Torra vuelve a amenazar en el aniversario del 27-O y dice que no dará marcha atrás

Califica de farsa el juicio al «procés» y asegura que paralizará Cataluña si hay condenas


Barcelona / Colpisa

A pesar de que en los últimos días había bajado el tono, el presidente de la Generalitat recuperó ayer su discurso más combativo. En el primer aniversario de la proclamación de la república catalana, Quim Torra se comprometió a hacer efectiva la secesión, el objetivo que se ha marcado para la presente legislatura y que en alguna ocasión ha llegado a reconocer que en cuanto vea que no es posible alcanzarlo se irá a su casa. «Tal día como hoy se proclamaba políticamente la república catalana», afirmó Torra. Una declaración, dijo, a la que se siente «absolutamente ligado y obligado». «Hemos venido a hacer exactamente eso: construir un Estado», aseguró.

El discurso que Torra pronunció con motivo del 27-O no estaba previsto. Ni el Gobierno catalán ni los partidos que hicieron posible la declaración de independencia de hace un año tenían programado ningún acto conmemorativo, lo que ya era un mensaje significativo del valor real que unos y otros conceden en estos momentos a aquella declaración. Fue un «farol», según Artur Mas. «Un brindis al sol», según la exconsejera Clara Ponsatí, del que el independentismo trataba de marcar distancias un año después.

Retórica

Sin embargo, Torra, a última hora, quiso darle toda la pompa y reivindicó el 27-O, aunque acabara como el rosario de la aurora. Lamentó que este año «no ha transcurrido» como hubiera querido el independentismo. El presidente de la Generalitat definió el momento actual como un «período de transición entre la declaración de independencia y su realización efectiva». «No hacemos nada que no se haya hecho ya muchas veces» en otros proceso de secesión, se justificó. «Nadie dice que será fácil», expresó, pero una vez más volvió a conjurarse para lograr la consecución de la independencia. «Volver atrás no es ninguna opción», proclamó con solemnidad.

Torra insistió en la retórica republicana. La ocasión era propicia, pues hay amplios sectores del independentismo que no acaban de entender qué ha pasado durante este año y sobre todo no entienden a qué se dedica el Ejecutivo catalán. Y es que el presidente de la Generalitat aseguraba que no dará ni un paso atrás solo unos días después de descafeinar el consejo para la república y el foro cívico para el debate constituyente, organismos que se habían vendido meses atrás como el no va más en el desafío al Estado. Además, en esta legislatura, el independentismo ya ha tenido que recular unas cuantas veces para no cruzar la línea de la desobediencia. Tanto en lo que se refiere al auto del juez Llarena sobre la suspensión de los diputados procesados como en el intento de investir a Carles Puigdemont.

Pero Torra trata de ganar tiempo hasta la celebración del juicio del 1-O. El líder nacionalista ya ha expresado que fía la suerte de su mandato al resultado del juicio. Se refiere a ese hecho como el «moméntum» que debe hacer posible un regreso a octubre del 2017 para forzar al Estado a la negociación con mediación internacional de un referendo. Ayer volvió a amenazar. «No aceptaré ninguna sentencia que no sea la libre absolución», afirmó. Por si acaso, calificó el juicio de «farsa» y en caso de que los 18 independentistas en el banquillo sean condenados, avisó que el pueblo catalán se enfrentará con la determinación y la fuerza del 1-O y el 3-O. Aunque tampoco es descartable que la respuesta con la que amenaza sea un adelanto electoral, botón que puede activar desde hoy al cumplirse el plazo legal de un año desde la aplicación del 155 y la convocatoria electoral firmada por Rajoy.

Torra, en definitiva, busca aumentar la presión sobre el presidente del Gobierno en vísperas de que la Fiscalía y la Abogacía del Estado hagan público sus escritos de acusación en la causa del 1-O. Advirtió a Pedro Sánchez de que el compromiso con la libertad, los derechos civiles y la democracia no será nunca moneda de cambio en ninguna negociación, y que los catalanes nunca renunciarán a ejercer el derecho de autodeterminación.

Un año después de la aplicación del 155, la unidad constitucionalista está muerta

Gonzalo Bareño

PP, PSOE y Ciudadanos, están más divididos que nunca ante el desafío secesionista

La declaración de independencia unilateral formulada en el Parlamento catalán el 27 de octubre del 2017 por el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, abrió una crisis política sin precedentes, pero forjó también lo que parecía un sólido frente de los tres partidos constitucionalistas. PP, PSOE y Ciudadanos respondieron de forma unánime a ese desafío aprobando la aplicación, por primer vez en democracia, del artículo 155 de la Constitución, que condujo a la destitución de todo el Gobierno de la Generalitat y a la intervención de facto de la autonomía.

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