El PP rediseña su estrategia política

Los populares se disponen a aprovechar la cohabitación con Vox y C's en la derecha


madrid / colpisa

Puede que el auge de Vox sea «coyuntural» y «no estructural». Pero al PP no le cabe duda de que en el corto y medio plazo el partido de Santiago Abascal es una «realidad» que los conservadores tendrán que asumir y gestionar. Los dirigentes de Pablo Casado ven en su llegada al Parlamento de Andalucía el preludio de lo que ocurrirá en las elecciones generales. Dan por sentado que la derecha extrema entrará en el Congreso. Así lo señala su percepción política y lo corroboran los sondeos que manejan. Y, si bien contar con un nuevo socio puede tener ciertas ventajas, los populares no olvidan los riesgos. Tan importante es la conclusión como el diagnóstico, por lo que en Génova y en el grupo parlamentario se reflexiona sobre qué ha ocurrido para que en seis meses el ritmo vertiginoso de la política les haya llevado de estar la Moncloa a compartir el centroderecha con otros dos partidos.

El análisis del PP en ningún caso atribuye a la derechización de su propio discurso de la mano de Casado, un movimiento que niegan, el haber validado el mensaje de Vox. Creen que las causas que están detrás del impulso de Abascal forman un cóctel que ha propiciado el «cabreo» de su electorado más conservador. Entienden que el desafío del secesionismo en Cataluña, percibido como una «ofensa» en un sector de sus votantes, y la templanza del Gobierno de Mariano Rajoy son el caldo de cultivo. 

El discurso emocional

«El discurso del PP se había diluido y han llegado los de Vox rechazando de la manera más visceral el independentismo y se han llevado a parte de los votantes», apunta un destacado diputado nacional. En su opinión, en cambio, no tendría sentido entrar a pugnar por esa porción del electorado. «Ese voto está perdido, no hay que pelear por recuperarlo -se muestra convencido-. Nosotros tenemos que defender lo nuestro». También en la dirección comparten esta última percepción, la de que el PP debe concentrarse en la reivindicación de sus esencias y en mostrarse como el único partido de gobierno en el centroderecha.

El secretario general, Teodoro García Egea, sorprendió el pasado sábado ensalzando el belén, el árbol de Navidad y la Semana Santa como tradiciones del país. «Y al que no le guste, que se aguante, porque nosotros somos españoles y nos sentimos orgullosos de nuestros agricultores y defendemos la caza y que el que quiera ir a los toros, vaya», remató. Fuentes de la formación relativizan la relevancia de estas palabras. Reconocen que la caza o los toros, que han sido ejes del discurso de Vox, estarán presentes en la agenda, pero que no serán centrales.

El PP da por hecho que se va a ver obligado a ciertos malabarismos. Según calculan fuentes populares, Vox podría arrastrar un voto significativo en regiones como Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León o Castilla-La Mancha. «El problema no es tanto que obtengan representación, como que en algunas circunscripciones resten opciones de escaños al PP y sus votos, sin embargo, no les valgan para obtener un sillón en el Congreso. Es decir, que esas papeletas se pierdan», apuntan. La única ventaja que están dispuestos a explotar, y no es desdeñable, es la de contar con un nuevo aliado con el que dialogar. Desde la dirección confirman que las relaciones con Ciudadanos «van bien». Y, aunque no entusiasme la idea, están dispuestos a hablar con Vox «siempre dentro de la Constitución». Tejer alianzas es la única manera de recuperar poder en las próximas elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo, aun perdiendo votos. En el grupo parlamentario del Congreso ven, de hecho, Andalucía como un «laboratorio» en el que ensayar los pactos que pueden exportarse después a otras comunidades o a nivel nacional.

Ciudadanos pide un frente sin partidos extremistas

El secretario de Organización de Ciudadanos, Fran Hervías insistió ayer en la postura del partido naranja de no pactar con Vox un hipotético Gobierno en Andalucía. Hervías reiteró que Ciudadanos le había dejado claro al Partido Popular que existe una línea roja y esa es la de formar un frente con partidos constitucionalistas y no extremistas, tanto a la derecha como a la izquierda, en referencia a Vox y Podemos.

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