gobierno precisa del respaldo del Senado, en donde la mayoría absoluta del PP volverá a rechazar los objetivos en el Pleno del próximo jueves 27 de diciembre, lo que obligará al Gobierno a aprobar los Presupuestos de 2019 con la senda de estabilidad del Ejecutivo de Mariano Rajoy, que contempla un déficit del 1,3 % para el próximo año.

La ley de Estabilidad Presupuestaria actual otorga la capacidad de veto a la senda a la Cámara Alta, motivo por el cual el Gobierno pactó modificar esta ley y el PSOE y varios grupos más registraron una ley para cambiarla Ley de Estabilidad.

Sin embargo, la mayoría en la Mesa del Congreso de PP y Ciudadanos hace que estas formaciones, contrarias a la modificación, tengan en su mano seguir prorrogando los plazos para presentar enmiendas. Tras superar dos debates en el Pleno, esta iniciativa se encuentra a la espera de recibir sus enmiendas al articulado.

El «último gesto» de los independentistas

Durante su intervención en el debate de la senda de estabilidad, que va acompañado del límite de gasto no financiero, conocido como techo de gasto de 2019, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha defendido que la senda es «más flexible y realista» que la vigente, acorde con las previsiones de los organismos y se trata de «un requisito previo para ofrecer mayor seguridad jurídica en la tramitación de los Presupuestos».

Montero ha asegurado que la senda es una «oportunidad para España» de favorecer el crecimiento y la mejora de los servicios públicos, por lo que ha pedido que se produzca un «baile sin máscaras» y que se apoyen los 2.500 millones de euros más para las comunidades autónomas, en un contexto en el que «hoy más que nunca es necesario reforzar el discurso del Estado de las autonomías».

Por su parte, Unidos Podemos ha indicado al Gobierno que tiene que «mimar» a las fuerzas que apoyaron la moción de censura para echar al Ejecutivo de Mariano Rajoy, mientras que desde las fuerzas nacionalistas, ERC ha querido mostrar un mensaje de «buena voluntad» para no romper los «poquísimos puentes que quedan y el muy fino hilo de diálogo» con el Gobierno, en lo que «quizás» es el «último gesto» por parte de su formación. «Por ERC no quedará. Aquí tienen nuestro gesto, ahora la pelota está en su tejado», le ha indicado Joan Margall de ERC a Montero.

En esta línea, el diputado del PdeCAT, Ferran Bel, ha advertido de que el respaldo a la senda «no es la antesala de un sí a los PGE», ya que el apoyo a las nuevas cuentas públicas precisa de una propuesta de solución política a Cataluña por parte del Gobierno que «no pasa simplemente por un nuevo Estatut».

Desde el PNV, Compromis y Nueva Canarias han respaldado la nueva senda, mientras que el resto de formaciones la han cuestionado.

El diputado del PP, Víctor Valentín Piriz, ha calificado de «tramposo» el acuerdo de la senda, ya que a su juicio se dirige a una «costosa campaña electoral del PSOE», al tiempo que el diputado de Cs Toni Roldán ha indicado que los PGE «ponen en riesgo a la economía española», y en su lugar ha pedido reformas y no gastar más.

Visiblemente molesta, Ana Oramas de Coalición Canarias ha criticado al Gobierno que vaya a detraer partidas por 200 millones previstas para Canarias para destinarlas a inversiones en carreteras en Cataluña. «Por sacarse una foto Sánchez con Torra son capaces de tomar una decisión y un precio muy caro que van a pagar los canarios», ha espetado a un Gobierno que a su juicio «no tienen escrúpulos».

El diputado de Foro Asturias ha criticado también «financiación a la carta» para Cataluña, y desde EH-Bildu Maite Beitialarrangoitia la falta de diálogo del Gobierno.

Un apoyo anunciado

El diputado de ERC Joan Tardá ya había manifestado en el Congreso que su partido votaría a favor de la senda de déficit planteada por el Gobierno. Tardá argumentó que la formación quiere «poner lubricante en los rodamientos», si bien ha precisado que esta posición no supone un futuro voto favorable a los presupuestos. «Saber dónde estaremos en dos semanas me parece imposible», apuntó en los pasillos del Congreso, al ser preguntado por el voto de ERC a las cuentas públicas, al tiempo que ha insistido en que «los republicanos queremos contribuir a escenarios de diálogo», recoge Efe.

Tardá también se refirió a la minicumbre de Barcelona y, en tono optimista, ha reconocido que puede ser un «camino largo, pero hay que empezar a avanzar y ver en qué coincidimos».

El Gobierno desmarca el apoyo a las cuentas de la cumbre entre Pedro Sánchez y Quim Torra de esta tarde. Al encuentro acudirán también varios miembros de sus respectivos ejecutivos que provoca interpretaciones distintas en las dos administraciones respecto a su formato.

Mientras que en Moncloa consideran que la cita de ministros y consejeros catalanes será simplemente una reunión paralela a la de sus dos presidentes, en la Generalitat elevan el rango de ambos encuentros y hablan de una «minicumbre» entre el Gobierno del Estado y el catalán tras una mera «salutación» de sus presidentes.

La vicepresidenta Carmen Calvo recalcó la normalidad que debe tener una reunión entre el presidente del Gobierno y el de la Generalitat y avanzó que en su conversación con Aragonés podrían hablar de la importancia de aprobar los presupuestos generales del Estado para 2019. Unos presupuestos que dijo que «son muy buenos para el conjunto de España y para algunos problemas endémicos en Cataluña».

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