La despoblación ya está en lo alto de la cumbre

Portugal y España optan por impulsar una demanda gallega: pedir fondos a la UE para fijar y atraer residentes


vigo / La voz

En 1983 Mário Soares recibía en Lisboa a Felipe González con honores de estadista. El socialista portugués acababa de volver a dirigir su país y el español llevaba un año de rodaje. Era la primera cumbre ibérica, y los dos países se necesitaban y precisaban dar una imagen de frente común para lograr mejores condiciones en la entrada de ambos en la UE. Treinta ediciones después, los dos países vuelven a requerirse para ser más fuertes ante Europa. Y, como con el establecimiento de las condiciones para acceder al mercado único, Galicia se juega parte de su futuro en esa escenificación de la política ibérica.

Población vieja y dispersa

Financiación. Como en julio los presidentes de Galicia y Portugal, Alberto Núñez Feijoo y Marcelo Rebelo de Sousa, sellaron un pacto para reclamar a la UE otra mirada y más fondos en favor de los territorios envejecidos y despoblados, ayer Pedro Sánchez y António Costa plasmaron en un memorando la misma visión. Galicia tiene 24 de los 92 pasos fronterizos con Portugal, y es el territorio de mayor movilidad e intercambio humano y económico entres los dos países. En un momento en el que Bruselas ha anunciado que observará con lupa el destino de sus fondos, liderar esa relación y financiación de proyectos basados en la lucha contra la despoblación será clave.

Relación cotidiana

Servicios. Parte de esa estrategia para tener peso en los presupuestos comunitarios 2020-2027 pasa por convencer a la UE de que los servicios básicos pueden ser prestados a un lado y otro de la frontera a todos sus vecinos, sin necesidad de la burocracia que en muchos casos sigue lastrando esa relación. Educación, salud, protección civil, asistencia en incendios forestales, movilidad, investigación científica y tecnológica y prestación de servicios son asuntos en los que Galicia y el norte luso llevan años entrelazados, pero más por la relación humana que por facilidades administrativas. En saber desarrollar protocolos rápidos, sencillos y sobre todo prácticos radicará parte de la disposición de Bruselas a financiar proyectos transfronterizos reales y que se traduzcan en más oportunidades para las poblaciones de los dos lados de la frontera.

comunicaciones

Un tren cargado de futuro. Parte de Portugal vio con recelo que el país se entregase a la conexión por alta velocidad con España cuando sus servicios ferroviarios interiores aún no se habían subido al siglo XXI. Con la lección aprendida de la crisis y la intervención económica de la troika, Lisboa no piensa en volver a abonar su territorio para el AVE, pero sí trabaja en la modernización de una línea, la del norte, que deberá estar electrificada en el 2020. Así se volvió a certificar ayer en Valladolid, pero Portugal no vería nada mal empatar con el AVE a la Meseta desde Galicia, y lo empieza a plantear.

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