Media vida en prisión: Bernardo Montoya fue condenado por primera vez a los 17 años

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

ESPAÑA

El hallazgo de restos de sangre en casa del asesino confeso de Laura Luelmo desmonta la versión que dio a los investigadores. Demostraría que la llevó a su vivienda y que pudo ser allí donde perpetró la agresión sexual

22 dic 2018 . Actualizado a las 12:05 h.

Los investigadores han encontrado restos de sangre en la casa de Bernardo Montoya, asesino confeso de Laura Luelmo, en El Campillo (Huelva) que podrían corresponder a su víctima, cuyo cadáver fue hallado el lunes, según han indicado a Efe fuentes cercanas a la investigación.

El hallazgo de estos restos de sangre en la casa demostraría que Bernardo Montoya, que en octubre salió de la cárcel después de cumplir una condena de veinte años el asesinato de una anciana, llevó a su casa a la víctima, en contra de la versión que dio a los agentes de la Guardia Civil durante su confesión en la madrugada de ayer.

Unos restos biológicos que el detenido no pudo hacer desaparecer a pesar de haber fregado la vivienda para borrar cualquier pista.

Además agentes de la Guardia Civil han hallado una manta con restos de sangre en el kilómetro 167 de la N-435, cerca de Las Mimbreras, el paraje donde apareció el cuerpo de la profesora zamorana el pasado lunes, según han informado a Europa Press fuentes de la investigación. 

En el cementerio de El Campillo han hallado también una bolsa de plástico con las llaves del coche y del domicilio de la maestra, además de un monedero y enseres de higiene.

Montoya confesó que mató a Laura Luelmo pero negó la violación que revela la autopsia en una confesión plagada de medias verdades que no convence a la Guardia Civil. Aseguró a los investigadores que la joven profesora zamorana le preguntó por un supermercado, la engañó y le mandó a un callejón sin salida, donde la agarró, golpeó y dejó insconsciente.  

Posteriormente, según su relato, metió a Laura en el maletero del coche y la trasladó hasta el lugar donde fue localizada. Allí la desnudó e intentó violar, pero no lo consiguió, aunque la autopsia confirma que hubo agresión sexual.

Los restos de sangre hallados en su casa desmontarían esta versión, ya que, además, y según las fuentes consultadas por la agencia Efe, Montoya llevó a la joven a la vivienda la misma noche de su desaparición y no fue hasta el día siguiente cuando la dejó en el lugar donde fue encontrada ya sin vida, una zona de matorrales del paraje de Las Mimbreras, a unos cuatro kilómetros de El Campillo.