Inacción de Torra en el corte por los CDR de la autopista de Tarragona todo el día

Anoche los Mossos no habían intervenido y continuaba el bloqueo de la carretera

¿Habrá purga en los Mossos? El presidente catalán se reúne con su consejero de Interior para analizar las cargas policiales del jueves sin descartar medidas drásticas

barcelona / colpisa

Los autodenominados comités de defensa de la república (CDR), activistas que van más allá de las manifestaciones como forma de protesta, se sienten fuertes. Cuentan con el aval del presidente de la Generalitat, que ha anunciado una purga en la cúpula policial de los Mossos como consecuencia de las cargas del pasado jueves en Gerona y Tarrasa. Y ayer protagonizaron una movilización en la autopista AP-7, que anticipa una nueva campaña de protestas, cada vez más contundentes, de aquí al juicio de 1-O, pasando por la posible huelga del 21D, aprovechando la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona.

Los activistas secesionistas cortaron a las siete de la maña de ayer la autopista que recorre Cataluña de norte a sur y que une Francia con España y el litoral del Levante y expresaron su intención de que la protesta sea «indefinida». El corte tuvo lugar en La Ampolla, al sur de Tarragona, y anoche continuaba sin que los Mossos hubiesen intervenido. La revuelta se extendió a última hora de la tarde a Barcelona, donde los independentistas cortaron el tráfico en el centro de la ciudad.

La iniciativa puede provocar hoy un caos circulatorio en la principal red viaria del este de España, en plena operación llegada del puente de la Constitución. La situación puede agravarse, ya que los chalecos amarillos también harán lo propio en el tramo francés, en la frontera de la Junquera (Gerona).

Los CDR, que estos días han estado en el ojo del huracán por sus actuaciones radicales en Tarrasa y Gerona, donde activistas encapuchados se enfrentaron a los Mossos utilizando la violencia, lo que fue respondido por los antidisturbios con un nivel similar de contundencia, llamaron ayer a que la protesta se extienda a más carreteras de Cataluña y anunciaron que no cesarán en sus acciones hasta que se haga efectiva la república y los dirigentes secesionistas que están presos salgan de la cárcel. También exigieron la dimisión del consejero del Interior, Miquel Buch, como responsable de los Mossos y de las cargas del jueves, que causaron decenas de heridos, entre ellos una diputada de la CUP. La actuación de los Mossos ha provocado la primera gran crisis de gobierno en el Ejecutivo de Torra, que mañana se reunirá con el consejero del Interior para cortar cabezas en la cúpula policial.

Críticas de Mas a Torra

Torra, enfrentado con Miquel Buch y con los sindicatos de la Policía catalana, que consideran que no ha defendido al cuerpo en la polémica de esta semana, sino que se ha puesto del lado de los CDR, una opinión que comparten los grupos de la oposición, recibió ayer un toque de atención muy serio del expresidente Artur Mas. Este le espetó que la función de los jefes del Ejecutivo no es alentar a los CDR a que aprieten en las movilizaciones, como hizo el presidente el 1 de octubre, justo el día en que la manifestación independentista acabó con un intento de asalto por las bravas al Parlamento catalán. Mas defendió a Buch en su pugna con Torra.

Los activistas que cortaron al tráfico la AP-7 en La Ampolla (Tarragona), dotados de mantas y sacos, estaban dispuestos a pasar la noche en la carretera, en la que atravesaron neumáticos, bidones, quitamiedos y ramas para impedir la circulación, lo que durante el día dejó bloqueados durante horas a numerosos vehículos, sobre todo camiones, y obligó a desviar el tráfico por la carretera N-340.

Tensión entre conductores e independentistas tras el corte de la AP-7 Los CDR hacen un llamamiento a «todo el territorio» para que se sume a un «corte indefinido»

El Centro Gallego de Bruselas celebró una fiesta por la independencia

El Centro Gallego de Bruselas cumplió su amenaza y celebró ayer un acto independentista promovido por CatGlobal, creada en Bélgica por el círculo de Puigdemont, y que tiene como fin recaudar fondos para el independentismo catalán. El Festival CityZen, en el que actuó el rapero Valtonyc, entre otros, había anunciado la presencia de Torra y el fugado Puigdemont. Al cierre de esta edición no habían acudido, pero sí Comín, otro huido. La Xunta, tras pedir sin éxito que el acto no se celebrara, exige ahora al Centro Gallego que se abstenga de pedir ayudas autonómicas o estatales.

Nuevo fracaso de Puigdemont en su intento de aunar al independentismo, ahora en el Consejo por la República

El sector más irreductible del independentismo, liderado por Carles Puigdemont, se resiste a reconocer la realidad autonómica y a dar por concluido el fracasado desafío secesionista. Ayer, el presidente de la Generalitat y su antecesor presentaron en Bruselas el Consejo para la República, una suerte de grupo de presión independentista para internacionalizar el desafío. Esta especie de gobierno estará financiado con la aportación de 10 euros de cada simpatizante. A su puesta de largo asistieron buena parte de los miembros del Gobierno de Quim Torra, así como diputados de JxCat y ERC, los exconsejeros instalados en la capital belga, además de las plataformas secesionistas. No así la CUP, que rechaza las iniciativas «simbólicas».

En el acto, el independentismo lanzó mensajes muy contundentes, muy alejados de la búsqueda de un entendimiento con Madrid. Torra advirtió al Gobierno central de que no tiene «miedo» a las consecuencias de hacer efectiva la república y que está dispuesto a «todo». Los líderes del secesionismo elevaron el tono épico, en un momento de indecisión general y de falta de estrategia. «Ha llegado la hora de pagar el precio, alto, injusto, pero inevitable, de nuestra libertad», afirmó el exconsejeroToni Comín y director del Consejo para la República, que llegó a anunciar su intención de pedir a la UE que suspenda como socia a España porque, adujo, no cumple los requisitos para ser miembro.

La consecución de la república será, según Comín, «dramática», como lo fue la vía que Eslovenia emprendió para separarse de Yugoslavia. Torra volvió a reivindicar ese acontecimiento histórico, obviando la guerra y las decenas de muertos y pasando por alto, además, que en Eslovenia más del 90 % de la población era partidaria de la secesión, y en Cataluña, el 47 %.

En el fondo, Torra intenta tapar la división en el soberanismo. De hecho, el acto de Bruselas concluyó con la llamada de Puigdemont a la unidad. Este, la ANC y los CDR piden al presidente que no espere al juicio del 1-O para volver a desafiar al Estado. Esquerra pide calma. El PDECat, también.

Los nacionalistas, además, están partidos, entre los defensores de integrarse en la Crida y los de seguir con el heredero de Convergència. Están los partidarios de dar cancha a Pedro Sánchez con los Presupuestos y volver a la senda del pacto y los que no.

Hay división entre JxCat y ERC, hay fractura entre el independentismo civil y el institucional y hay diferencias en la estrategia del sector de los presos. Los de ERC no se sumaron a la huelga de hambre de los de Junts, y estos les presionan para diseñar una lista unitaria de cara a las elecciones europeas.

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