Yolanda Gómez: «El régimen constitucional del 78 no está agotado, pero se puede fortalecer»

La directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales considera que la Constitución de 1978 es la mejor de la historia que ha tenido España


Catedrática de Derecho Constitucional, catedrática Jean Monnet, ad personam, de la Unión Europea, Yolanda Gómez es la directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dependiente del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Ha formado parte del Grupo Español de Expertos de la Fundamental Rights Agency de la UE, del International Bioethics Committee de la Unesco y del Comité de Bioética de España. Reputada constitucionalista, colaboradora de La Voz como experta constitucionalista durante los últimos años, Gómez ha desarrollado su labor docente e investigadora principalmente en materia de derechos fundamentales, igualdad entre sexos y derecho de la Unión Europea.

-¿Qué importancia tiene la Constitución en la historia de España y en comparación con las anteriores?

-Hoy podríamos afirmar que la Constitución de 1978 es, sin duda, la más importante de las constituciones habidas en España. Y lo es, al menos, por dos motivos. El primero de ellos es que es la Constitución que regula el sistema democrático español más depurado y profundo de los que ha habido en nuestro país. Si bien algunas constituciones anteriores dieron pasos en favor de algunas libertades, entre ellas el sufragio, o del control del poder político, nada de ello es comparable a la regulación contenida en la Constitución de 1978 ni en cuanto a los derechos ni en cuanto a la regulación de los poderes. En segundo lugar, su importancia deriva de su vigencia. Durante cuarenta años, la Constitución ha articulado una sociedad democrática y ha permitido que el sistema constitucional sea una característica esencial de nuestra sociedad.

-¿Cuál es su balance de la Transición?

-En mi opinión, el balance que debe hacerse de la Transición política es totalmente positivo. especialmente por el resultado: la elaboración de la Constitución de 1978 y la integración de un amplio pluralismo político y social para dicha elaboración. Las virtudes de la Transición prevalecen totalmente sobre algún reparo que pudiera hacerse a tal proceso político.

-¿Cómo ha cambiado España después de cuarenta años de democracia?

-España ha cambiado totalmente: en lo político, en lo social, en lo cultural y en lo económico. Los problemas que obviamente se han presentado a lo largo de cuarenta años no deben oscurecer los logros de la democracia consagrada con la aprobación de la Constitución de 1978.

-¿Cuáles son ahora los principales problemas a los que nos enfrentamos?

-Todos los sistemas constitucionales europeos han sufrido las consecuencias de una crisis económica que ha castigado a los ciudadanos, y España no ha sido una excepción. La ciudadanía ha cuestionado la respuesta que se ha dado a problemas sociales y económicos muy intensos y eso ha generado desafección. Ahora debe recuperarse la confianza en las instituciones democráticas, que deben ser capaces de cumplir sus fines y procurar el bienestar de los ciudadanos y la protección de sus derechos. El sistema constitucional español posee la suficiente fortaleza para continuar articulando nuestra sociedad. 

-¿Debe reformarse la Constitución en estos momentos? ¿En qué aspectos debería reformarse?

-El régimen constitucional del 78 no está agotado. Sin embargo, algunos cambios pueden fortalecerlo y nada hay que objetar a que, con consenso y prudencia, se acometan algunas reformas constitucionales. El objetivo debe ser conseguir que la reforma aporte un plus a la regulación actual y que solucione o facilite la solución de problemas concretos: mayores garantías para algunos derechos como la protección de la salud o de la vivienda, mayores controles de algunas instituciones, transparencia, modelo territorial y preferencia del varón sobre la mujer en el orden de sucesión.

«No soy partidaria de suprimir absolutamente los aforamientos, pero sí de regularlos»

 

Gómez no ve conveniente un referendo sobre la jefatura del Estado y defiende ciertos aforamientos.

-¿El conflicto catalán se resolvería cambiando la Carta Magna?

-La intensidad del conflicto de Cataluña requiere una respuesta que seguramente no se agotaría en una reforma de la Constitución. Antes de acometer una reforma con este objetivo, es necesario alcanzar acuerdos y consensuar los aspectos sustanciales que podrían ser incluidos en la Constitución o regulados en otras normas.

-¿Cómo valora los 40 años de monarquía? ¿Debería haber un referendo monarquía-república?

-No creo conveniente que haya un referendo sobre la forma de la jefatura del Estado. La monarquía democrática actual está cumpliendo un papel muy relevante en nuestro sistema constitucional y sus funciones tasadas son perfectamente compatibles con el sistema democrático.

-¿Es partidaria de suprimir los aforamientos? Si es así, ¿cuáles deberían eliminarse?

-No soy partidaria de suprimir absolutamente los aforamientos, pero sí de regularlos de forma que respondan a su objetivo, que no debe ser otro que el de permitir que la institución en la que el aforado se integre o la función que realiza se pueda realizar sin intromisiones arbitrarias. El Gobierno solicitó al Consejo de Estado un informe sobre la limitación de los aforamientos de diputados, senadores, presidente del Gobierno y ministros exclusivamente en el ámbito de las funciones propias del cargo. Estimo que esta limitación es adecuada y no elimina absolutamente el aforamiento.

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