Los independentistas utilizan el Palau para presentar el consejo de la república, un ente privado

El organismo nace con el objetivo de hacer efectiva la secesión


barcelona / colpisa

El independentismo presentó ayer en el Palau de la Generalitat, con la máxima pompa y solemnidad, el nacimiento del consejo para la república, un organismo privado y ajeno a la estructura de la Administración catalana que tiene por objetivo internacionalizar la causa del secesionismo. Lo presidirá Carles Puigdemont desde Waterloo y su mano derecha será el exconsejero Toni Comín. Se trata de una entidad de derecho privado y financiación privada, similar a una fundación, que recibe el encargo de fomentar las acciones que permitan o sirvan para avanzar hacia la república y convertirse en una pieza clave para «hacer efectivo el mandato del 1-O y del 27-O», según aseguró Quim Torra en su discurso. «Venimos a construir la república», proclamó. Y «por la vía de los hechos», apostilló Carles Puigdemont en su intervención. No es el Gobierno catalán en el exilio con funciones ejecutivas que pretendía el expresidente hace meses cuando surgió la idea. Pero sí un «espacio libre» donde se tomen las decisiones que la Generalitat no puede adoptar por cuestiones legales. «A nosotros no nos pueden aplicar el 155», dijo el expresidente.

Grupo de presión

En realidad, será más bien un grupo de presión del secesionismo en el corazón de Europa. A Puigdemont le servirá para tener un altavoz. En principio, el consejo tendrá «vínculo institucional» con la Generalitat e «interacción» y debe servir como herramienta de «articulación» del movimiento independentista. El acto de presentación del consejo de la república sirvió para honrar a Puigdemont y al Gobierno anterior. Cuando se cumplía el primer aniversario de la huida del expresidente al extranjero, donde fijó su residencia en Bruselas, el dirigente nacionalista recibió trato casi de jefe de Estado en un evento celebrado en el salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, el de las grandes ocasiones. El hecho de que la presentación en sociedad del organismo se hiciera en la sede del Gobierno catalán levantó suspicacias por parte de la oposición.

Puigdemont, de esta forma, «regresó» ayer al Palau, aunque de manera virtual, a través de videoconferencia. La Generalitat quiso darle tanto boato al acto que llamó a la ciudadanía a seguir la presentación en la plaza Sant Jaume. Fracasó porque la plaza apenas registró media entrada.

Desde la oposición, calificaron el consejo de mero chiringuito para colocar a los amigos, como dijo Ciudadanos, o de «menosprecio al autogobierno», según el PSC, que considera que estamos ante una nueva «gesticulación para contentar a Puigdemont».

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