Casado se refiere a Sánchez como «el caballo de Troya» del secesionismo

El PP endurece sus ataques al Gobierno acusándolo de presionar al Supremo


madrid / la voz

Lejos de suavizar el tono para evitar «la crispación» política, como le piden en el Ejecutivo, Pablo Casado cargó ayer contra el Gobierno todavía con más vehemencia de lo que venía haciéndolo en los últimos días, un escalada de tensiones que desencadenó en la decisión de Pedro Sánchez de romper «relaciones» con el jefe de la oposición.

En Génova consideran que esta decisión de Sánchez se debe exclusivamente a una estrategia de «victimización», ya que en la práctica no existía relación alguna. Fuentes próximas a la dirección nacional del PP garantizan que el último encuentro entre ambos se remonta a principios de agosto, cuando el presidente del Gobierno recibió en la Moncloa al por entonces recién nombrado líder del PP. Desde entonces, ni una llamada telefónica. Ni un solo mensaje de texto. Y a pesar de las constantes proclamas desde el Gobierno a rebajar las tensiones, Casado no tiene pensado variar ni un ápice su discurso. «No vamos a movernos ni un solo centímetro», avanzan las mismas fuentes.

Cambio con la rebelión

Lo demostró ayer con creces al acusar al PSOE y a Pedro Sánchez de haberse convertido «en el caballo de Troya de los independentistas», dando continuidad así a su ataque del pasado miércoles en el Congreso, donde se refirió al jefe del Ejecutivo como un «golpista», calificativo que motivó la ruptura. Casado tampoco pareció ayer muy preocupado por este asunto: «Sánchez solo ha roto relaciones con la Constitución que ha jurado defender», dijo, invitándole a «romper con los independentistas del PDECat, ERC y Bildu; y si no lo hace, tendrá que explicarlo». El PP salió ayer en tromba para denunciar el cambio de criterio de Pedro Sánchez sobre el delito de rebelión, difundiendo un vídeo de hace unos meses en el que el por entonces líder de la oposición se mostraba completamente a favor de que a los dirigentes independentistas se les imputase dicho delito. Casado se puso al frente de esta campaña de su partido, y criticó con dureza las presiones que está ejerciendo el Gobierno sobre el Supremo para complacer a sus socios parlamentarios de cara a la negociación presupuestaria en la que se encuentra inmerso. «Es muy grave que un Gobierno esté deslegitimando la labor del Tribunal Supremo, intentando dar indicaciones al mandato de Pablo Iglesias al salir de la cárcel de Lledoners cuando dijo ‘yo ya he hecho mi trabajo, ahora quien se tiene que mover es el Gobierno’», recordó.

La «cistitis» del PSOE

El presidente del PP desplegó toda su artillería contra Sánchez en un acto de partido en Córdoba, cumpliendo con su palabra de acudir a tierras andaluzas al menos dos veces por semana hasta que dé comienzo la campaña, en la que liderará una caravana electoral paralela a la de su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla. El jefe del Gobierno también estaba ayer en Andalucía. El Consejo de Ministros abandonó ayer su habitual salón de la Moncloa para reunirse a orillas del Guadalquivir. Casado criticó esta decisión de Sánchez de llevarse el Consejo a Sevilla en plena precampaña al considerar que se trata de una «utilización de las instituciones en beneficio de un partido».

Junto a la renovación en RTVE, una de las críticas más acentuadas de la oposición del empleo partidista de las instituciones es sobre el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dirigido por José Félix Tezanos, que hasta hace cuatro meses formaba parte de la ejecutiva socialista. El último barómetro publicado este jueves recoge un gran incremento del PSOE en intención de voto y un hundimiento del PP. Casado se refirió ayer a estos datos como «una broma», diagnosticando a Sánchez una acusada «cistitis».

González Pons acusa al Ejecutivo de haberse «bajado los pantalones» con Gibraltar

El ataque del PP a Pedro Sánchez de ayer no se limitó a la cuestión catalana ni a las polémicas que envuelven a algunos integrantes del Gobierno, las dos materias favoritas del principal partido de la oposición. Génova desplegó sobre el campo de batalla a toda su infantería para atacar al Ejecutivo por todos los frentes. El portavoz del partido y vicepresidente primero del grupo del Partido Popular Europeo (PPE) en la Eurocámara, Esteban González Pons, lamentó la postura de indiferencia del Gobierno respecto a Gibraltar, territorio sobre el que, desde su punto de vista, no se está defendiendo la soberanía reclamada históricamente por España: «Ni lo ha hecho, ni lo hace, ni lo hará», se quejó.

González Pons, que cerró el acto de ayer en Córdoba, desveló que sus colegas británicos en Bruselas le han comentado que Sánchez ha «renunciado a ejercer el derecho de veto» sobre el Peñón «que Rajoy logró incluir en el marco de las negociaciones sobre el bréxit». El europarlamentario acusó al Gobierno de haberse «bajado los pantalones» para no desairar a Londres.

Presupuestos de «mentira»

Junto a las negociaciones del bréxit, por Bruselas también pasan los Presupuestos, el primer escollo al que se enfrenta Sánchez para intentar aprobarlos en el Congreso. González Pons se refirió al borrador enviado la semana pasada por Sánchez como «unos Presupuestos de mentira, con una desviación de déficit similar a la italiana, hecha con una estrategia de engaño», y aventuró que España correrá la misma suerte que el país transalpino, cuyas cuentas han sido rechazadas recientemente por la Comisión Europea, a ellos «porque han ido al choque» y a los socialistas «porque están yendo a la mentira», justificó.

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