Sánchez aprobará en Barcelona la subida del 2,25% del sueldo de los funcionarios

El presidente del Gobierno vuelve a tender la mano a Torra: «Democracia es diálogo y ley. Diálogo siempre, Constitución, también»


La Voz / Madrid

Pedro Sánchez utilizó el pleno monográfico sobre Cataluña de la pasada semana en el Congreso para anunciar que este viernes el Consejo de Ministros aprobará en Barcelona la subida del salario mínimo a los 900 euros mensuales. Este martes al presidente del Gobierno le tocaba comparecer en el Senado para informar sobre las políticas migratorias del Ejecutivo, y en su intervención inicial volvió a avanzar otra medida que su Gabinete impulsará en tres días desde la Ciudad Condal: el incremento del 2,25 % del salario de los funcionarios, a la que podría sumarse otro 0,25% adicional ligado a la evolución del PIB y otro 0,25% a mayores procedente de fondos adicionales. En total, en un escenario de máximos, la subida salarial podría alcanzar el 2,75%, aunque para ello el PIB tendría que crecer un 2,5% y la previsión es que lo haga un 2,3%, tal y como recoge un teletipo de Efe. Estas subidas responden al acuerdo alcanzado recientemente por el Gobierno con los principales sindicatos del país.

Con un ojo en Barcelona y el otro en Sevilla, en donde PP y Ciudadanos negocian un acuerdo para desbancar al PSOE tras 36 años de Juntas socialistas, el resto de la actualidad política ha quedado relegado a un segundo plano. Hasta el punto que el pleno monográfico de este martes resultó descafeinado ya que solo le dedicó un par de minutos. El principal responsable fue el propio Sánchez, que en su intervención inicial se dedicó a hacer un repaso de todas las políticas que había impulsado su Ejecutivo desde que triunfó la moción de censura. Durante la misma introdujo una pequeña mención al desafío secesionista, volviendo a llamar al diálogo. «Democracia es diálogo y ley. Diálogo siempre, Constitución, también», defendió, al tiempo que lamentó la oportunidad que «algunos» ven en la crisis territorial para «destruir».

Sánchez volvió a defender desde la tribuna del Senado la celebración del polémico Consejo de Ministros de este viernes en Barcelona, una jornada que promete convertirse en un auténtico punto de inflexión para la supervivencia de su Ejecutivo. Trasladar el Gabinete a Barcelona, defendió, constituye una «prueba de nuestro compromiso y nuestro respeto al pueblo catalán y a la España autonómica», equiparándolo al Consejo de Ministros reunido en Sevilla a poco de arrancar la campaña para las andaluzas.

El jefe del Ejecutivo también se mostró como un firme defensor de la España autonómica, «impulsora de cohesión social y territorial, pilares fundamentales para la convivencia», dijo, aunque no ocultó su deseo de reformarlo, porque a su entender «necesita reformas», unos cambios que su Gobierno se muestra «dispuesto a abordar».  

“Lo que hemos escuchado aquí es un mitin del PSOE”, ha protestado el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó.

El senador popular acusó a Sánchez de querer debilitar al Senado restándole competencias, y le recordó el triple mandato que le ha encomendado la Cámara Alta a través de la mayoría absoluta de su grupo: la aplicación «ya» del 155, ejercer un control estricto de las finanzas en Cataluña y «que el señor Torra no siga siendo el jefe de los Mossos d’Esquadra», exigió, sobre una moción que se votará en las próximas horas en la que se solicita la intervención de la Policía Autonómica a través de un mando único establecido desde Madrid.

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, siguió con atención las intervenciones de Sánchez y de Cosidó desde la tribuna de invitados. Este mediodía estaba citado en Moncloa por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, para una reunión con otros vicepresidentes autonómicos.

El Gobierno empieza a virar y ya se plantea aceptar el formato de minicumbre para el que presiona Torra

Fran Balado

Hasta ahora Moncloa había rechazado por completo cualquier modelo que no fuera un mano a mano entre Sánchez y el titular del Govern

Las presiones de la Generalitat sobre el Gobierno pueden estar a punto de dar su fruto. Si bien el pasado viernes la ministra portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, descartó la celebración de una minicumbre entre cargos del Govern y de la administración central, una tesis reforzada ayer por Moncloa en la tradicional recepción a periodistas por Navidad, este martes la situación ha dado un vuelco en las últimas horas y en estos momentos el Gobierno no se atreve a descartarla por completo.

Fuentes cercanas a la vicepresidencia reconocen que continúan abiertas las negociaciones sobre el formato de este hipotético encuentro. «Estamos hablando», aseguran. «Lo importante es avanzar. No se puede suspender la autonomía», afirman, llamando a destensionar el asunto.

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