Iglesias apela al rechazo a la derecha para lograr aprobar los Presupuestos

«Hay que cuidar la mayoría que hizo posible la moción», dijo tras ver a Urkullu

Iglesias ofrece a Urkullu «cuidar la mayoría que desalojó al PP del Gobierno» El primer encuentro entre ambos en Vitoria se ha prolongado durante dos horas y ha tenido carácter cordial: «Qué bien se come en Euskadi» ha dicho el líder de Podemos; mientras que el lehendakari se interesó por el estado de salud de sus gemelos.

Madrid / La Voz

Pablo Iglesias continúa con su ronda de negociaciones de cara a articular una mayoría que permita a Pedro Sánchez aprobar los Presupuestos. La agenda del secretario general de Podemos de estos cuatro días ha estado a rebosar. Tras su visita del viernes a la cárcel de Lledoners para verse con Oriol Junqueras, líder de ERC, y la conversación del domingo con Puigdemont para conocer la postura del PDECat, este lunes fue el turno del lendakari, Íñigo Urkullu (PNV), quien lo recibió en la sede del Gobierno vasco.

Iglesias sigue negando la mayor y trata de enmarcar estos encuentros mucho más allá de las negociaciones presupuestarias. No obstante, este lunes admitió que su gran objetivo en esta ronda de contactos es hacer de pegamento para «cuidar el acuerdo» que hizo cuajar la moción de censura, un entendimiento vital para facilitar «los acuerdos que haya que tomar después», dijo, en clara alusión a los Presupuestos.

La estrategia de Iglesias pasa por hacer ver al independentismo catalán que con Sánchez viven mejor que con Rajoy; que no es lo mismo el PSOE que el PP, sobre todo el de Casado. Por ello, conviene favorecer que el actual presidente estire al máximo la legislatura, porque un adelanto electoral podría suponer la entrada de la derecha en la Moncloa, algo que Iglesias definió como «un giro reaccionario». Y para lograr que esta legislatura siga con vida, se antoja imprescindible el apoyo del PDECat, de ERC y del PNV a los Presupuestos.

Pablo Iglesias y su «gira presupuestaria» En las últimas horas ha mantenido encuentros con el lehendakari Íñigo Urkullu, con Oriol Junqueras en la cárcel y con Carles Puigdemont por vía telefónica.

Iglesias es consciente de que esto puede suponer cierto desgaste a las fuerzas independentistas catalanas, en donde siguen señalando a Sánchez como responsable del 155. Por eso ayer hizo suya una reflexión de Urkullu en la que avanzó que a todos les tocaría ceder: «Seguramente los acuerdos a los que haya que llegar sean insatisfactorios para todo el mundo», dijo. Sin embargo, dio a entender, la recompensa, es decir, mantener al PP alejado del Gobierno, vale la pena.

El Gobierno se desvincula

Desde la oposición siguen criticando el papel de Iglesias como «vicepresidente económico» de Sánchez ante la imposibilidad de este de sentarse a negociar con los líderes independentistas procesados. Por su parte, desde Moncloa continúan rechazando que el secretario general de Podemos sea su emisario. «El Gobierno negocia los Presupuestos a través de los miembros del Gobierno, no a través de ningún delegado», afirmó ayer la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet. En el mismo sentido se expresó la titular de Hacienda, María Jesús Montero: «Este Gobierno no envía a nadie a negociar una tarea propia», comentó.

Montero es la escogida por Sánchez para capitanear estas negociaciones. Tras el acuerdo con Podemos, su siguiente objetivo es el PNV. Para el final quedan ERC y el PDECat, que se antojan los más complicados. Necesitan el sí de los primeros y al menos la abstención de los antiguos convergentes. De momento no parecen muy por la labor; al menos de cara al público. El diputado de Esquerra Gabriel Rufián recordó ayer cuál es la moneda de cambio: «La liberación de los presos o retirar algunos cargos», dijo. En los últimos días varios dirigentes secesionistas han reclamado al Gobierno «un gesto», que inste a la Fiscalía a prescindir del delito de rebelión en las acusaciones, petición a la que el viernes se sumó Iglesias.

Casado alerta de que España está «en manos de un preso»

f. b.

El PP insiste en un adelanto electoral

El presidente del PP, Pablo Casado, volvió a cargar ayer contra el papel desempeñado por Pablo Iglesias como supuesto negociador del Gobierno de cara a sumar apoyos para su proyecto presupuestario, para el que necesita la complicidad de los independentistas catalanes y del PNV. Casado se refirió al líder de Podemos como el «vicepresidente económico del Gobierno». Tras la visita de este a la cárcel para entrevistarse con Junqueras y su conversación telefónica con Puigdemont, el dirigente popular alertó de que la Moncloa «está en manos de un preso y de un prófugo de la Justicia», una situación que consideró de «extrema gravedad» y de la que culpó directamente a Pedro Sánchez, al que volvió a exigir una convocatoria electoral.

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