Sánchez reta a Rivera a que demuestre el desbloqueo y negocie los Presupuestos

El líder de C's niega un cambio de estrategia y dice que no apoyarán las cuentas del PSOE


madrid / colpisa

Pedro Sánchez se ciñó a su papel institucional y, a sabiendas de que no hay la menor posibilidad, ofreció a PP y Ciudadanos negociar los Presupuestos del 2019. El presidente del Gobierno señaló que «si hay voluntad real de que no haya bloqueo» el entendimiento debe ser posible porque los vetos son fórmulas «del pasado». El guante de Sánchez no tendrá receptor porque tanto Albert Rivera, el principal interpelado, como Pablo Casado declinaron de inmediato la invitación.

El presidente del Gobierno trató de aprovechar el revuelo organizado por el supuesto desbloqueo de los Presupuestos para echar la red en aguas conservadoras y se comprometió a escuchar «todas las propuestas» de la oposición que «sean sensatas». Pero sembró en arenal. Algo que ya se sabía de antemano en la Moncloa y en el PSOE porque el movimiento de Rivera es, a su entender, «una farsa» que no desbloquea nada. Lo que ha ocurrido, dicen los socialistas, es que Ciudadanos está «en una guerra fratricida» con el PP y necesita diferenciarse.

Sánchez, que clausuró ayer en Valencia el congreso de Empresa Familiar, no entró en esas disquisiciones y se dedicó a «tender puentes y la mano» a «izquierda y derecha» para sacar adelante las cuentas. El panorama para alcanzar ese objetivo es sombrío pero él se mostró optimista: «Mi apuesta es que estos Presupuestos saldrán adelante». Por ahora solo tiene el apoyo de Unidos Podemos, el apoyo probable del PNV, y el rechazo de Esquerra y PDECat. El presidente del Gobierno se ha dado de plazo hasta la primera quincena de diciembre para presentarlos en el Congreso y que se tramiten y aprueben en la próxima primavera.

Si lo consigue no será gracias a Ciudadanos. Rivera aseguró que si depende de su partido «no van a salir adelante» porque son «malos». Aprovechó además la reunión con su grupo parlamentario para aclarar la situación creada con las informaciones del supuesto desbloqueo. «No ha cambiado nada. Estamos donde estábamos. Y punto final», zanjó Rivera ante sus 31 diputados.

Lo que hizo ayer el partido naranja fue no prorrogar el plazo de enmiendas a la totalidad a la reforma de la ley de estabilidad que impulsan PSOE y Podemos para levantar el poder de veto del Senado a los objetivos de déficit y deuda. La importancia de arrebatar esa potestad de la Cámara alta en esa ley, introducida por los populares en el 2012, es que permitiría al Gobierno presentar los Presupuestos con un objetivo de déficit del 1,8 % en vez del 1,3 % que estableció el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Una diferencia en el gasto de 6.000 millones de euros, que para los conservadores es inasumible por sus consecuencias fiscales, mientras que para el Gobierno es imprescindible para aumentar la inversión social. Aunque no se apruebe la senda de déficit del 1,8% que desearía el Gobierno tampoco se bloquearían las cuentas porque los que elabora el Ministerio de Hacienda contemplan el objetivo vigente de 1,3%.

Solo un bulo

Rivera explicó que todo lo que se ha dicho sobre el desmarque de su partido ha sido «un bulo de doce horas» lanzado por el PP porque está «nervioso» ante las perspectivas electorales. «A algunos -resaltó- les hubiera gustado que cambiáramos de posición», un mensaje dirigido tanto a PP como al PSOE, «pero lo siento, somos los mismos». Un diagnóstico que compartió en cierta medida el PSOE porque Ciudadanos, explicó la portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, habrá levantado el tapón para la presentación de enmiendas a la totalidad, pero ahora, junto al PP, vuelve a tener el control de los tiempos en el Congreso para la presentación de enmiendas parciales a la reforma de la ley de estabilidad, un plazo que se puede alargar cuanto quieran ambos partidos.

En el partido liberal se preguntan qué necesidad tienen de desmarcarse ni de dar virajes en su estrategia, como afirman en el PP, y se remiten a los estudios demoscópicos que constatan su trayectoria ascendente en el último año. La evidente derechización de Ciudadanos no les ha supuesto un castigo en las encuestas, ha sido al revés.

