Ciudadanos rebaja sus exigencias en Andalucía y dice que la única línea roja es que no gobierne el PSOE

Abre las reuniones con el PP para lograr un pacto antes del día 27

N. Vega
Madrid / Colpisa

PP y Ciudadanos abren hoy las negociaciones para forjar un cambio de gobierno en Andalucía y dar la vuelta a 37 años de socialismo. El acuerdo debería estar cerrado antes del próximo día 27, cuando se constituirá el Parlamento autonómico, y el partido liberal ya no considera «irrenunciable» que su candidato, Juan Marín, sea el próximo inquilino de San Telmo, sede de la presidencia andaluza. La formación que preside Albert Rivera rebajó ayer sus exigencias y abrió la puerta a que el aspirante popular, Juan Manuel Moreno, sea investido presidente de la Junta. «Para nosotros, la línea roja que hay es el compromiso con los andaluces de que el PSOE no va a formar parte del Gobierno», reconoció el secretario general, José Manuel Villegas.

Pese a ser la tercera fuerza, Ciudadanos se había arrogado hasta ahora el derecho a encabezar un nuevo Ejecutivo en Andalucía porque, argumentaba, ha sido el único partido de los cuatro principales que ha crecido y, además, no tiene lastres de corrupción, a diferencia del PP, que cuenta con varios procesos judiciales abiertos. «La prioridad es que haya cambio. Y que ese Gobierno esté encabezado por Juan Marín para no cambiar los ERE por la Gürtel», arguyó incluso ayer Villegas. Pero este último punto ya no es condición sine qua non.

El matiz no solo allana el camino del pacto, sino que ha disparado los niveles de optimismo en las filas populares, donde avisaban que de ninguna manera estaban dispuestos a negociar la presidencia del Gobierno andaluz. «Es absolutamente irrenunciable, Juanma Moreno tiene que ser el presidente», advirtió ayer la vicesecretaria de Comunicación del PP, Marta González, quien recomendó dejar, en todo caso, el debate sobre los cargos para el final y trabajar, de momento, en los puntos del programa electoral que comparten.

Gobierno de coalición

La primera ocasión de intercambiar impresiones, al menos de manera oficial, la tendrán hoy a las cuatro de la tarde en Sevilla los equipos negociadores. Al encuentro acudirán, además de Moreno y Marín, el secretario general del PP y el de Ciudadanos. Teodoro García Egea y Villegas han mantenido estos días numerosos contactos telefónicos para establecer el marco de la negociación, que, según los populares, deberá ocuparse también de la composición de la Mesa del Parlamento andaluz. En el PP confían en diseñar un Gobierno de coalición en el que la «responsabilidad sea compartida» y, aunque insisten en que aún no se ha entrado en el detalle, sí consideran razonable que Marín sea el número dos de la Junta y los populares gestionen, como mínimo, la mitad de las consejerías.

¿Y Vox? PP y C’s necesitarán, sin embargo, o bien el apoyo de Vox o la abstención del PSOE en la Cámara autonómica para culminar con éxito su proyecto. En las filas naranjas prefieren el segundo escenario para no enredarse con el partido de Santiago Abascal. «Vamos a pedir a los socialistas que sean responsables y que no entreguen la llave a los extremos», reiteró Villegas. De momento, la dirección de Ciudadanos no se ha puesto en contacto con Susana Díaz, pero confía en hacerlo en cuanto el acuerdo con el PP esté encauzado. Los conservadores, sin embargo, no creen que sea posible contar con la complicidad del PSOE.

Chaves y Griñán, última semana en el banquillo

El juicio abierto el 13 de diciembre del 2017 en la Audiencia Provincial de Sevilla contra 21 ex altos cargos de la Junta, entre ellos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, acusados por delitos de prevaricación y malversación por el procedimiento por el que se concedían y pagaban ayudas sociolaborales y a empresas en crisis de los expedientes de regulación de empleo (ERE) presuntamente irregulares durante una década, comenzó ayer su última semana. Está previsto que justo un año después, el jueves, 13 de diciembre del 2018, quede visto para sentencia. foto José Manuel vidal EFE

El alud de críticas obliga a Cristina Pardo a pedir perdón por un reportaje de La Sexta que señalaba a votantes de Vox en Marinaleda

Cristina Pardo, presentadora del programa de La Sexta Liarla pardo, hizo honor al título del espacio con la emisión el domingo de un reportaje en el que los autores se dedicaron a buscar públicamente en Marinaleda, una localidad sevillana dominada históricamente por la izquierda radical, a los 44 votantes de Vox. El reportaje acabó derivando en una persecución de los supuestos votantes del partido ultraderechista, con alguna vecina atemorizada ante la presencia insistente de las cámaras. «Hola a todos. Ayer nos equivocamos. El reportaje de Marinaleda fue desafortunado. Y por eso, mis disculpas», escribió ayer en un tuit la presentadora del programa.

Las disculpas de la periodista de La Sexta no sirvieron de mucho, y provocó una catarata de críticas en Twitter que la convirtieron en poco tiempo en trending topic. «Los del Estado Islámico también cometieron un ‘desafortunado’ error al marcar las casas de los cristianos en Irak», comenta un usuario de Twitter. «Te van a llover calabazas por ir de graciosilla haciendo algo ilegal. Señalando a los votantes de Vox como los nazis señalaban a los judíos... Sois unos desgraciados, tú y toda vuestra cadena de telebasura. Vergüenza», escribe otro. Y una muestra más: «Yo estoy lejos de ser votante de Vox pero lo q hizo @laSextaTV ayer es resultado de su total falta de ética periodística y una muestra más de su amoralidad. No se trata de pedir perdón por un error puntual. Esto es un síntoma de su forma de ser y entender el ¿periodismo? Vergüenza».

Díaz: «Nadie nos pondrá de rodillas porque ganamos las elecciones»

«A este partido nadie le puede poner de rodillas porque ha ganado las elecciones». La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, tiró de orgullo para levantar los alicaídos ánimos socialistas y ratificó en que, pese a que los números no salen, empezará las negociaciones con las formaciones «constitucionalistas» para intentar formar gobierno y garantizar la gobernabilidad sin que haya que contar con el partido de «ultraderecha, racista, homófobo» de Vox. Díaz apeló a la legitimidad de ser el partido más votado para llevar a cabo esos contactos, y emplazó de nuevo a Ciudadanos a que tenga en cuenta que contar con el apoyo de Vox les puede pasar factura en próximas elecciones generales.

Díaz fue recibida con un largo aplauso por el comité director del PSOE andaluz, máximo órgano entre congresos. En su intervención intentó insuflar moral a un partido que no sabe qué es estar en la oposición, pero reconoció que la realidad está ahí. «Parece que lo nuevo es mejor», ironizó. La todavía presidenta en funciones reconoció que no se le pueden poner «paños calientes» al escenario surgido de las urnas del 2 de diciembre, y que es casi imposible que el PSOE mantenga el Gobierno. Díaz achacó los malos resultados, 400.000 votos y 14 escaños menos, a «errores propios», la estrategia de su campaña, y «circunstancias en clave nacional», el apoyo de los independentistas a Pedro Sánchez en la moción de censura y la búsqueda de su apoyo para los Presupuestos.

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