El independentismo abre la puerta a apoyar la nueva senda de déficit del Gobierno

El gesto da esperanzas al Ejecutivo de aprobar los Presupuestos, pese al previsible veto del PP en el Senado


madrid / colpisa

El Gobierno ha logrado abrir una rendija, tan sutil como fundada, a la esperanza de aprobar los Presupuestos Generales del Estado del 2019 a la vuelta de las Navidades. Si nada se tuerce, las fuerzas independentistas harán un gesto en el pleno del Congreso este jueves para aprobar los objetivos de déficit y deuda previos a la presentación de las cuentas públicas. Se trata de una decisión simbólica más que práctica. El día 27, el PP vetará esos límites gracias a su mayoría absoluta en el Senado. Pero es eso lo que convierte la actitud del PDECat y Esquerra en un gesto indicativo de sus intenciones futuras.

ERC confirmó anoche que votaría sí en «un nuevo gesto en favor de la construcción de un marco de confianza y diálogo». Por parte del PDECat señalaron que «estamos en el camino del sí», admitieron fuentes de la formación en la Cámara Baja. De momento, desvinculan su posición en el debate de este jueves de lo que pueda suceder en última instancia con las cuentas públicas, pero en el ala posibilista del partido -fracturado entre los seguidores de la deriva capitaneada por el expresidente Carles Puigdemont y los moderados- admiten que todo contribuye a crear un «clima» más propicio al entendimiento.

La senda de déficit que deben aprobar las Cortes no afecta solo a la Administración del Estado sino también a las de las comunidades autónomas. El pasado junio, el Gobierno logró que la Comisión Europea accediera a flexibilizar las cifras aprobadas para el 2019 en cinco décimas del PIB (de 1,3 % al 1,8 %), lo que significan 6.000 millones de euros más que se distribuirían de manera desigual: 1.000 millones para el Estado, 2.500 millones para la Seguridad Social y otros 2.500 millones para las comunidades autónomas. En el caso de Cataluña, la nueva senda significarían 470 millones de euros más de margen y en el PDECat argumentan que es importante dejar claro que si la Generalitat no puede contar con ese dinero de más no es por decisión propia sino porque el PP lo ha impedido. Ese fue siempre, de hecho, el discurso de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pero no solo para el caso catalán sino para todas las comunidades.

Cuando en julio llevó al Congreso por primera vez sus objetivos de estabilidad presupuestaria, Montero hizo un discurso muy duro contra los populares, convencida de que, con las elecciones a la vuelta de la esquina, el 26 de mayo, ni siquiera sus propios electores podrían entender que se negaran a dar a las cuentas autonómicas un respiro ya autorizado por los guardianes de la ortodoxia en Bruselas. El chasco para el Gobierno fue que sus propios socios en la moción de censura le dieron la espalda.

Reforma fallida

El primero en distanciarse de la senda de déficit fue Podemos, que exigió al Ejecutivo una reforma de la ley de estabilidad para impedir que la decisión del Senado sobre este asunto sea determinante, es decir, para anular la capacidad de veto del PP. Esquerra y el PDECat se subieron al carro. Unos meses después, los socialistas trataron de tramitar por una vía urgente en el Congreso la reforma legal reclamada, pero se toparon con el muro del PP y Ciudadanos. Así que tiraron la toalla. Resignado, el Gobierno optó por elaborar sus Presupuestos con la senda de déficit en vigor, la del 1,3 %. Pero ahora Podemos parece que aceptará.

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