El PP anima a Ciudadanos a volver al centroizquierda

Pablo Casado insiste en su apuesta para que el PP recupere el monopolio del electorado que va desde el centro a la derecha más conservadora, un trozo de tarta por el que ahora compite con Ciudadanos, por un lado, y con Vox por el otro. Para lograrlo, el líder del PP no duda en colocar a los liberales de Albert Rivera «en el centroizquierda», de donde partieron en el momento de su fundación hace ahora 13 años, dijo Casado durante un encuentro con empresarios en Valencia.

Estrategia electoral o no para reconquistar los más de tres millones de votos que los populares han perdido desde el 2011, lo cierto es que los estatutos de Ciudadanos definieron a la formación naranja como socialdemócrata hasta su congreso de febrero de el 2017, en el que pasó a declararse liberal progresista.

En opinión del presidente del partido conservador, las recientes medidas adoptadas por Ciudadanos -la última de ellas desbloquear la tramitación de la reforma de la ley de estabilidad- demuestran que Rivera y los suyos «han tomado ahora una posición que les devuelve a sus orígenes, que es el centroizquierda, lo cual es bueno para que en ese área ideológica haya un movimiento que no pacte con el nacionalismo». «Lo que no tiene sentido -añadió- es que luchemos por un electorado que ya representamos nosotros». El líder del PP pidió «una optimización electoral» porque, justificó, si el PSOE con los nacionalistas es nefasto para España, «lo positivo sería que el centro derecha lo represente el PP y Ciudadanos apueste por el centroizquierda, que ha quedado huérfano a causa del nacionalismo». En lo que respecta a Vox, Casado restó importancia a su subida en las encuestas, según las cuales la formación de Santiago Abascal podría entrar en el Congreso.

El Congreso estudiará reformar su reglamento para impedir que la Mesa pueda bloquear la tramitación de leyes

El Pleno del Congreso aceptó ayer tramitar una reforma del Reglamento de la Cámara planteada por el PSOE para evitar los bloqueos en la tramitación de leyes, una iniciativa que contó con el voto en contra de PP, Ciudadanos y Foro Asturias y que ha sido apoyada por el resto.

En concreto, la iniciativa persigue limitar la facultad que tiene la Mesa de la institución para aprobar sucesivas prórrogas a la presentación de enmiendas a las proposiciones de ley de los grupos parlamentarios.

Según el Reglamento del Congreso, los diputados y los grupos parlamentarios cuentan con un primer plazo de quince días hábiles para presentar enmiendas a los proyectos de ley del Gobierno y a las proposiciones de ley de la oposición. Ese plazo puede ser prorrogado semanalmente por el órgano de gobierno de la Cámara si así lo solicitan los grupos parlamentarios, para lo cual no hay tope.

Pues bien, los socialistas pretenden que, tras esos primeros 15 días, en principio solo sean posibles dos ampliaciones de plazos de enmiendas más, de una semana cada una, por lo que en total la iniciativa solo estaría parada poco más de un mes. Y si se quisieran más prórrogas, el Grupo Socialista exige que lo soliciten al menos dos grupos parlamentarios y que estos representen la mayoría absoluta de la Cámara Baja.

Durante la presentación de la iniciativa, el secretario general de Grupo Socialista, Rafael Simancas, ha defendido que esta reforma es «absolutamente imprescindible» en este momento para impedir que PP y C’s «sigan obstaculizando» la actividad legislativa de la Cámara uniéndose en la Mesa del Congreso para prorrogar por razones «políticas y partidistas» el plazo de presentación de enmiendas.

Estas acusaciones han sido rebatidas desde el PP y Ciudadanos. En concreto, el secretario general del Grupo Popular, José Antonio Bermúdez de Castro, tildó de «falaz» la tesis de que su grupo esté «cercenando» el trabajo parlamentario.

Los huérfanos por violencia machista cobrarán 600 euros

Los menores que se han quedado huérfanos por la violencia machista cobrarán en un futuro próximo una prestación mínima de 600 euros al mes y los que ya recibían pensión verán incrementada su cuantía. Este es el acuerdo que ayer cerraron en el Congreso PSOE, C’s, PDECat y parte del Grupo Mixto, con la abstención de PP y Podemos, y que a lo largo de noviembre tiene que ser aprobado por la Cámara Baja antes de finalizar su tramitación en el Senado.

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